Uno de cada 100 prospectos llega a mina: el embudo que explica la caída minera
Según las estadísticas mundiales que recoge Diario Financiero, solo uno de cada 100 —y en algunos casos uno de cada 800— prospectos de exploración minera llega a convertirse en una mina en producción. En Chile, la actividad minera cayó 17% en el Imacec de agosto de 2026, y detrás de las bajas leyes, las mantenciones y el clima hay un problema estructural: el país explora mucho en superficie, pero transforma muy poco de esa exploración en yacimientos explotados. Para cualquier founder del sector, entender ese embudo es la diferencia entre levantar capital con un relato creíble o quedarse fuera del mercado.
Por qué una concesión de exploración no se convierte en mina
Obtener una concesión de exploración no equivale a descubrir una mina. El permiso lo constituye un juez civil, previo informe técnico del Sernageomin, y se mantiene vigente con el pago de una patente anual. Se otorga por cuatro años, prorrogables por otros cuatro, con un costo de 0,6 UTM por hectárea al año.
El problema no es el papel, es el tiempo. El abogado y socio de Grupo Alianza, Raimundo Montt, explica que «en la teoría un período de 8 años en que se realicen trabajos de exploración se ve como un plazo prudente», pero en la práctica ese plazo no siempre se destina a explorar: se consume en relacionamiento con comunidades, preparación y tramitación ambiental, y obtención de permisos sectoriales.
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👥 Probar 7 díasA eso se suma la matemática del riesgo. El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, recuerda que para que un hallazgo llegue a producción deben coincidir mineralización, ley, tamaño, profundidad, metalurgia, costos, precio esperado, acceso a agua y energía, infraestructura, permisos, viabilidad ambiental y territorial, y financiamiento. «Incluso después de un descubrimiento relevante, el tránsito hasta la producción toma habitualmente más de una década», advierte.
El caso más reciente de la gran minería del cobre lo confirma: Antucoya, de Antofagasta Minerals, inició faenas en 2017, nueve años atrás. Lo demás que se sumó a la producción fueron ampliaciones de minas existentes: Rajo Inca (Codelco) en 2024, Quebrada Blanca 2 (Teck) en 2023 y Esperanza Sur de Centinela (Antofagasta Minerals) en 2022.
Cuánto se explora en Chile y quién lo hace
Según datos de Sernageomin, hoy existen 32.235 concesiones de exploración: 17.837 constituidas (5.456.414 hectáreas) y 14.398 en trámite (4.046.900 hectáreas). Las concesiones de explotación, en tanto, llegan a 71.853.
El último catastro de Cochilco de 2025 identifica 94 empresas explorando. De ellas, 83 son junior, 6 intermedias y el resto joint ventures. Esa estructura es clave: es un mercado intensivo en exploración temprana y, por lo tanto, muy sensible a las condiciones de financiamiento. De los 235 prospectos registrados, 158 están activos y 77 paralizados, principalmente por restricciones económicas.
El cobre concentra la cartera con 134 prospectos (57,4%), seguido por el oro con 58 (24,7%) y el litio con 26 (11,1%). Las compañías chilenas lideran el presupuesto de exploración de cobre con el 20,95% del total (US$669,6 millones) y 63 empresas activas; les siguen las estadounidenses con US$398 millones, Canadá con US$356 millones y Perú con US$311 millones.
El matiz que cambia la lectura lo aporta el medio especializado Nueva Minería: Chile cerró 2025 con el mayor presupuesto de exploración desde 2013, US$874,7 millones, pero todavía por debajo del máximo de US$1.035 millones de 2012. Y de ese total, 51,4% se destinó a exploración dentro de minas ya existentes y solo 23,6% a exploración inicial, la que efectivamente busca yacimientos nuevos. Las grandes compañías concentran el 78,9% del gasto exploratorio, mientras las junior —las que asumen el riesgo del descubrimiento— representan apenas el 14,8%.
La exploración inicial, de hecho, viene creciendo: pasó de US$185 millones en 2024 a US$206 millones en 2025, según Diario Financiero. El problema es que sigue siendo una fracción menor del total.
Qué está haciendo el Estado y qué falta
El Ministerio de Minería confirmó a Señal DF la convocatoria de una Mesa de Exploración con los principales actores del mercado —Grupo Alianza, Rio Tinto, Hot Chilli, Atex Resources, entre otros— para abordar financiamiento, incentivos tributarios, acceso a datos geológicos y barreras de acceso a concesiones.
En paralelo avanza una reforma regulatoria. Según Mining.com, el Senado aprobó un proyecto que crea un marco de inversión dedicado a las junior y cambia la forma en que se aplican las tarifas reducidas a las concesiones de explotación, eliminando la necesidad de solicitarlas cada año. El proyecto contempla exenciones al impuesto a las ganancias de capital por venta de acciones y mecanismos para que los inversionistas deduzcan gastos de exploración greenfield.
Industrial Info Resources detalla que la iniciativa incluye un crédito tributario de 35% para inversiones en el segmento junior y que, en materia de patentes, propone una tarifa fija de 0,1 UTM por hectárea para concesiones activas y 0,4 UTM para las que no acrediten trabajos. La ley vigente hoy escala desde 0,4 UTM por hectárea en los primeros cinco años hasta 12 UTM desde el año 31.
El referente internacional es claro. Según Nueva Minería, en Canadá las flow-through shares permiten a las junior traspasar sus gastos exploratorios a los inversionistas, y con créditos federales y provinciales financian cerca del 70% del presupuesto exploratorio del país. Australia tiene un esquema similar y Perú devuelve 18% de IGV más 2% de impuesto municipal sobre compras de exploración.
¿Qué significa esto para tu startup?
Si tu negocio depende del ciclo minero —servicios de sondaje, software geológico, monitoreo ambiental, logística de campamento— el cuello de botella no está en la demanda de exploración, sino en quién puede pagarla. Con las junior representando apenas 14,8% del gasto, tu cliente real hoy es la gran minera que explora cerca de sus operaciones, no el prospecto greenfield.
Dos movimientos concretos:
- Reorienta tu propuesta de valor hacia el cliente que sí tiene flujo. La exploración «infield» —dentro de un radio de 10 a 20 km de minas existentes— concentra más de la mitad del gasto. Herramientas que reduzcan costos ahí tienen comprador hoy; las que solo sirven para greenfield dependen de un financiamiento que recién se está discutiendo en el Congreso.
- Monitorea la Mesa de Exploración y el proyecto de ley como señal de timing. Si el crédito tributario de 35% y el régimen simplificado para emisores junior avanzan, se abre una ventana de nuevos clientes con capital fresco. Preparar tu producto y tu discurso comercial para ese momento vale más que esperar a que el ciclo se recupere solo.
Conclusión
Chile tiene el mayor potencial geológico de cobre por descubrir del mundo y, al mismo tiempo, un embudo que deja pasar muy pocos proyectos. El diagnóstico de los expertos es consistente: el desafío no es cuánto se explora, sino qué se explora y quién puede financiarlo. La reforma al mercado de capitales y la mesa público-privada apuntan exactamente a ese eslabón, pero sus resultados aún no están sobre la mesa. Para los founders del ecosistema minero, la oportunidad está en construir para el cliente que hoy tiene presupuesto y posicionarse para el que lo tendrá cuando la regulación cambie.
Fuentes
- Diario Financiero: Concesiones de exploración minera
- Nueva Minería: Exploración minera en Chile, no basta con gastar más
- Mining.com: Chile bill targets foreign cash for next mining boom
- Industrial Info Resources: Chile Moves to Promote Mining Exploration and Foreign Investment
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