¿Por qué importa el veto a la ley de gafas inteligentes en California?
El gobernador de California, Gavin Newsom, vetó este miércoles la SB-1130, el primer proyecto de ley en EEUU que habría obligado a los fabricantes de gafas inteligentes a incluir un indicador visible de grabación. El veto llega justo cuando el mercado está explotando: según datos confirmados por EssilorLuxottica a CNBC, Meta vendió más de 7 millones de gafas con IA en 2025, frente a los 2 millones combinados de 2023 y 2024.
La paradoja es incómoda para el estado que más ha regulado la privacidad digital en el país. California ya cuenta con una ley de consentimiento de dos partes para grabar conversaciones, pero no consigue aprobar una norma específica que diga que grabar a alguien en un vestuario con unas gafas indistinguibles de unas Ray-Ban convencionales es ilegal de forma clara. Eso deja a usuarios, empresas y tribunales en un limbo que el lobby encabezado por TechNet —que agrupa a Meta, Google, Amazon, Apple y Microsoft— llevaba meses intentando preservar.
¿Qué habría cambiado exactamente la SB-1130?
La ley, impulsada por la senadora estatal Eloise Gómez Reyes (demócrata por San Bernardino), tenía tres piezas principales, según el texto cubierto por SFGATE y Hoodline:
👥 ¿Quieres ir más allá de la noticia?
En nuestra comunidad discutimos las tendencias, compartimos oportunidades y nos ayudamos entre emprendedores. Sin humo, solo acción.
👥 Unirme a la comunidad- Prohibición de grabar en secreto con un dispositivo portátil de grabación a personas en áreas con expectativa razonable de privacidad dentro de establecimientos comerciales: vestuarios, consultas médicas, salas de espera.
- Indicador de grabación obligatorio en cualquier wearable que capture imagen o sonido, similar al LED que ya incluyen las Ray-Ban Meta de fábrica.
- Prohibición de vender tecnología diseñada para ocultar ese indicador. La práctica ya existe: el proveedor Ghost Metas ofrece modificar el LED en unos 15 a 20 minutos por unidad, según documentó The Guardian y reprodujo Hoodline.
Las sanciones estaban tasadas: hasta US$1.500 y posible prisión para quien grabase en secreto, y hasta US$2.500 por violación para fabricantes que vendieran dispositivos sin el indicador o con sistemas para ocultarlo.
Newsom justificó el veto argumentando que la definición de «dispositivo de grabación portátil» era «demasiado amplia e imprecisa» y podía incluir smartwatches y otros wearables comunes en espacios públicos, según reportó SFGATE. Añadió que las leyes generales californianas ya prohíben la grabación no consentida en espacios privados. La SB-1130 había pasado ambas cámaras con líneas muy partidistas: todos los republicanos del Senado y casi todos los de la Asamblea se opusieron.
¿Qué tan grande es ya el mercado de gafas con cámara?
Las cifras ayudan a entender la urgencia del debate, no la del gobernador. Según el reporte de Counterpoint Research recogido por 9to5Mac, los envíos globales de gafas inteligentes en el primer semestre de 2026 crecieron 263% interanual; en el segmento sin pantalla —el que dominan las Ray-Ban Meta— el aumento fue de 258%, y Meta controla el 94% de ese mercado. Security.org estima que alrededor del 5% de los adultos estadounidenses (unos 13,4 millones de personas) ya posee gafas con cámara, y el 25% de los no propietarios dice que es probable que compre unas en el próximo año. Los precios de entrada rondan los US$299, según NJBIZ.
Pero el veto no es solo cuestión de mercado, sino de incidentes documentados. La investigación del medio sueco Svenska Dagbladet, recogida por SFGATE, reveló que subcontratistas de Meta en Kenia accedían a grabaciones privadas para entrenar a la IA, lo que motivó una class action todavía en curso este año en California. A eso se suman reportes de Consumer Reports sobre una clienta que descubrió que su técnica de depilación llevaba gafas inteligentes durante la cita, y el caso documentado por The Verge de una empleada de un Target en Atlanta confrontada por clientes que la grababan con Ray-Ban Meta.
¿Por qué Newsom veta sistemáticamente la legislación tecnológica?
La SB-1130 no cayó sola. Newsom lleva meses rechazando legislación tecnológica que considera redactada de forma excesiva, y en septiembre también vetó una propuesta de kill switch para sistemas de IA de alto riesgo por las mismas razones de amplitud. Es una doctrina coherente —y rentable para su relación con el sector— que prefiere apoyarse en leyes generales ya existentes, aunque los defensores de la privacidad insistan en que no están pensadas para dispositivos que se llevan en la cara.
El grupo de presión TechNet, que representa a Meta, Google, Amazon, Apple y Microsoft, presionó contra la SB-1130 con el argumento de que la ley penalizaba indiscriminadamente a toda la categoría de wearables con cámara, no solo a los usos problemáticos. Es el mismo guion que ha funcionado en otros estados y deja a los fabricantes decidir, por diseño y no por obligación, qué tan visible es su luz de grabación.
Mientras tanto, el ecosistema se ha empezado a regular a sí mismo por la vía del mercado. El desarrollador polaco Pawel Szydlowski lanzó la app Zuckoff en iOS, que detecta por señal Bluetooth la presencia de Ray-Ban Meta, Snap Spectacles y dispositivos similares. Según CNET, la app acumuló 2.000 registros desde principios de agosto y prepara su versión Android. En Londres apareció el mes pasado un amnesty bin de Meta Glasses —un buzón donde dejarlas para «irte con lo que quede de tu dignidad»—, reportado por SFGATE.
¿Qué están haciendo otras jurisdicciones con las gafas espía?
El contraste internacional es lo que más incomoda a los defensores del veto. Nueva York se convirtió en julio de 2026 en el primer estado de EEUU en prohibir gafas con IA en todas las cortes estatales, seguida en agosto por Inglaterra y Gales, donde el His Majesty’s Courts & Tribunals Service anunció que las gafas serían confiscadas al ingresar a edificios judiciales, según reportó el National Law Review vía Hoodline.
En la Unión Europea, el AI Act ya exige que los sistemas de IA que interactúan con personas o capturen datos biométricos en espacios públicos sean claramente identificables. No es exactamente lo mismo que una ley anti-gafas-espía, pero el principio —la gente tiene derecho a saber cuándo una máquina le está observando— está reconocido. En el Reino Unido, el Information Commissioner’s Office (ICO) publicó guías señalando que el «interés legítimo» no basta para grabar en entornos con expectativa razonable de privacidad.
En el otro extremo del diseño, Even Realities eligió lanzar las G2 a fines de 2025 sin cámara frontal. Su CEO Will Wang lo justificó así ante CNET: «Creímos desde el principio que unas gafas inteligentes no necesitan cámara para ser útiles. Lo que llevas en la cara debe respetar a quien las lleva y a quien está alrededor». Es, en la práctica, un posicionamiento de marca que el mercado está empezando a premiar.
¿Qué significa este veto para tu startup?
El veto no te exonera: te coloca en un entorno donde la ley va por detrás de la tecnología y la percepción pública va por delante de ambas. Si tu producto toca grabación, visión por computador o cualquier wearable con cámara, esto te interesa:
- Audita la UX de consentimiento visible de tu producto. El LED de Meta es obligatorio por diseño, no por ley, y se puede desactivar en 15 minutos con una intervención menor. Si tu wearable lleva cámara, documenta técnicamente cómo evitas que se omita la señalización: es argumento de venta frente a clientes enterprise y seguro regulatorio para los próximos 18 meses.
- Escribe una política interna de wearables antes de que un incidente te obligue. La International Association of Privacy Professionals reportó en abril que la mayoría de empresas estadounidenses no tienen política específica para gafas inteligentes. Si tu empresa tiene oficina, clientes en retail o maneja datos sensibles, redacta ya una cláusula en el manual del empleado y en los términos con clientes.
- Diseña para el patchwork regulatorio, no para una sola jurisdicción. California veta, Nueva York prohíbe, la UE identifica y el Reino Unido publica guías. Si tu producto cruza fronteras, la opción más restrictiva como default —grabación apagada por defecto, indicador imposible de desactivar sin dejar rastro, logs firmados de cuándo se encendió la cámara— es la diferencia entre ser un competidor global y un problema legal.
- Considera el segmento sin cámara como diferenciador. Even Realities demostró que hay un nicho que paga por wearables sin cámara frontal. Si estás eligiendo qué construir, ese arco de privacidad-by-design es ahora un argumento de marketing, no solo de compliance.
Reyes ya anunció que reintroducirá la ley el próximo año con lenguaje más quirúrgico, según recogió SFGATE. Si Newsom vuelve a vetarla, el debate se desplazará a Washington o a los estados con cortes y consultas médicas más expuestas. Pero la pregunta de fondo —quién decide si una cámara en la cara de alguien te está grabando— ya no se va a resolver solo en Sacramento.
Fuentes
- Newsom vetoes a bill to regulate Big Tech’s ‘pervert’ glasses (SFGATE)
- Newsom Vetoes Smart Glasses Spy Bill as Meta Device Sales Top 7 Million (Hoodline)
- These Privacy Apps Are Using Smart Glasses’ Own Wireless Signal to Track Them (CNET)
- Meta surge with Ray-Ban helps smart glasses shipments jump 263 percent (DigitalToday / Counterpoint)
- Smart glasses raise new workplace privacy concerns (NJBIZ)
- Newsom veta la ley que habría obligado a los fabricantes de gafas inteligentes a incluir un indicador de grabación (wwwhatsnew.com)
👥 ¿Quieres ir más allá de la noticia?
En nuestra comunidad discutimos las tendencias, compartimos oportunidades y nos ayudamos entre emprendedores. Sin humo, solo acción.
👥 Unirme a la comunidad













