El cambio de paradigma en venture capital
Durante décadas, el venture capital ha operado bajo una premisa clara: invertir en sectores de software con baja regulación, rápido crecimiento y altas márgenes. Los fondos de inversión han evitado sistemáticamente lo que la industria llama sectores difíciles o hard tech: gobierno, defensa, energía, manufactura y hardware. La razón era simple: estos mercados presentaban barreras de entrada altísimas, ciclos de desarrollo prolongados y startups con pocas posibilidades de desafiar a los gigantes establecidos.
Sin embargo, estamos presenciando una transformación radical en 2026. Lo que antes se consideraba uninvestible (no invertible) está convirtiéndose en una de las oportunidades más prometedoras del ecosistema tecnológico. Esta evolución no es casual: responde a cambios estructurales en tecnología, regulación y necesidades del mercado que están redefiniendo las reglas del juego.
Por qué los sectores difíciles eran territorio prohibido
Los inversores tradicionales de venture capital han construido su modelo de negocio sobre tres pilares fundamentales: velocidad de crecimiento, escalabilidad sin fricción y salidas rápidas (exits). Los sectores regulados como defensa, energía o manufactura contradecían estos principios en casi todos los aspectos.
Las barreras históricas incluían ciclos de venta gubernamentales que podían extenderse por años, requisitos de certificación complejos, necesidad de capital intensivo para infraestructura física, y mercados dominados por contratos de largo plazo con incumbentes arraigados. Para una startup tecnológica sin recursos, competir en estos espacios era prácticamente imposible.
Además, el perfil de riesgo era completamente diferente. Mientras una startup SaaS puede pivotar en semanas y validar un MVP con pocos recursos, una empresa de hardware avanzado o tecnología de defensa requiere inversiones millonarias antes de ver el primer cliente. Esta realidad alejaba a los fondos que buscaban retornos rápidos y múltiplos agresivos.
Las fuerzas que están transformando el mercado
Tres factores convergentes están haciendo que estos sectores pasen de ser uninvestibles a altamente atractivos para el capital de riesgo moderno.
Maduración tecnológica y reducción de costos
La inteligencia artificial, computación en la nube, manufactura aditiva (impresión 3D) y nuevos materiales han reducido dramáticamente los costos de desarrollo en sectores como hardware y manufactura. Lo que antes requería décadas de I+D y cientos de millones de dólares, ahora puede prototiperse con equipos pequeños y capital relativamente modesto.
Las startups de defensa y gobierno pueden ahora competir con soluciones ágiles basadas en software que se integran con infraestructura existente, sin necesidad de reemplazar sistemas completos. Esto ha abierto nichos donde la innovación rápida sí genera ventaja competitiva.
Cambios regulatorios y apoyo gubernamental
Gobiernos de economías avanzadas han comenzado a reconocer su dependencia de proveedores legacy y están activamente buscando nuevos entrantes tecnológicos. Programas de compra gubernamental innovadores, fondos de inversión público-privados y regulaciones más favorables para startups están creando corredores de oportunidad.
En Estados Unidos, iniciativas como el Defense Innovation Unit (DIU) y programas de la NASA están acelerando contratos con startups. En Europa, fondos como el European Innovation Council están destinando capital específico para deep tech y sectores estratégicos.
Imperativo estratégico y soberanía tecnológica
Las tensiones geopolíticas y la necesidad de soberanía tecnológica han convertido sectores como energía, manufactura crítica y defensa en prioridades nacionales. Esto no solo incrementa el flujo de capital público, sino que también reduce el riesgo político de invertir en estos espacios, históricamente volátiles.
El cambio climático ha acelerado la inversión en energía limpia y tecnologías de transición, mientras que las disrupciones en cadenas de suministro globales han revalorizado la manufactura avanzada y localizada.
Oportunidades concretas para founders
Para los founders que están considerando estos sectores, el momento presenta ventanas de oportunidad históricas, aunque con consideraciones específicas.
Defensa y gobierno: el nuevo frontier tech
Startups enfocadas en ciberseguridad avanzada, sistemas autónomos, comunicaciones seguras e inteligencia artificial aplicada a operaciones están encontrando tracción. La clave está en construir soluciones modulares que puedan integrarse rápidamente sin requerir cambios masivos de infraestructura.
El desafío: navegar procesos de compra complejos y requisitos de seguridad estrictos. Founders exitosos en este espacio construyen equipos con experiencia previa en gobierno o contratan advisors con ese expertise.
Energía: más allá de la transición verde
Las oportunidades van desde almacenamiento de energía y gestión de redes inteligentes hasta nuevas formas de generación y captura de carbono. El sector está maduro para software que optimice operaciones y hardware que incremente eficiencia.
El financiamiento se está volviendo más accesible gracias a incentivos fiscales, mandatos de descarbonización y el interés de corporates energéticas por innovación externa.
Manufactura y hardware: la reindustrialización tecnológica
La manufactura avanzada combina robótica, IA y nuevos materiales para crear capacidades antes impensables. Startups que aplican automatización inteligente, manufactura distribuida o nuevas técnicas de producción están capturando atención.
El hardware, tradicionalmente evitado por su intensidad de capital, está resurgiendo en nichos como dispositivos médicos, componentes para infraestructura crítica y equipamiento industrial especializado.
Qué significa esto para el ecosistema startup
Este cambio de paradigma tiene implicaciones profundas para founders, inversores y el ecosistema en general.
Para los inversores, significa diversificar tesis de inversión y desarrollar expertise en sectores que antes estaban fuera del radar. Fondos especializados en deep tech y hard tech están proliferando, con expectativas de retorno ajustadas a ciclos más largos pero con potencial de impacto masivo.
Para los founders, representa una oportunidad de construir compañías con ventajas competitivas reales y difíciles de replicar. A diferencia del software donde la competencia puede ser feroz y la diferenciación efímera, los sectores difíciles premian la expertise técnica profunda, las relaciones institucionales y la ejecución impecable.
El ecosistema también debe adaptarse: aceleradoras especializadas, programas de mentoría con veteranos de industria, y nuevas métricas de éxito que reconozcan que una startup de defensa o energía no se mide con los mismos KPIs que una SaaS.
Consideraciones críticas antes de dar el salto
A pesar del entusiasmo justificado, los founders deben entrar a estos sectores con ojos abiertos. Los ciclos de ventas siguen siendo largos, la regulación puede ser laberíntica, y el capital requerido es típicamente mayor que en software puro.
La clave está en:
- Validar demanda real antes de invertir en desarrollo costoso
- Construir relaciones tempranas con potenciales clientes institucionales
- Entender profundamente los marcos regulatorios aplicables
- Asegurar capital suficiente para llegar a hitos significativos
- Reclutar talento con experiencia en el sector específico
Los founders que naveguen exitosamente estos desafíos no solo construirán negocios valiosos, sino que tendrán el potencial de generar impacto real en infraestructura crítica, seguridad nacional, transición energética y capacidad productiva.
Conclusión
La transformación de los sectores difíciles de uninvestibles a altamente atractivos representa uno de los cambios más significativos en el panorama del venture capital en las últimas décadas. No es una moda pasada, sino una respuesta estructural a cambios tecnológicos, geopolíticos y económicos que seguirán acelerándose.
Para los founders hispanos y el ecosistema LATAM, esto presenta oportunidades particulares: muchos de estos sectores están globalmente distribuidos, y la capacidad de construir soluciones con talento competitivo y costos ventajosos puede ser una ventaja estratégica. Además, gobiernos latinoamericanos están comenzando a reconocer la necesidad de modernizar infraestructura crítica, creando mercados locales para estas innovaciones.
El momento de explorar los sectores difíciles es ahora. Requiere valentía, paciencia y expertise diferente, pero las recompensas – tanto económicas como de impacto – pueden ser extraordinarias. Lo uninvestible se está volviendo inevitable.
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Fuentes
- https://thenextweb.com/news/how-the-uninvestable-is-becoming-investable (fuente original)











