Un precedente que cambia las reglas del juego global
El caso Dyson acaba de marcar un antes y un después en la responsabilidad corporativa internacional. La empresa británica de electrodomésticos premium acordó un acuerdo extrajudicial con 24 trabajadores migrantes de Nepal y Bangladesh que la demandaron en 2022 por condiciones que describieron como esclavitud moderna en una fábrica de Malasia que fabricaba componentes para sus productos.
Lo que hace histórico este caso no es solo el acuerdo en sí—cuyos términos de compensación permanecen confidenciales—sino el precedente legal establecido por la Corte Suprema del Reino Unido: las empresas británicas pueden ser juzgadas en tribunales ingleses por las acciones de sus proveedores extranjeros, incluso cuando esas operaciones ocurren a miles de kilómetros de distancia.
Las acusaciones: una realidad que ningún founder debería ignorar
Los testimonios de los trabajadores son escalofriantes. Según sus abogados del bufete Leigh Day, los empleados describieron:
- Amenazas y golpizas sistemáticas
- Retención de pasaportes (una práctica ilegal en la mayoría de jurisdicciones)
- Jornadas laborales de más de 12 horas sin pausas para ir al baño
- Condiciones insalubres en las instalaciones
- Trabajo forzado bajo coacción
Estas acusaciones surgieron en instalaciones de un proveedor malasio que fabricaba partes para productos Dyson, la marca conocida por sus secadores de cabello de alta gama y electrodomésticos innovadores como el Airwrap.
La defensa de Dyson y el giro legal
Dyson ha negado consistentemente cualquier responsabilidad directa. La compañía argumentó inicialmente que desconocía los abusos alegados y que la responsabilidad recaía en el proveedor malasio, no en ella. Además, intentó que el caso se juzgara en Malasia, no en el Reino Unido.
Sin embargo, la Corte Suprema británica dictaminó que el juicio podía llevarse a cabo en un tribunal inglés, estableciendo un precedente legal crucial: las empresas del Reino Unido pueden ser consideradas responsables en su país de origen por las prácticas laborales de sus proveedores internacionales.
Tanto Dyson como Leigh Day emitieron declaraciones casi idénticas señalando que el acuerdo se alcanzó reconociendo los costos del litigio y los beneficios de la resolución, pero enfatizando que no constituye una admisión de responsabilidad por parte de la empresa.
Contexto: Malasia y la manufactura de tecnología
Dyson trasladó su producción desde el Reino Unido a Malasia en 2002, buscando costos operativos más bajos. En 2019, la empresa movió su sede corporativa a Singapur.
Los activistas laborales han documentado durante años abusos sistemáticos contra la gran población de trabajadores migrantes en Malasia, particularmente en sectores manufactureros y electrónicos. Estos trabajadores, frecuentemente provenientes de Bangladesh, Nepal, Myanmar y otros países del sur y sudeste asiático, enfrentan vulnerabilidades extremas: barreras idiomáticas, falta de protección legal efectiva, y dependencia de intermediarios de reclutamiento que a menudo cobran tarifas abusivas.
Implicaciones para el ecosistema tech y startups globales
Este caso tiene ramificaciones directas para cualquier startup tecnológica o empresa que opere con cadenas de suministro internacionales. El precedente establece que:
1. La responsabilidad no termina en tu proveedor directo
Si tu startup fabrica hardware, ropa, dispositivos o cualquier producto físico utilizando proveedores extranjeros, ahora existe jurisprudencia clara de que puedes ser demandado en tu jurisdicción de origen por las prácticas de esos proveedores.
2. La debida diligencia ya no es opcional
Los founders deben implementar sistemas robustos de auditoría y monitoreo de condiciones laborales en toda su cadena de suministro. Esto incluye visitas a instalaciones, auditorías de terceros independientes, y mecanismos de denuncia accesibles para trabajadores.
3. El costo de ignorar estas prácticas ha aumentado exponencialmente
Más allá del riesgo legal—que ahora es real y cuantificable—el daño reputacional puede ser devastador. En una era donde los consumidores, especialmente millennials y Gen Z, valoran la ética corporativa, un escándalo de este tipo puede destruir años de construcción de marca.
4. Competitividad ética como ventaja estratégica
Las startups que construyan cadenas de suministro transparentes y éticas desde el inicio pueden convertir esto en una ventaja competitiva diferenciadora. Certificaciones como Fair Trade, B Corp, o cumplimiento verificable de estándares laborales internacionales pueden ser poderosos argumentos de venta.
Lecciones accionables para founders
Si tu startup trabaja con manufactura o proveedores internacionales, considera estos pasos inmediatos:
Mapea tu cadena de suministro completa
No solo tus proveedores directos, sino también los proveedores de tus proveedores (tier 2 y tier 3). Muchos abusos ocurren en niveles donde tienes menor visibilidad.
Incluye cláusulas laborales en contratos
Establece estándares mínimos de derechos laborales como condición contractual, con derecho a auditorías sorpresa y terminación inmediata ante incumplimientos graves.
Invierte en tecnología de trazabilidad
Herramientas como blockchain, IoT y plataformas de gestión de proveedores pueden darte visibilidad en tiempo real sobre condiciones en tu cadena de suministro.
Construye relaciones directas cuando sea posible
Reducir intermediarios no solo mejora márgenes, sino que te da mayor control y visibilidad sobre las condiciones laborales.
Considera el nearshoring estratégico
Evaluar manufactura más cercana geográficamente puede reducir riesgos, mejorar tiempos de respuesta, y facilitar supervisión directa.
El contexto global: una tendencia creciente
Este caso se enmarca en una tendencia global hacia mayor escrutinio de las cadenas de suministro corporativas. Legislaciones como la Ley de Debida Diligencia en Cadenas de Suministro de Alemania, la Ley de Esclavitud Moderna del Reino Unido y Australia, y regulaciones emergentes en la Unión Europea están creando un nuevo panorama regulatorio donde la ignorancia ya no es defensa válida.
Para startups que aspiran a escalar globalmente, entender estas dinámicas regulatorias no es solo una cuestión de cumplimiento, sino de sostenibilidad del modelo de negocio a largo plazo.
Conclusión
El acuerdo de Dyson con los trabajadores migrantes marca un punto de inflexión para la responsabilidad corporativa global. Para founders del ecosistema tech, especialmente aquellos en hardware, e-commerce o cualquier negocio con componentes físicos, el mensaje es claro: la ética en la cadena de suministro ya no es un «nice to have», sino un imperativo estratégico y legal.
Las startups que construyan operaciones con transparencia, trazabilidad y respeto genuino por los derechos laborales no solo mitigarán riesgos legales y reputacionales, sino que construirán negocios más resilientes y valiosos a largo plazo. En un mundo donde los consumidores tienen más información y voz que nunca, hacer lo correcto es también hacer lo inteligente.
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Fuentes
- https://www.bbc.com/news/articles/cddnry8dnl7o (fuente original)













