¿Qué hace ByBug con larvas editadas genéticamente?
ByBug está revolucionando la industria de la salud animal con una tecnología que convierte larvas de mosca soldado negro en biofábricas vivas. En lugar de usar biorreactores industriales tradicionales, la startup chilena edita genéticamente estas larvas para producir proteínas terapéuticas de administración oral que se integran directamente al alimento del animal.
El impacto es monumental: cerca del 20% de la producción mundial de animales para consumo humano se pierde por enfermedades infecciosas, lo que equivale a US$300 mil millones anuales en pérdidas según los datos del artículo. Los tratamientos actuales son prohibitivos por sus altos costos y logística compleja que exige, por ejemplo, inyecciones individuales.
La solución de ByBug reduce costos de hasta 100 veces frente a los métodos tradicionales y tiene una huella de carbono 99,8% menor, al aprovechar subproductos agroalimentarios como insumo base.
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👥 Construir en la comunidad¿Cómo llegó ByBug a este punto de innovación?
La historia de ByBug Synthetics comenzó hace más de ocho años cuando los ingenieros en biotecnología Daniel Troncoso (32) y José del Solar (29) se conocieron en la universidad. Daniel fue mentor de José en su primer emprendimiento, InmunoDomain, un test de detección de VPH basado en proteínas recombinantes.
Posteriormente, junto a la técnico en logística Rocío Espinoza (38), desarrollaron InsectRevolution en 2020, un sistema urbano para valorizar subproductos agroalimentarios mediante larvas de mosca soldado negro, implementando un piloto en la Municipalidad de Providencia que gestionó 3 toneladas mensuales de residuos.
En 2022, el equipo se integró al programa de la venture builder GridX, donde conocieron al ingeniero civil industrial Gerardo Bluske (36), quien se incorporó como cuarto socio. Allí nació oficialmente ByBug Synthetics, con la visión de transformar insectos en biofábricas capaces de producir proteínas recombinantes de forma sostenible.
Durante 2023, la empresa cerró su ronda pre-seed con la participación de GridX, Pablo Zamora, Ariel Gringaus y Alan Farcas. Fue seleccionada dos veces como la startup más innovadora de Start-Up Chile, implementó su centro privado de I+D en Coquimbo y logró su primera prueba de concepto en edición genética mediante una colaboración con la Universidad de Maryland.
En 2024, ByBug cerró su ronda seed de US$1.4 millones, con inversión de GridX, Südlich Capital, Halcyon Venture Partners, Arpegio y Atento Capital (George Kaiser Family Foundation). Estableció alianzas científicas con cinco universidades chilenas y dos extranjeras, presentó tres patentes internacionales, y optimizó su metodología de edición genética, generando dos cepas enfocadas en aplicaciones para la salmonicultura.
¿Por qué esta ronda en Broota es diferente?
La apertura de la ronda en Broota marca un punto poco habitual para una biotech deeptech: democratizar el acceso a una inversión que tradicionalmente queda reservada a fondos especializados. Cualquier persona puede invertir desde $500 mil en esta tecnología, rompiendo barreras de entrada para inversionistas retail.
Para la plataforma Broota, el atractivo está en la combinación entre eficiencia radical, validación temprana de mercado y una tesis de impacto global en un sector que hoy carece de soluciones escalables.
Hoy, ByBug acumula más de 28 acuerdos con actores de la industria de salud animal y mantiene pilotos en marcha con compañías como Biomar en Chile y Almar en Ecuador, con un potencial de ingresos anuales estimado en US$48,8 millones si estos proyectos escalan.
A nivel tecnológico, la compañía ya cuenta con tres patentes internacionales y un portafolio de tres terapéuticos en desarrollo, además de haber reducido el tiempo de generación de nuevas cepas de 12 meses a solo 3.
¿Qué significa esto para tu startup?
La historia de ByBug ofrece lecciones valiosas para founders que trabajan en biotech, agtech o cualquier sector de deep tech:
1. Construye sobre experiencia acumulada Los fundadores de ByBug no partieron de cero. Daniel Troncoso y José del Solar ya tenían experiencia previa con InmunoDomain, y el equipo completo había desarrollado InsectRevolution antes de lanzar ByBug. Esta acumulación de conocimiento y experiencia en el manejo de larvas y biotecnología les dio una ventaja competitiva sustancial.
2. Busca venture builders y programas especializados La integración al programa de GridX en 2022 fue un punto de inflexión. Los venture builders no solo aportan capital, sino también expertise operativo, redes de contacto y estructura empresarial. Para startups de deep tech, esta guía es invaluable para navegar la complejidad regulatoria y científica.
3. Valida con pilotos reales antes de escalar ByBug implementó un piloto en la Municipalidad de Providencia que gestionó 3 toneladas mensuales de residuos, y hoy tiene pilotos con Biomar y Almar. Esta validación temprana con clientes reales reduce el riesgo tecnológico y comercial, y genera datos concretos para atraer inversionistas.
4. Considera la democratización del capital La decisión de abrir una ronda en Broota refleja una tendencia creciente: hacer accesible la inversión en deep tech a un público más amplio. Esto no solo diversifica las fuentes de financiamiento, sino que también crea una base de inversionistas comprometidos con la misión de la empresa.
5. Protege tu IP desde el inicio Con tres patentes internacionales ya presentadas, ByBug entendió la importancia de proteger su tecnología desde las primeras etapas. En biotech, donde los ciclos de desarrollo son largos y costosos, la propiedad intelectual es un activo crítico que determina el valor de la empresa.
¿Cuál es el futuro de ByBug y el sector?
El capital levantado en esta ronda se destinará a acelerar ensayos de campo y fortalecer el centro de I+D de la compañía, con el objetivo de reemplazar progresivamente químicos y antibióticos por soluciones biológicas sostenibles.
La tecnología de ByBug representa una convergencia de tendencias clave: biotecnología aplicada a la sostenibilidad, economía circular (aprovechamiento de subproductos agroalimentarios) y democratización del acceso a terapias veterinarias.
Para founders hispanohablantes, el caso de ByBug demuestra que es posible desarrollar tecnología de frontera desde Latinoamérica y competir a nivel global. La combinación de talento local, programas de apoyo como Start-Up Chile, y una visión clara de impacto puede generar soluciones que aborden problemas globales desde la región.
Fuentes
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