Dos minutos en lugar de 35 o 40. Esa es la diferencia que promete Kairós FOR-DEC AI, la herramienta de la startup española Kairós Aeroespacial que quedó entre los diez finalistas de la EASA AI Olympics, la competición de inteligencia artificial de la Agencia Europea de Seguridad Aérea. Para un founder, el caso es una lección de posicionamiento: el equipo no vendió «IA para aviones», vendió un hueco concreto de tiempo en el peor momento posible de un vuelo.
¿Qué es Kairós FOR-DEC AI y por qué lo seleccionó la EASA?
La EASA AI Olympics se celebró durante las jornadas EASA AI Days en Colonia. De las 50 candidaturas recibidas, un comité de jueces eligió diez proyectos y los asistentes votaron el podio, que encabezó Xcert AI. Kairós figura entre esas diez finalistas con un sistema que la propia agencia describe como ayuda a la decisión para eventos complejos y situaciones anormales.
El equipo detrás del proyecto son tres pilotos: Omar Santervás, Ignacio Rojo y José María de Castells. No son ingenieros que descubrieron la aviación, sino profesionales del vuelo que detectaron un problema operativo y construyeron la herramienta para resolverlo. Esa diferencia importa: el producto nace de la experiencia de quien lo va a usar, no de la tecnología disponible.
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👥 Probar 7 díasEl punto muerto: de 35 o 40 minutos a dos
Santervás lo explica con una escena concreta. Los pilotos entran al simulador cada seis meses para practicar emergencias, así que la primera reacción ante un fallo está entrenada. El problema aparece después.
«Digamos que te has recuperado de un fallo de motor y el avión sigue volando. Entonces tienes que empezar a valorar lo que haces a continuación: si me doy la vuelta, si me tiro hacia el aeropuerto más cercano, si la pista de ese aeropuerto es lo suficientemente larga, las condiciones meteorológicas del aterrizaje, si hay médicos y hospitales cerca», describe el piloto.
Ese tramo —el «punto muerto»— puede llevar entre 35 y 40 minutos cuando el fallo es grave. Es tiempo de tripulación dedicado a buscar y cruzar datos, no a volar.
Kairós FOR-DEC AI hace ese trabajo de recopilación: análisis meteorológico, aeropuertos más próximos, longitud de sus pistas y todo lo necesario para decidir, entregado en unos dos minutos y visible en una de las pantallas del avión. «Con esta herramienta compras tiempo», resume Santervás.
¿Toma decisiones la IA? El nivel 1B y el humano en el mando
No. El sistema procesa datos operativos y, con una arquitectura híbrida, ofrece opciones explicables y evaluaciones de riesgo dentro de un razonamiento FOR-DEC unificado, siguiendo principios de cooperación humano-IA. La decisión sigue siendo del piloto.
La EASA lo clasifica como sistema de nivel 1B: orienta sin asumir la autoridad del vuelo y reduce la carga de trabajo de la tripulación. Ese encuadre no es un detalle regulatorio menor, es la condición para que el producto pueda existir dentro de una cabina.
El sector va en la misma dirección. En el II Congreso Español de Seguridad Operativa Aeronáutica, celebrado en junio de 2025, los expertos defendieron que la inteligencia artificial debe apoyar a los pilotos y nunca sustituirlos. Los otros nueve finalistas de la competición siguen ese patrón: controladores aéreos, navegación de drones, análisis de informes de seguridad y certificación. La mayoría deja la autoridad final en manos de personas, y el proyecto de Xcert AI asiste a ingenieros que conservan la aprobación definitiva.
¿Qué significa esto para tu startup?
1. Vende el tiempo ahorrado, no la tecnología. El pitch de Kairós no es «usamos IA híbrida con razonamiento explicable». Es «35 o 40 minutos se convierten en dos». Si tu producto no puede expresarse como un antes y un después medible, el comprador no tiene forma de justificar el gasto. Antes de escribir la próxima propuesta, cronometra cuánto tarda hoy tu cliente en hacer lo que tu herramienta resuelve.
2. Diseña para el humano que decide. En sectores regulados, la autonomía total es un obstáculo, no un argumento de venta. El nivel 1B de Kairós le permitió entrar en la conversación con la EASA en lugar de quedar fuera de ella. Si tu mercado tiene un regulador, un comité de seguridad o un departamento de riesgos, define explícitamente qué decide tu sistema y qué decide la persona, y documenta por qué.
3. Usa la validación institucional como capital. Kairós no presentó este reconocimiento como un hito comercial, sino como un aval técnico de la agencia europea. Para una startup que, según sus propios fundadores, avanza lento por falta de financiación, ese tipo de respaldo funciona como moneda ante clientes, socios y futuros inversores. Los concursos, los pilotos con instituciones y las alianzas académicas son formas baratas de construir credibilidad.
4. Reparte el riesgo con aliados que ya tienen laboratorio. El desarrollo del FOR-DEC AI se hace con grupos de investigación de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá. Es un modelo clásico de startup profunda con caja limitada: la universidad aporta capacidad de investigación y el equipo aporta el problema y el conocimiento del dominio.
5. Construye una línea de ingresos mientras el producto principal madura. Kairós se convirtió en escuela de pilotos y busca su propio simulador para agilizar el desarrollo de su sistema. Cuando el producto estrella depende de certificaciones lentas, un servicio adyacente que ya se puede vender mantiene la empresa viva y, además, alimenta el ciclo de producto.
El freno real: certificaciones y financiación
Los creadores no fijan calendario de despliegue. Las razones que dan son dos: financiación escasa y el volumen de certificaciones que el sistema necesita antes de estar presente en un avión.
En paralelo, la compañía tramita ante la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) su aprobación como ATO (Approved Training Organisation, organización de formación aprobada) para cursos de Airbus A320, A330 y A350, y trabaja en incorporar un simulador del A350. La guía 2026 de centros de formación aeronáutica en España reúne a las escuelas del país, un mercado en el que Kairós ya compite.
Para un founder, el mensaje es incómodo pero útil: hay categorías donde el producto puede estar técnicamente listo y comercialmente lejos. La aviación es una de ellas. Planificar caja para un ciclo de certificación largo —y no para un trimestre— es parte del modelo de negocio, no un accidente.
Conclusión
Kairós FOR-DEC AI no promete pilotos automáticos. Promete devolverle a la tripulación el recurso más escaso en una emergencia: minutos. Que un equipo de tres pilotos españoles haya llegado a la final de la EASA AI Olympics con esa propuesta dice algo sobre dónde está la oportunidad real en IA aplicada: no en reemplazar al experto, sino en quitarle de encima el trabajo que le impide ejercer su criterio cuando más lo necesita.
Para cualquier startup que venda software a industrias reguladas, la lección es transferible: identifica el tramo muerto de tu cliente, cuantifícalo en tiempo o en dinero, y diseña el sistema para que la decisión siga donde el regulador y el usuario esperan que esté.
Fuentes
- Airline92 — Kairós FOR-DEC AI: IA española que asiste a pilotos en emergencias (fuente original)
- ABC — Una IA española para ayudar a los pilotos a solucionar rápidamente las situaciones más peligrosas
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