La tesis: en unos años, casi todo el software será personal
Thomas Ptacek, uno de los fundadores de Fly.io, publicó el 25 de septiembre un ensayo que no parecía un post de blog sino un manifiesto. Su argumento de fondo: el modelo de «instalar aplicaciones prefabricadas que compramos a desconocidos» tiene los días contados, y el sistema operativo tal como lo conocemos — la maquinaria que aísla procesos entre sí para que software de extraños conviva sin tocarse — deja de tener sentido cuando el usuario se convierte también en creador.
La columna, titulada What Even Is an OS Now?, coincide con su salida de Fly.io para arrancar un nuevo proyecto junto al otro cofundador, Kurt Mackey. «Estoy dejando Fly.io para trabajar con Kurt en algo nuevo. Lo digo al principio para que se entere todo el que esté escuchando», escribió. El plan, según adelanta en el texto, es construir un teléfono que no está pensado para correr aplicaciones de función fija.
Qué es Fly.io y por qué importa quién se va
Fly.io es la plataforma de infraestructura que durante casi una década ayudó a developers a desplegar aplicaciones. En julio de 2026 cerró una Serie D de US$25 millones co-liderada por Dell Technologies Capital e Intel Capital, con participación de Andreessen Horowitz, EQT, Geodesic y Y Combinator, según reportó Yahoo Finance a partir del comunicado de la propia empresa. La ronda trajo además a Scott Johnston, ex CEO de Docker, como nuevo CEO.
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👥 Aplicarla en la comunidadLa pista clave para entender el ensayo de Ptacek está en los números que la propia Fly.io publicó ese día: más de 37.000 clientes usan la plataforma, de los cuales más de 8.000 son «agent-native», y en los doce meses anteriores el ingreso de sus mayores clientes agent-native creció casi 12 veces. Las empresas agent-native ya representan alrededor de dos tercios de los ingresos entre los clientes grandes de Fly.io. Casos como Firecrawl, Kilocode y Plastic Labs aparecen como clientes ancla.
Ptacek no habla desde la nada: deja una empresa que acaba de pivotar su narrativa completa hacia la idea de que los agentes de IA necesitan «computadoras reales«, con discos persistentes y conexión segura a otros sistemas, en lugar de sandboxes descartables. Es exactamente la misma obsesión — quién controla el runtime, quién aísla qué — que arrastra a su nuevo proyecto.
La tesis central: el SO servía para separar apps de desconocidos
Ptacek arranca con una memoria personal: de niño imaginaba que una computadora le permitiría construir aventuras de texto; al encender el primer equipo de la casa, un clon del VTech Laser 200 con teclado de chiclet, arrancó directo en BASIC y se quedó atascado. La lección que extrajo entonces — «las computadoras no son tan geniales como pensaba» — es la misma que durante décadas tuvo toda la industria del software.
Esa estructura existía por un motivo concreto, y aquí viene el argumento fuerte: el propósito central de un sistema operativo moderno no es «dar acceso al hardware», sino particionar aplicaciones entre sí y controlar cómo se comunican. Esa es una respuesta razonable a un mundo en el que importamos software de extraños. Pero, según Ptacek, deja de tener sentido cuando «la mayor parte del software por el que estamos creando feudos tiene el mismo origen» — nosotros mismos — y mucho menos cuando cada aplicación puede crecer una extremidad nueva cuando le plazca a su creador.
El corolario práctico lo escribe sin ambigüedad: «Pronto, los extraños dejarán de suministrarnos apps y, en su lugar, enviarán solo sus componentes básicos». Habrá todavía mega-proyectos tipo navegador y procesador de texto, pero aparecerán «miles de veces más aplicaciones que toman una séptima parte de las tripas de un procesador de texto» para resolver un problema idiosyncrático de alguien que no sabe qué es un for-loop.
No es una idea aislada: la presión sobre el SO clásico llega desde varios lados
El ensayo de Ptacek se enmarca en una conversación más amplia que ya tiene productos en la calle. La tendencia no es especulativa — está ocurriendo:
- Rabbit, la startup detrás del dispositivo R1, presentó el 23 de septiembre OS3, un agente personal de IA que corre en la nube y se conecta a las máquinas del usuario con un único comando de instalación. Según SiliconANGLE, OS3 puede operar hasta en cinco dispositivos por usuario y es modelo-agnóstico: el usuario trae su propia clave de Anthropic, OpenAI o un modelo local.
- Google lanzó en septiembre la app de escritorio nativa de Gemini para Windows 10 y 11, con acceso mediante Alt + Espacio y soporte para generación multimodal (imagen y video corto) directamente desde una capa por encima de las apps, no dentro de una app concreta, según publicó ITVoice.
- DroiClaw (Zhuge), de la china Shanghai Droi Technology, está construyendo lo que llama un «Agentic OS app-free«: la IA integrada en el sistema, no añadida como feature. Sus primeros teléfonos, comercializados con marcas como Coolpad y Philips, arrancan en alrededor de US$160, reportó TechCrunch.
En los tres casos, el patrón es el mismo que describe Ptacek: la IA deja de ser una función dentro de una app y se vuelve una capa del sistema que entiende intención y actúa en nombre del usuario. El sistema operativo deja de preguntar «qué app quieres abrir» y empieza a preguntar «qué quieres lograr».
El teléfono de Ptacek y Mackey: qué se sabe y qué no
Lo que Ptacek adelanta en el ensayo es esquemático pero claro. Los teléfonos que están en el mercado en 2026 — iPhones, Pixels, Galaxies — se planificaron hacia 2023, cuando la premisa de diseño todavía era la misma de hace décadas: dispositivos pensados para correr aplicaciones deterministas de función fija producidas por una «clerecía» de programadores profesionales. Ptacek lo dice sin rodeos: «El alma de esos teléfonos está atrapada en los años 70».
Lo que viene, según su propia descripción:
- Un móvil no optimizado para juegos AAA ni para TikTok, aunque pueda generar esas experiencias si se lo pides.
- Un dispositivo donde el usuario «le pide» una app y el sistema la construye en el momento, en el propio teléfono.
- Un dispositivo que no asume que el software lo fabricó un extraño, sino que lo construye el dueño o alguien de su círculo cercano.
Ptacek reconoce el elefante en la habitación: «Hay una larga historia de declaraciones grandilocuentes sobre el mundo pegadas a un botón de ‘conoce mi nueva empresa’. Nunca termina bien». No da nombre a la nueva empresa, no comparte ronda, no muestra producto. Toda la información pública al cierre de este artículo se reduce al ensayo de 1.500 palabras en sockpuppet.org y a su biografía cruzada con los datos de la Serie D de Fly.io de julio.
Qué significa esto para tu startup
Si Ptacek está en lo correcto, los próximos tres a cinco años cambian la ecuación de producto para founders que construyen sobre software de consumo o herramientas internas:
1. Repensá el «one-size-fits-all». El ensayo de Ptacek predice explícitamente una fragmentación: miles de veces más aplicaciones, cada una con audiencia de una o dos personas. Para una startup SaaS, eso significa que el moat ya no puede ser solo «la mejor versión genérica» — tiene que ser la plataforma, los datos, la red, o un vertical donde sí tiene sentido estandarizar. Las herramientas demasiado genéricas son las primeras en ser sustituidas por una versión generada in-situ para el usuario.
2. Diseñá con agentes en mente desde el día uno. Fly.io detectó que sus clientes agent-native ya generan dos tercios de su ingreso entre los grandes. Rabbit, Google y DroiClaw están creando infraestructura para correr agentes. La pregunta para tu producto ya no es «cómo integro un chat de IA», sino «qué parte de mi flujo puede resolver un agente sin abrir mi UI» y «qué APIs expongo para que ese agente me use».
3. Construí pensando en componentes, no en productos cerrados. Ptacek dice textual que «los extraños dejarán de suministrarnos apps y enviarán solo sus componentes básicos». Si tu startup vende un paquete cerrado, te conviene abrir una capa de building blocks antes de que un competidor lo haga y capture la capa de integración.
Por ahora, lo único verificable es el ensayo, la salida de Ptacek y la ronda de Fly.io de julio. El teléfono todavía no existe ni tiene fecha. Pero si la tesis de «el software personal reemplaza al software de estantería» se cumple, los próximos 24 meses van a redefinir qué significa lanzar un producto digital.
Fuentes
- What Even Is an OS Now? — sockpuppet.org
- Fly.io Doubles Down on Computers for Agents with $25M — Yahoo Finance / Globe Newswire
- Fly.io Raises $25 Million Series D — Pulse 2.0
- Rabbit returns with OS3 — SiliconANGLE
- How DroiClaw is building an AI-native operating system — TechCrunch
- Google Releases Native Gemini Desktop Application for Windows — ITVoice
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