Un congreso para ordenar la adopción de IA en la universidad
El 41% de los docentes de educación superior no ha recibido formación formal sobre el uso de herramientas de IA en entornos educativos, según estudios citados por Google.org durante la conferencia EDUCAUSE 2026 y recogidos por TerritorioFintech. Para cualquier founder que venda software a universidades, ese número es una pista: el cuello de botella no es el acceso a la herramienta, es la capacitación de quien la usa.
La Universidad San Marcos (USAM) pondrá ese problema sobre la mesa en el I Congreso Internacional de Investigación en Tecnología, Educación y Conocimiento (CIITEC-USAM 2026) y el V Foro Educativo, que se celebrarán los días 17 y 18 de noviembre de 2026 en la Fundación Omar Dengo, en San José, en modalidades presencial, virtual e híbrida. El eje del foro es explícito: "La Inteligencia Artificial como aliada estratégica en la Docencia Universitaria".
El encuentro reunirá a docentes, investigadores, estudiantes y profesionales vinculados con la tecnología, la educación, la innovación y la gestión del conocimiento. Entre los temas anunciados están la IA aplicada a la educación superior y a la investigación, las tecnologías emergentes, la transformación andragógica y las nuevas metodologías de aprendizaje.
Leíste lo que hace la IA. ¿Y en tu negocio?
En CAR, dueños de empresa arman en 7 días su primer sistema funcionando: que ningún cliente se les escape, o que el informe del lunes salga solo. Con otros emprendedores al lado.
👥 Probar 7 días¿Cuál es el verdadero desafío de la IA en el aula?
"Más que preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial por la educación, debemos preguntarnos qué queremos lograr con ella", señaló Tattiana Zamora, directora de Investigación de la Universidad San Marcos (USAM).
La frase resume el giro que están dando las instituciones: la discusión dejó de ser tecnológica y pasó a ser pedagógica. La IA puede generar contenidos, analizar información y apoyar tareas, pero definir el objetivo de aprendizaje, valorar la calidad de la información y acompañar al estudiante sigue siendo responsabilidad de quien enseña.
Ese reordenamiento tiene una consecuencia práctica: la adopción exige combinar innovación con reflexión pedagógica y actualizar las políticas y normas que orientan el uso de estas herramientas. Sin criterios claros, la IA entra al aula por la puerta de atrás —vía estudiantes que ya la usan— y la institución pierde control sobre cómo se evalúa el aprendizaje.
¿Qué dicen los datos sobre la adopción de IA en la educación superior?
Los números del sector muestran un panorama desigual y poco ordenado.
- Según datos de la UNESCO recogidos por Europa Press, el uso de IA puede aumentar hasta un 15% la retención del aprendizaje y reducir un 20% el abandono estudiantil gracias a itinerarios personalizados. Los docentes, además, pueden recortar hasta un 30% su carga administrativa mediante automatización, liberando tiempo para la innovación pedagógica.
- El estudio State of Higher Education 2026 de Lumina Foundation y Gallup encontró que algo más de la mitad de los estudiantes matriculados dice que su institución desalienta el uso de IA —un 42% con excepciones y un 11% de forma incondicional—, mientras que algo más del 40% reporta lo contrario, con o sin límites.
- La encuesta global AI in Higher Education 2026 del Digital Education Council, levantada en 35 países, reveló que solo el 29% de los estudiantes considera que sus docentes están preparados para guiar su uso de IA.
- El sistema California State University firmó en 2025 un contrato de casi US$17 millones con OpenAI para dar acceso a ChatGPT a todo su profesorado y alumnado. El despliegue fue criticado porque dejó a cada docente resolver por su cuenta cómo usarlo: en una encuesta de 2025, más del 60% de sus estudiantes dijo que la IA afectó negativamente su experiencia de aprendizaje, según reportó LAist.
El patrón se repite: dar acceso sin formación ni criterios produce rechazo. Como resume Justin Reich, director del Teaching Systems Lab del MIT, la estrategia correcta es diseñar "una serie sistemática de experimentos" que midan experiencias y resultados de aprendizaje, en lugar de comprar licencias y esperar que el cambio ocurra solo.
¿Qué significa esto para tu startup?
Si tu producto toca educación, capacitación corporativa o herramientas de productividad para instituciones, este debate define tu mercado. Cuatro lecturas concretas:
1. El comprador no es solo el rector, es el docente. El 41% sin formación formal que reporta Google.org indica que el presupuesto de capacitación es tan crítico como el de licencias. Si tu propuesta de valor termina en "acceso a la herramienta", vas a chocar con la misma pared que el despliegue de CSU. Diseña onboarding docente, plantillas de uso por asignatura y métricas de adopción desde el día uno.
2. Vende formación como parte del producto, no como add-on. El mercado ya existe: UNIR informó que más de 12.000 profesores pasaron por sus aulas virtuales para formarse en herramientas de IA generativa, y mantiene más de 280 convenios con universidades de América Latina, según reportó La Rioja. Esa es la demanda que tu producto puede capturar si empaquetas capacitación junto con la herramienta.
3. La trazabilidad y la ética son diferenciadores comerciales. Las instituciones necesitan criterios de uso responsable y evidencia de qué hizo la IA en cada proceso. Un producto que documente decisiones, cite fuentes y permita auditar el uso tiene una ventaja difícil de copiar frente a un asistente genérico.
4. El upskilling es un mercado adyacente enorme. El Banco Mundial estima que el 36% de los trabajos en América Latina están en riesgo de automatización, especialmente los de tareas repetitivas, según recogió Europa Press. Cada universidad que rediseña su malla curricular por ese motivo es una oportunidad de venta para herramientas de evaluación de competencias y aprendizaje adaptativo.
Y si tu startup opera en Centroamérica, el CIITEC-USAM 2026 es una instancia de acceso directo a decisores académicos: se realiza en modalidad virtual e híbrida, y reúne a docentes, investigadores y gestores de conocimiento que están definiendo ahora mismo las políticas de IA de sus instituciones.
Conclusión
La conversación sobre IA en la educación superior ya no gira en torno a qué herramienta adoptar, sino a qué objetivo de aprendizaje perseguir y cómo verificar que se cumple. Los datos muestran que el acceso masivo sin acompañamiento genera rechazo —el caso de CSU con más del 60% de estudiantes reportando un impacto negativo es el ejemplo más claro—, mientras que la formación docente y los criterios éticos aparecen como el verdadero habilitador.
Para un founder del ecosistema EdTech, la conclusión es comercial antes que pedagógica: quien resuelva la capacitación, la trazabilidad y la medición de resultados tendrá una propuesta mucho más defendible que quien solo venda acceso a un modelo. El CIITEC-USAM 2026 y el V Foro Educativo del 17 y 18 de noviembre son una ventana para entender cómo lo están pensando las universidades antes de diseñar el próximo producto.
Fuentes
- Revista SUMMA: Inteligencia artificial en las aulas, un desafío para la educación superior
- TerritorioFintech: Google.org impulsa tres iniciativas para preparar a la educación superior ante la inteligencia artificial
- Europa Press: UNIR organiza en Ecuador el seminario Inteligencia Artificial y Universidad
- Los Angeles Loyolan: AI literacy in college, faculty and students weigh in
- LAist: CSU went all-in on AI, at UC students and faculty say AI use is all over the place
- La Rioja: El reto de incorporar la inteligencia artificial en la educación superior
Leíste lo que hace la IA. ¿Y en tu negocio?
En CAR, dueños de empresa arman en 7 días su primer sistema funcionando: que ningún cliente se les escape, o que el informe del lunes salga solo. Con otros emprendedores al lado.
👥 Probar 7 días














