Una barrera que detiene la innovación médica
Las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) representan uno de los mayores desafíos médicos del siglo XXI. A pesar de los avances científicos en terapias génicas y medicinas basadas en RNA, existe un obstáculo físico fundamental: la barrera hematoencefálica.
Esta barrera natural protege al cerebro de sustancias potencialmente dañinas, pero también impide que la mayoría de los tratamientos farmacológicos alcancen el tejido cerebral. Aproximadamente el 98% de las moléculas pequeñas y prácticamente el 100% de las moléculas grandes no pueden cruzarla. Para las familias que enfrentan enfermedades neurodegenerativas, esto significa ver cómo se desarrolla un proceso lento e implacable: la memoria se desvanece, la personalidad cambia, la independencia se reduce.
Aerska levanta $39M para resolver el problema
Aerska, una startup de biotecnología enfocada en el desarrollo de tecnologías de administración de medicinas RNA al cerebro, ha completado una ronda de financiamiento de $39 millones. Esta inversión marca un hito importante en el sector biotech, específicamente en el subsegmento de terapias dirigidas al sistema nervioso central.
La compañía está desarrollando una plataforma tecnológica diseñada para transportar terapias basadas en RNA a través de la barrera hematoencefálica de manera eficaz y segura. Esto podría abrir la puerta a tratamientos que hasta ahora han sido teóricamente efectivos en laboratorio, pero imposibles de implementar clínicamente.
Por qué las medicinas RNA son el futuro
Las terapias de RNA han demostrado un potencial revolucionario en los últimos años. A diferencia de los fármacos tradicionales que actúan sobre proteínas ya formadas, las medicinas RNA pueden intervenir a nivel genético para:
- Silenciar genes que producen proteínas tóxicas
- Aumentar la producción de proteínas beneficiosas deficientes
- Corregir mutaciones específicas asociadas a enfermedades hereditarias
El éxito de las vacunas de mRNA durante la pandemia de COVID-19 aceleró significativamente el interés y la inversión en este campo. Sin embargo, el cerebro sigue siendo territorio inexplorado para la mayoría de estas innovaciones debido a la ya mencionada barrera hematoencefálica.
El desafío técnico y comercial
Desarrollar una tecnología de administración cerebral no es solo un reto científico, sino también un desafío de validación clínica y regulatorio extremadamente complejo. Las startups en este espacio enfrentan:
Ciclos de desarrollo prolongados: desde la investigación básica hasta los ensayos clínicos de Fase III pueden pasar entre 10 y 15 años.
Requerimientos de capital intensivo: la biotecnología neurológica requiere inversiones sostenidas de decenas de millones antes de generar ingresos.
Riesgo técnico elevado: la tasa de éxito de fármacos para el sistema nervioso central es históricamente baja, alrededor del 8% comparado con el 20% en otras áreas terapéuticas.
Para Aerska, esta ronda de $39 millones representa el respaldo de inversores que comprenden tanto el potencial transformador como los riesgos inherentes del sector biotech de alta complejidad.
Implicaciones para el ecosistema startup biotech
El financiamiento de Aerska envía señales importantes al ecosistema emprendedor tecnológico, especialmente en LATAM donde el biotech aún está en etapas tempranas:
Validación de nichos ultra-especializados: los inversores están dispuestos a apostar por soluciones que aborden problemas técnicos muy específicos si el mercado potencial es suficientemente grande.
Importancia de la propiedad intelectual: en biotech, las patentes y la tecnología propietaria son activos fundamentales que justifican valoraciones pre-revenue significativas.
Necesidad de equipos multidisciplinarios: estas startups requieren combinar expertise en biología molecular, farmacología, ingeniería de materiales y desarrollo clínico.
El lado humano de la innovación
Más allá de los aspectos técnicos y financieros, lo que está en juego son vidas humanas y familias completas. Las enfermedades neurodegenerativas no solo afectan al paciente diagnosticado. Transforman la dinámica familiar completa: parejas que se convierten en cuidadores principales, hijos que deben tomar decisiones médicas por sus padres, relaciones que se reconfiguran bajo el peso del cansancio y la culpa.
La neurodegeneración es un proceso que erosiona lentamente: primero son citas olvidadas, luego preguntas repetidas, después momentos donde un rostro familiar ya no se siente familiar. Las conversaciones se acortan, la paciencia se adelgaza, y aparece la culpa por estar cansado, por desear que las cosas fueran más fáciles, por extrañar a la persona que aún está físicamente presente.
Conclusión
El financiamiento de $39 millones para Aerska representa más que una transacción de capital de riesgo. Es una apuesta a que la ciencia puede resolver uno de los problemas más complejos de la medicina moderna: cómo hacer llegar tratamientos innovadores al órgano más protegido del cuerpo humano.
Para founders en el ecosistema biotech, este caso refuerza lecciones clave: la importancia de abordar problemas técnicos fundamentales con soluciones propietarias, la necesidad de construir equipos de clase mundial, y la capacidad de articular una visión que conecte la innovación científica con el impacto humano real.
Mientras las terapias RNA continúan madurando como modalidad terapéutica, startups como Aerska están construyendo la infraestructura tecnológica que podría convertir promesas científicas en tratamientos accesibles para millones de familias que hoy enfrentan diagnósticos devastadores sin opciones efectivas.
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