El 62% del eCommerce argentino ya delegó trabajo a la IA
El 62% de las empresas de comercio electrónico de Argentina ya usa inteligencia artificial en al menos algún proceso de su negocio, según el Estudio Anual de Comercio Electrónico de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) junto a Kantar Insights. En el segmento industrial y de software, la adopción alcanza al 41,6% de las compañías relevadas, según una encuesta nacional de nadIA con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación Observatorio PyME.
El dato que importa para un founder no es cuántas empresas adoptaron IA, sino qué trabajo concreto le están entregando. El cambio de lógica es claro: la IA dejó de ser una herramienta de consulta y empezó a ejecutar pasos dentro del proceso de negocio.
"Uno de los cambios más importantes es que la IA salió del lugar de herramienta de consulta para integrarse directamente en los procesos de negocio. Cuando una tecnología puede interpretar información y ejecutar una secuencia de acciones, deja de ser simplemente un asistente y empieza a convertirse en parte del proceso", explica Marjorie Ann Guerra Neira, Gerente de Digital Studios de Tivit Latam.
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Procesar documentos, facturas y comprobantes
Es la aplicación más directa y la de menor fricción para empezar. Sistemas de IA leen documentos, extraen información, clasifican datos, completan campos y cargan todo en otros sistemas, mientras las personas conservan el control sobre las validaciones necesarias.
El impacto aparece en procesos repetitivos y de gran volumen: menos carga operativa y más tiempo del equipo en tareas que requieren análisis o decisión. Para una PyME con facturación dispersa entre PDF, correo y planillas, es el punto de entrada más razonable.
Conciliar información y encontrar diferencias
La conciliación bancaria y contable es otro terreno donde la automatización gana espacio. En lugar de que una persona compare manualmente movimientos bancarios, registros contables, comprobantes y bases de datos, el sistema cruza grandes volúmenes, identifica inconsistencias y señala qué casos necesitan revisión.
La ventaja no es solo velocidad: también detecta diferencias que en un control exclusivamente manual podrían pasar inadvertidas. Ese es el argumento que suele convencer a un CFO, porque el costo de una conciliación incompleta es mucho mayor que el de automatizarla.
Atender consultas y resolver casos
Los asistentes basados en IA pasaron de responder preguntas simples a intervenir en procesos de atención completos. Pueden interpretar una consulta en lenguaje natural, buscar información en distintas fuentes, identificar el tipo de requerimiento y, en determinados casos, avanzar con una respuesta o una acción sin que una persona intervenga desde el comienzo.
El uso sensato es como primera capa de atención en consultas repetitivas y de alto volumen, dejando a los equipos humanos los casos que requieren criterio, negociación o una intervención más compleja. En el comercio electrónico argentino, el 42% de las empresas que usan IA la aplica a marketing y publicidad, el 27% a personalización y experiencia de usuario y otro 27% a automatización de tareas, según el estudio de CACE y Kantar Insights difundido por Los Andes. Más atrás quedan el desarrollo de productos (16%), el análisis avanzado de datos (10%) y la optimización operativa (7%).
Detectar anomalías y anticipar problemas
A partir del análisis continuo de datos, los sistemas pueden identificar patrones, cambios o comportamientos que se alejan de lo habitual y que podrían indicar un problema antes de que se convierta en una interrupción o un costo mayor. En industrias, infraestructura y operaciones críticas, esto se traduce en monitoreo de equipos y procesos para anticipar fallas y activar controles o intervenciones preventivas.
La diferencia con un tablero de indicadores tradicional es el momento de la señal: no describe lo que ya ocurrió, sino que avisa antes de que el problema escale. En operaciones donde una parada no planificada cuesta dinero por hora, ese adelanto es el valor real.
Ejecutar procesos completos con agentes de IA
El paso más reciente es también el de mayor impacto potencial: sistemas capaces de recibir un objetivo, buscar información, procesarla y ejecutar acciones en otros sistemas, con distintos niveles de supervisión humana. Es el terreno de los agentes de IA, que operan con una lógica distinta a la de un chatbot tradicional: en lugar de limitarse a responder una pregunta, participan de una secuencia de tareas hasta alcanzar un resultado.
Esto abre la puerta a automatizar procesos completos que hoy están repartidos entre personas, herramientas y sistemas. También es donde más se nota la brecha de infraestructura: Arga Labs, una startup que construye entornos de entrenamiento para agentes sobre software empresarial como Salesforce, Workday y clientes de correo, levantó una ronda semilla de US$10M liderada por General Catalyst con participación de Box Group, Emergence, Gradient y SV Angel, según reportó TechCrunch.
"Mucho del valor económico de los agentes viene de usar aplicaciones de negocio. Tener un entorno de pruebas repetible es muy importante, y mucho más importante con agentes de lo que era con humanos", dijo Yuri Sagalov, managing director de General Catalyst, a TechCrunch.
La razón de fondo: entrenar un agente sobre un CRM real es casi imposible, porque no hay forma sencilla de reiniciar el sistema para repetir el mismo escenario miles de veces. De ahí la apuesta por réplicas digitales del software empresarial, con sus permisos y flujos intactos.
¿Qué frena la adopción de IA en las PyMEs?
El freno no es tecnológico, es de conocimiento y de gestión del cambio. Entre las empresas que todavía no adoptaron IA, el 52% señala desconocimiento sobre sus aplicaciones y el 42% menciona falta de tiempo y recursos financieros, según el estudio de CACE y Kantar Insights.
"La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta concreta de competitividad. Las empresas que la incorporan están logrando optimizar procesos, reducir tiempos operativos y mejorar la experiencia de sus clientes", afirmó Andrés Zaied, presidente de la CACE.
El contexto de mercado empuja en la misma dirección: la facturación del comercio electrónico argentino alcanzó los $19.533.815 millones de pesos en el primer semestre de 2026, un 28% más que en el mismo período del año anterior, con 181,5 millones de órdenes de compra y un ticket promedio de $107.597, según el estudio Mid Term de CACE difundido por la propia cámara. Más volumen con los mismos equipos es exactamente el escenario donde delegar tareas deja de ser una curiosidad y pasa a ser una necesidad operativa.
¿Qué significa esto para tu startup?
Empieza por el proceso, no por la herramienta. El error más común es elegir primero el modelo o el software y después buscarle un problema. Haz el camino inverso: lista las tareas de tu equipo que son repetitivas, de alto volumen y con reglas claras —facturas, conciliaciones, respuestas frecuentes— y recién ahí evalúa qué tecnología las resuelve.
Define el nivel de autonomía antes de delegar. No todo se delega igual. Un esquema útil tiene tres niveles: ejecución automática para tareas de bajo riesgo y alta reversibilidad; confirmación previa para todo lo que toca dinero, clientes o datos sensibles; y prohibición explícita para lo que no debe automatizarse nunca. Google aplicó esa lógica en su plataforma Gemini Enterprise for Legal, disponible en preview para estudios jurídicos y departamentos legales, donde los agentes revisan contratos, investigan normativa y monitorean regulaciones bajo controles de permisos y trazabilidad, según TechRepublic.
Mide el tiempo liberado, no la cantidad de herramientas. El indicador que importa es cuántas horas del equipo se recuperaron y en qué se reinvirtieron. Si la IA no libera tiempo para análisis o decisiones, la adopción es decorativa y solo suma costo.
Conclusión
La próxima etapa de la adopción de IA no se va a definir por cuántas empresas incorporen la tecnología, sino por cuánto trabajo concreto están dispuestas a delegarle. El 41,6% de las PyMEs industriales y de software y el 62% del comercio electrónico argentino ya dieron el primer paso; la diferencia entre las que capturan valor y las que solo pagan suscripciones estará en la calidad de los controles y en la claridad sobre qué procesos se entregan.
Empezar por una sola tarea, medir el resultado y escalar con permisos graduales sigue siendo la ruta más segura. La pregunta ya no es qué puede responder la IA, sino qué puede hacer.
Fuentes
- Fortuna - Perfil (fuente original)
- Los Andes
- CACE
- TechCrunch
- TechRepublic
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