Un fundador con £700.000 y respaldo del gobierno, sin cuenta bancaria
Will Morris tenía motivos para creer que abrir una cuenta bancaria sería un trámite. El cofundador de Eyebrook Technologies, una startup británica de vigilancia y sistemas antidrón liderada por un exoficial del Ejército británico, ya había levantado £700.000 y contaba con apoyo del gobierno. Aplicó a Barclays después de que su propia investigación le indicara que era la entidad más receptiva del sector defensa. Seis semanas y varias cadenas de correos después, la respuesta fue un rechazo "debido a la naturaleza de su negocio".
Barclays justificó la decisión diciendo que estaba "revisando y reestructurando nuestro enfoque hacia los negocios que operan en el sector defensa". Morris probó entonces con otros bancos tradicionales del Reino Unido y también con neobancos digitales. Todos dijeron no, pese al carácter principalmente defensivo de los sistemas que desarrolla la compañía.
"Estaba absolutamente en pánico", relató. Había cerrado una ronda semilla de seis cifras y el riesgo era perderla por no tener una cuenta donde recibir el dinero. Su caso no es una anécdota aislada: es el síntoma de un desajuste entre lo que el gobierno británico dice que quiere y lo que el sistema financiero está dispuesto a hacer.
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👥 Probar 7 díasDebanking: cuando el cumplimiento normativo se convierte en un muro
Analistas financieros citados por la fuente original atribuyen el fenómeno a la combinación de salvaguardas contra el lavado de dinero (AML) y filtros ESG aplicados con exceso de celo. El resultado es que startups éticas y con tecnología prometedora quedan fuera del sistema bancario.
El término técnico es debanking, también conocido como de-risking: la negativa o el cierre de cuentas a clientes que la entidad percibe como un riesgo financiero, legal, regulatorio o reputacional. En la práctica, el departamento de cumplimiento de un banco prefiere no abrir la relación antes que justificarla ante un supervisor.
El problema llegó al House of Lords, la cámara alta del Parlamento británico. Andrew Sharpe, ministro en la sombra de Comercio y Empresa del Partido Conservador, lo ha planteado en repetidas ocasiones: "Sabemos que sigue habiendo un problema. No sabemos qué tan grande es, pero las pymes son las más afectadas y creo que podemos asumir, con base en abundante evidencia anecdótica, que la opción por defecto en el sector bancario y financiero sigue siendo la sospecha y la cautela excesiva respecto de la defensa".
Sharpe sostiene que el gobierno debería ser más proactivo con las startups de defensa y con las firmas de asesoría que las acompañan. Además de medidas prácticas para reducir el riesgo de inversión, apunta que "el gobierno también puede ejercer presión moral y mantener un diálogo regular con las principales instituciones".
El sector se prepara para invertir mientras la banca se retrae
La paradoja es que el capital para defensa está fluyendo como nunca. Una encuesta del despacho legal White & Case a 250 responsables de decisión del sector, difundida por Yahoo Finance, encontró que el 97% de las compañías de defensa británicas espera levantar financiamiento externo significativo en los próximos doce meses. El 94% planea invertir más de £50 millones (unos US$66,6 millones) en el próximo año, y esa cifra sube al 98% entre startups y empresas en etapa temprana.
El respaldo público acompaña. El Defence Investment Plan publicado por el Reino Unido en junio contempla £298.000 millones de inversión en cuatro años, de los cuales £11.000 millones se destinan a municiones y armamento y más de £5.000 millones a drones y sistemas autónomos.
"Con el gasto militar global disparándose, las empresas de defensa buscan escalar rápido para responder a la demanda de las últimas tecnologías", señaló Daniel Turgel, socio y coresponsable del Global Technology Industry Group de White & Case. Y agregó que escalar startups de defensa "es un negocio caro" y que, dados sus altos requerimientos de capital y su elevado consumo de caja, muchas firmas en etapa temprana probablemente encadenen rondas sucesivas para asegurar el runway.
El apetito inversor se ve en las operaciones. Según Crunchbase, en el tercer trimestre de 2026 el financiamiento a startups europeas alcanzó los US$25.000 millones, un 77% más que un año antes, y la tecnología física —defensa, centros de datos, energía, aeroespacial y robótica— concentró cerca de la mitad de ese capital. Dos startups de defensa entraron en el club de las rondas mil millonarias: Helsing cerró una Serie E de US$1.800 millones y Quantum Systems levantó US$1.200 millones. En julio, la británica Kraken Technology Group había levantado una Serie B de US$175 millones con participación del fabricante alemán de armamento Rheinmetall.
Es decir: hay dinero para entrar al sector, pero no siempre hay una cuenta bancaria donde depositarlo.
La brecha entre el CEO del banco y su departamento de cumplimiento
Morris finalmente consiguió una cuenta en un banco minorista líder, pero solo después de contactar directamente al CEO del banco en el Reino Unido para que facilitara la aprobación. Ese detalle es el más revelador del caso: sugiere una discrepancia entre lo que quieren los líderes de las entidades y los marcos ESG que sus áreas de cumplimiento siguen aplicando.
Un portavoz de Barclays declaró que el banco está "orgulloso de trabajar con las empresas y organizaciones que contribuyen a la capacidad de defensa del Reino Unido" y que apoya a las pymes del sector "mediante cobertura regional dedicada, con colegas distribuidos por todo el país que entienden las cadenas de suministro locales, los clústeres de defensa y las rutas de contratación pública". El mismo portavoz añadió que la entidad contactaría a Morris para revisar los motivos concretos del rechazo y mejorar sus procesos futuros.
El problema no se limita a la banca. James Clark, fundador de Maverick and Goose, una consultora de marketing especializada en defensa y tecnologías de uso dual, explicó que creó su negocio precisamente porque "hay muchas empresas de marketing y agencias de publicidad que no trabajarán para compañías de defensa". Para Clark, "es increíblemente equivocado que los bancos vean eso como un riesgo reputacional", sobre todo cuando, dice, el papel de una industria de defensa funcional en Europa resulta evidente.
¿Qué significa esto para tu startup?
Si tu producto tiene aplicación en defensa, aeroespacial, seguridad o cualquier vertical que un comité de cumplimiento pueda leer como sensible, el acceso bancario deja de ser un detalle administrativo y se vuelve un riesgo operativo de primer orden. Tres aprendizajes concretos del caso:
- Valida la banca antes de firmar el term sheet. No esperes a tener el dinero comprometido para descubrir que ningún banco te abre cuenta. Inicia el proceso de onboarding en paralelo a la ronda y, si es posible, con dos entidades distintas. Eyebrook tenía el financiamiento asegurado y aun así estuvo a punto de perderlo.
- Prepara un expediente de cumplimiento, no un pitch. Documenta por escrito la naturaleza de tu tecnología, tus clientes finales, tus usos civiles o de uso dual y tus políticas internas. Un comité de cumplimiento no evalúa tu visión de negocio: evalúa el riesgo de la relación. Dale el material que necesita para justificarla.
- Escala por encima del comité. Si el rechazo viene del área de cumplimiento, el canal ejecutivo o regional puede desbloquearlo. En el caso de Eyebrook, la solución llegó cuando el fundador contactó directamente al CEO del banco en el país. Pide una revisión formal por escrito y sube el caso.
- Piensa en la jurisdicción como parte de tu estrategia de capital. Morris advirtió que, aunque hay financiamiento disponible para startups en el Reino Unido, el país "no es un buen lugar para escalar y crecer porque le falta capital de riesgo para sostener el crecimiento". Contó que conoce compañías que arrancaron en el Reino Unido y recibieron ofertas en efectivo para mudarse a Estados Unidos, donde el entorno regulatorio y de financiamiento les resultó mucho mejor. Si tu hoja de ruta incluye expansión, evalúa dónde vas a necesitar la cuenta bancaria y la estructura legal, no solo dónde vas a vender.
Conclusión
El caso de Eyebrook Technologies expone una tensión que va a repetirse en toda Europa: los gobiernos empujan al sector defensa como prioridad estratégica y de innovación, mientras las áreas de cumplimiento de los bancos siguen operando con marcos heredados de una época en la que financiar defensa se consideraba, en palabras de la fuente, ingenuamente inmoral. Para un fundador, la lección es que la regulación no avanza al ritmo de la política, y que el acceso a servicios bancarios es una dependencia crítica que conviene asegurar antes de necesitarla.
Morris se mantiene optimista sobre el futuro de su empresa y del ecosistema de inversión en defensa del Reino Unido, pero advierte que los problemas regulatorios pueden convertirse en una barrera para nuevos entrantes o empujar a compañías a mudarse al exterior. "Nos quedaremos en el Reino Unido por ahora, pero si seguimos enfrentando problemas con el entorno regulatorio, definitivamente miraremos al exterior", dijo.
Fuentes
- UK Defence Startups Are Being Denied Banking Services Under ESG Rules (fuente original)
- Nearly all surveyed UK defence companies expect to raise outside capital
- Europe Posted Its Strongest Quarter In Q3 In 4 Years, As Its Venture Ecosystem Expands Beyond The UK
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