CycleF: la agtech que sube rindes 30% con nanotecnología

¿Qué hace CycleF y quiénes están detrás?

CycleF es una startup argentina que acaba de irrumpir en el agro con un enfoque poco habitual: aplicar nanotecnología a bioestimulantes para preparar a los cultivos frente al estrés climático. La fundó Rodrigo Pontiggia, doctor en Química Biológica que dejó una carrera de 16 años en Benito Roggio Ambiental, junto con Melisa Altina y Joaquín Guillot. Más tarde se sumaron Alejandro Vollert y los ingenieros agrónomos Paula Fontana y Agustín Deffelipo, con el asesoramiento de la investigadora del Conicet Romina Giacometti.

La inversión inicial superó los US$100.000 y la compañía proyecta facturar más de US$900.000 en 2026, según declaró Pontiggia a LA NACION. Hasta ahora llevan 10.000 hectáreas aplicadas y el objetivo del primer año es alcanzar 52.000 dosis.

¿Cómo funciona el bioestimulante nanotecnológico?

El primer producto de la línea nanotecnológica de CycleF es un bioestimulante que Pontiggia describe con una analogía directa: «es parecido a una vacuna: prepara al cultivo para poder recibir los vaivenes del clima y el estrés». Sequía, helada, golpes de calor: la planta queda mejor parada y preparada.

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Los datos de rendimiento que difundió la propia startup —resultados propios, no auditados por terceros— muestran un aumento promedio de 10,3% en cultivos de cosecha fina (trigo, cebada), 8% en maíz y 5,3% en soja. En campañas con clima extremo, Pontiggia asegura que el salto puede ser de hasta 30% o 32%.

Otro diferencial operativo: la dosis. Un litro alcanza para unas 40 hectáreas, mientras que otros productos del mercado pueden requerir entre 2 y 3 litros por hectárea. En volumen de producción, CycleF dice que puede fabricar en una semana lo suficiente para cubrir entre 5.000 y 6.000 hectáreas.

¿Cómo es el recorrido regulatorio y de validación?

Antes de salir al mercado comercial, el bioestimulante pasó por un proceso escalonado: ensayos en cámara con convenios con la UBA y la FAUBA, después microparcelas y luego lotes completos evaluados por terceros. Los primeros ensayos arrancaron en 2024 y cubrieron el sur bonaerense, la zona núcleo, Chaco, Córdoba y Entre Ríos. La startup también probó en naranjas en esa provincia.

Parte de las evaluaciones se realizó sobre campañas especialmente difíciles. La empresa incluyó datos de la campaña 2022/23, cuando la producción nacional de referencia cayó 20 millones de toneladas en soja, 11,5 millones en trigo y 36 millones en maíz (bajas del 54,3%, 48% y 39%, respectivamente), y de la campaña 2024/25, con recortes de 5 millones y 6 millones de toneladas en soja y maíz frente a las proyecciones iniciales.

El Senasa es la barrera regulatoria clave: para cada uso (aplicación foliar o tratamiento de semillas), la empresa debe presentar una carpeta técnica que acredite que las partículas están en escala nanométrica (entre 1 y 100 nanómetros), declarar la composición química y aportar ensayos que demuestren el efecto declarado. «Tenés que presentar, para cada uso, evidencia y ensayos de que está el efecto que vos declarás», cerró Pontiggia.

¿Cómo encaja CycleF en la ola de nanotecnología agrícola regional?

CycleF no opera en el vacío. La nanotecnología agrícola es una tendencia con jugadores locales de referencia y validación pública reciente.

La startup argentina UNIBAIO fue reconocida por Life Sciences Review como una de las «Top 10 Biotech Startups in Latin America» en 2022. Fundada por Vera Alvaez y Claudia Casalongué y dirigida por el CEO Matias Figliozzi, trabaja con microencapsulación para entregar pesticidas y fertilizantes en cápsulas biodegradables que pueden reducir la dosis de aplicación hasta en un 80%, según reportó el medio.

En el ámbito público, en diciembre de 2025 el INTA difundió resultados preliminares de tres ensayos con nanofertilizantes nitrogenados en Entre Ríos, en parcelas experimentales de media hectárea. Los investigadores lograron reducir hasta un 35% la dosis de nitrógeno sin perder rendimiento y, al comparar a igual dosis los nanofertilizantes con fuentes convencionales, registraron incrementos promedio del 10% en la productividad de trigo y maíz. El equipo de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y Conicet, con Gonzalo Berhongaray como investigador de referencia, trabaja con partículas que permiten una liberación más gradual del nitrógeno.

Para founders de agtech, el patrón se repite: validación científico-académica primero, barrera regulatoria después y ventaja operativa (menos dosis, mejor rendimiento) como propuesta de valor.

¿Qué significa esto para tu startup?

Tres lecciones operativas para emprendedores del ecosistema agtech/lifesci, tomadas del caso CycleF y su entorno regional:

  • Validar antes de escalar. CycleF no saltó del laboratorio al lote comercial: pasó por cámara, microparcelas y luego lotes con evaluación de terceros. Para una startup de base científico-tecnológica, esa secuencia es la que abre puertas con productores, inversores y reguladores.
  • Pensar el «delivery» como ventaja competitiva. El diferencial de CycleF no es solo lo que hace, sino cómo lo entrega: 1 litro cada 40 hectáreas frente a 2–3 litros por hectárea reduce logística, flete y costo por aplicación. UNIBAIO apunta a lo mismo, con reducciones de hasta 80% en dosis. En agtech, la forma de aplicación suele ser la palanca de adopción.
  • Empezar con capital frugal. CycleF arrancó con una inversión inicial superior a US$100.000 y proyección de US$900.000 en 2026. No es una historia de mega-ronda: es un ejemplo de cómo deep tech agrícola puede arrancar con capital de los fundadores y revenue temprano.

Conclusión

CycleF es un caso de manual de deep tech agrícola latinoamericana: tres fundadores con experiencia científica, salida del mercado laboral tradicional, validación académica con la UBA y la FAUBA, y un producto con propuesta de valor medible en litros y toneladas. La pregunta de fondo que deja la nota es si el agro argentino está listo para incorporar nanotecnología a escala comercial. El antecedente del INTA en Entre Ríos, el caso UNIBAIO y la propia evolución de CycleF sugieren que la respuesta, al menos en los papeles, es sí.

Fuentes

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