Por qué Mindata habla de complejidad, no de tecnología
Mindata opera en más de 25 países sin tener oficinas propias en cada uno de ellos. Es el dato que abre la conversación con su fundadora y CEO, Cristina Hernández, en una entrevista publicada por Forbes España, y que resume la tesis central de la compañía: la tecnología es el medio, no el fin. «Nuestro trabajo consiste en absorber la complejidad para que las organizaciones puedan tomar mejores decisiones», explica Hernández, que fundó Mindata en 2018 tras una carrera repartida entre el sector público y el privado.
La diferencia, según su propia definición, no es trivial. «Lo difícil se resuelve con conocimiento y capacidad. Lo complejo requiere orquestación», señala. Esa distinción es la que ha permitido a Mindata pasar de un proyecto local a una operación internacional con clientes como grandes grupos turísticos y, más recientemente, entidades de banca, seguros e industria.
¿Qué es DigitalES y por qué aparece en la conversación?
DigitalES, Asociación Española para la Digitalización, reúne a las principales empresas de telecomunicaciones, tecnología e innovación digital en España. Según los datos publicados por la propia asociación con motivo de su alianza con la Asociación Española de Startups (AES) en septiembre de 2025, el conjunto de sus empresas asociadas genera 115.000 empleos directos y tiene un impacto económico equivalente al 6% del PIB nacional, según recoge El Español.
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👥 Unirme a la comunidadEse es el ecosistema en el que Mindata decide participar activamente. La CEO de la consultora no se limita a ejecutar proyectos: ocupa un espacio de interlocución con policymakers, competidores y clientes para discutir qué papel debe jugar la tecnología en la competitividad del país. Para una startup B2B que aspire a trabajar con grandes corporaciones españolas, entender quién habla con quién en estos foros es parte del trabajo.
Las tres decisiones que llevaron a Mindata de cero a 25 países
Hernández resume la trayectoria en tres apuestas que, sobre el papel, parecen contraintuitivas para una consultora de servicios profesionales:
- No abrir oficinas, desplegar capacidades. Desde el primer día, Mindata diseñó procesos y estándares de calidad que pudieran replicarse en cualquier mercado sin necesidad de presencia física permanente. La internacionalización fue una decisión de producto, no de geografía.
- Pensar desde el cliente, no desde la herramienta. «Nunca empezamos una conversación preguntando qué tecnología necesita un cliente, sino qué quiere conseguir», explica. Esto coloca a Mindata como un orquestador de complejidad, no como un reseller.
- Dejar que los clientes empujen la expansión. Hernández reconoce que no fueron ellos quienes decidieron abrir nuevos mercados: «Fueron nuestros propios clientes quienes nos pidieron que los acompañáramos». La tracción internacional llegó como consecuencia de la confianza, no de una campaña comercial.
El resultado: crecimiento sin la estructura de costes fijos que normalmente frena a las consultoras en su fase de escalado.
El turismo como banco de pruebas, y lo que enseña a otros sectores
El sector turístico fue, según Hernández, uno de los primeros en entender que «la tecnología había dejado de ser un elemento de soporte para convertirse en parte de la experiencia del cliente». Mindata aprendió a trabajar con operaciones de alta estacionalidad, clientes multilingües y datos sensibles en tiempo real.
Ese aprendizaje se está trasladando ahora a banca, seguros e industria. ¿Por qué funciona la transferencia? Porque, en palabras de la CEO, «lo que realmente viaja entre sectores es la capacidad de resolver problemas. La tecnología es transversal; los negocios no». La consultoría aporta orquestación y criterio; el conocimiento del negocio lo pone el cliente.
La máxima que repiten desde Mindata es operativa: «La mejor tecnología es la que pasa desapercibida. Cuando todo funciona, nadie piensa en la infraestructura que hay detrás».
La pandemia como validación de un modelo que ya estaba construido
Cuando el COVID-19 obligó a las empresas a coordinarse en remoto, Mindata ya operaba con equipos distribuidos en distintos países, con procesos estandarizados y los mismos niveles de calidad que en cliente presencial. La pandemia no les cambió el modelo: les validó uno que ya funcionaba.
Para Hernández, aquel momento confirmó una hipótesis anterior: «Hasta entonces, muchas organizaciones seguían asociando la colaboración al espacio físico. El trabajo remoto demostró que el talento podía coordinarse desde cualquier lugar del mundo sin perder calidad». Para una startup que hoy se plantea mercados internacionales, la lección es directa: la pregunta no es si puedes contratar fuera, sino si tus procesos están documentados lo suficiente para que alguien entre y produzca desde el día uno.
Liderazgo en un sector masculinizado: la postura de Hernández
Sobre la pregunta por el género, la CEO es directa: «Nunca he entendido el liderazgo como una cuestión de género. La autoridad no se consigue porque alguien te la otorgue. Se construye siendo coherente, cumpliendo los compromisos, tomando decisiones cuando toca y escuchando bastante más de lo que se habla».
Sí detecta, en cambio, un cambio estructural: cada vez hay más mujeres liderando compañías tecnológicas porque el perfil que se demanda —leer contextos distintos, decidir con información incompleta, construir equipos que no dependan de una sola persona— encaja con estilos de liderazgo que estaban infrarrepresentados. La explicación es funcional, no discursiva: el mercado premia cierto tipo de líder, y ese perfil no es masculino por definición.
¿Qué significa esto para tu startup?
La conversación con Hernández deja al menos tres principios aplicables a una consultora, agencia o empresa de servicios B2B en fase de crecimiento:
- Vende el problema, no la herramienta. Si tu propuesta se centra en la tecnología que usas, competirás por precio. Si te centras en la complejidad que resuelves, competirás por criterio. Mindata nunca dice «somos expertos en X plataforma»; dice «hacemos manejable la complejidad para que tomes mejores decisiones».
- Escala con procesos, no con oficinas. La internacionalización low-cost requiere documentar todo lo que haces hasta el punto de que un profesional nuevo entregue el mismo estándar en semana uno. Si tu servicio depende de quien lo ejecuta, no escala; si depende del proceso, sí.
- Deja que los clientes tiren del crecimiento. En lugar de planificar país a país con un deck de market entry, observa dónde te piden trabajar. La demanda real precede a la estrategia de expansión y reduce el riesgo de sobredimensionar estructura antes de tener revenue.
Para founders hispanohablantes que venden a grandes corporaciones desde una operación pequeña, el caso Mindata muestra que el tamaño inicial no es la barrera: lo es la capacidad de absorber complejidad sin trasladársela al cliente.
Fuentes
- Cristina Hernández, CEO de Mindata: «El reto de las grandes empresas no es la tecnología, es la complejidad» (Forbes España)
- La Asociación Española de Startups y DigitalES se alían para impulsar la innovación y el emprendimiento digital (El Español)
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