Qué dijo Benchmark sobre invertir en rivales
Durante décadas, la regla no escrita del venture capital fue simple: un fondo no respalda a dos empresas que compiten de frente. Los cinco socios generales de Benchmark subieron juntos al escenario de TechCrunch Disrupt esta semana y admitieron que la IA está rompiendo ese pacto.
La firma no es un actor menor: su reputación se apoya en relaciones de 10 a 15 años con fundadores a los que acompaña desde la etapa más temprana. Y este año cambió su propio manual. Según la previa de su sesión en Disrupt publicada por Yahoo Finance, levantó cerca de US$2.000 millones, entre un fondo principal de US$750 millones y su primer fondo de growth de US$1.250 millones.
Más capital bajo gestión implica más compañías en cartera. Y con la IA acelerando los pivotes, más probabilidad de que dos de ellas terminen chocando de frente.
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👥 Probar 7 díasEl caso Factory-Cognition: el conflicto dejó de ser teórico
La tensión ya se cobró un episodio concreto. A finales de septiembre, Factory, la startup que construye un agente de IA para escribir software, anunció que despedía a su observador de board y asesor Chris Degnan por una «conducta poco ética relacionada con Cognition«, su rival directo y creador del agente de código Devin.
El CEO de Factory, Matan Grinberg, sostuvo que Degnan había conversado sobre un puesto en Cognition mientras tenía acceso a discusiones de board. Degnan respondió que ya había renunciado y negó haber compartido información confidencial. Poco después anunció que se incorporaba a Cognition como chief revenue officer.
Las cifras explican por qué el episodio escaló. Factory, con tres años de vida y base en San Francisco, levantó US$200 millones a una valoración de US$5.000 millones en septiembre, con Khosla Ventures, Blackstone, Sequoia Capital e Insight Partners entre sus inversores, y clientes como Nvidia, Adobe y T-Mobile, según TechCrunch. Cognition, por su parte, levantó US$2.000 millones a una valoración de US$48.000 millones ese mismo mes, con Mercedes-Benz, NASA y Goldman Sachs como clientes. The Next Web apunta que la valoración de Cognition saltó desde los US$26.000 millones.
Lo incómodo para el sector es que Khosla Ventures respalda a las dos compañías. Su fundador, Vinod Khosla, se puso del lado de Degnan y llamó a Factory «un competidor de segunda línea en apuros». El socio de Khosla Keith Rabois tomó la vereda opuesta y escribió que «es poco ético per se entrevistarse en un competidor mientras se asiste a reuniones de board». Shaun Maguire, de Sequoia e inversor en Factory, respondió con una frase que resume el clima: «Lo que Cognition no entiende es que tenemos un arma nuclear para terminarlos».
El trasfondo regulatorio tampoco ayuda: Andreessen Horowitz sería objeto de una investigación del Departamento de Justicia por sus socios sentados en boards de competidores, según TechCrunch.
¿Por qué la IA está rompiendo una regla que duró décadas?
Eric Vishria lo dijo sin rodeos: «La dura realidad de este mundo es que todas las compañías evolucionan muy rápido». Los pivotes son la norma y, con ellos, llegan los conflictos. Vishria añadió que Benchmark mantiene su compromiso con cada fundador y que la exclusividad sigue siendo «realmente importante» en la etapa más temprana que el fondo prefiere, pero reconoció que «las cosas están evolucionando».
Chetan Puttagunta puso el foco en la economía del software. Cuando el costo de construir producto «tiende efectivamente a cero», los fundadores se vuelven «increíblemente ambiciosos» y quieren reclamar toda la superficie disponible. Su conclusión: «probablemente va a pasar más seguido que empiecen a chocarse entre ustedes».
Peter Fenton fue el más directo: llamó al problema «kryptonite» y el desafío más difícil del fondo. Describió un espectro. En un extremo está el cofundador, que jamás trabajaría en una compañía competidora; en el otro, el gestor de acciones públicas, que puede tener varias rivales en cartera porque solo asigna capital, no moldea ninguna. Benchmark se ubica cerca del extremo del cofundador y trata la transparencia como regla de oro: «No debería haber sorpresas después de los hechos».
El telón de fondo es la concentración del capital. Según datos de la OCDE citados por Yahoo Finance, las compañías de IA captaron el 61% de la inversión global de venture capital en 2025 —US$258.700 millones de US$427.100 millones totales— y las rondas de más de US$100 millones representaron cerca del 73% del valor invertido en IA. Ese embudo empuja a los fondos a perseguir un número reducido de compañías, y a convivir con solapamientos que antes se evitaban.
¿Qué significa esto para tu startup?
Si tu inversor también financia a tu competidor, no estás ante una traición: estás ante el nuevo escenario por defecto. Lo que cambia no es la probabilidad del conflicto, sino tu capacidad de anticiparlo y de negociar las reglas antes de que ocurra.
Benchmark no declaró muerto el pacto. Pero cuando un fondo que construyó su nombre sobre la lealtad dice que los conflictos vienen, conviene prepararse para gestionarlos, no para evitarlos.
Tres acciones concretas antes de firmar
- Pregunta por el portafolio completo y por la política de información del fondo. En la due diligence, pide explícitamente qué pasa si un competidor directo entra a la cartera después de tu ronda. Un fondo serio debería poder describir su protocolo, no improvisarlo.
- Blinda la información sensible en el acuerdo de board. Define qué se comparte con observadores, exige que firmen confidencialidad y reserva roadmap, pricing y pipeline para sesiones ejecutivas sin observadores presentes. El caso Factory muestra que el daño no está en la información confirmada, sino en la que no se puede rastrear.
- Documenta por escrito. Grinberg afirmó tener «recibos por email» para respaldar su versión, aunque no los mostró. Si tu board discute algo estratégico, deja registro de qué se compartió y con quién. Es tu única defensa verificable si el conflicto estalla.
Si levantas de un fondo global con presencia en LATAM o España, asume que tu competidor regional puede estar en su cartera. La pregunta útil no es «¿me van a ser leales?», sino «¿qué información fluye y quién la ve?».
Conclusión
La regla de no invertir en rivales nunca fue una ley: era una convención que funcionaba mientras las compañías tardaban años en converger. Con la IA comprimiendo ese ciclo, la convención se agrieta y los fondos lo dicen en público. Para un founder, la lectura práctica es que la lealtad del inversor ya no se mide por lo que promete, sino por lo que pone por escrito sobre el manejo de la información. Negocia eso antes de firmar, no después del primer conflicto.
Fuentes
- TechCrunch: Even Benchmark thinks AI is eroding the venture pact against backing rivals (fuente original)
- TechCrunch: Factory CEO just accused his VC board adviser of spying for Cognition
- The Next Web: Factory and Cognition bosses clash over adviser’s exit
- Yahoo Finance: Where will the next breakout startup come from?
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