QFab: la fábrica cuántica de US$284M de NYU y Nueva York

QFab: la fábrica cuántica que Nueva York y NYU levantarán en 770 Broadway

Nueva York y NYU construirán en Manhattan una fábrica cuántica de USD 284 millones que abrirá en 2030 y que estará disponible para startups y estudiantes. El proyecto, llamado QFab (Quantum Fabrication Facility), ocupará 2.137 metros cuadrados (23.000 pies cuadrados) en 770 Broadway, en el área de Greenwich Village/NoHo, cerca de Union Square.

La ciudad aporta USD 29,2 millones por medio de su Corporación de Desarrollo Económico y la universidad pone USD 255 millones. De esa contribución universitaria, cerca de USD 100 millones se destinan a infraestructura y USD 155 millones a financiar la operación durante los primeros diez años, según el anuncio oficial de octubre de 2026.

Conviene aclarar de entrada algo que suele confundirse: QFab no es una computadora cuántica. Es una planta compartida para fabricar y probar los componentes físicos —chips, sensores, dispositivos— que la tecnología cuántica necesita. Para un founder de deep tech, ahí está la noticia real: la barrera de entrada hoy no es la idea, es el equipamiento para validarla.

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¿Por qué el proyecto necesita una fábrica y no otro laboratorio?

El centro tendrá salas limpias, ambientes que controlan partículas, contaminación y temperatura, y sistemas criogénicos para dispositivos que deben operar a temperaturas extremadamente bajas. También incluirá un sistema de litografía ultravioleta profunda, el equipamiento que permite fabricar estructuras muy pequeñas en chips y otros componentes.

Según Juan de Pablo, decano ejecutivo de la Escuela de Ingeniería Tandon de NYU, el costo y la complejidad de ese tipo de litografía hacen prácticamente imposible que una startup lo adquiera por cuenta propia. Ese es el argumento central del proyecto: convertir una inversión de capital imposible de amortizar para una empresa joven en un servicio compartido.

NYU conectará el espacio con sus centros de investigación en ingeniería, ciencias matemáticas, ciencia de datos, química, biología y neurociencia, con una ruta pensada para pasar del experimento de laboratorio al prototipo y de ahí a una instancia de fabricación con potencial comercial. El diario universitario NYU News agrega que la universidad creará más de 15 nuevas plazas de profesorado para dar soporte a la instalación, y que 770 Broadway ya aloja el Quantum Institute de NYU. Según 6sqft, la universidad firmó el año anterior el arrendamiento de un millón de pies cuadrados en ese mismo edificio.

El detalle poco habitual: la ciudad cobra 15% de la propiedad intelectual

Nueva York tendrá tres asientos en el Consejo Asesor Ejecutivo de QFab, lo que le da voz en la orientación estratégica del centro. Pero el mecanismo más relevante es financiero: cuando se genere propiedad intelectual con equipamiento financiado por la ciudad, el municipio recibirá 15% de los ingresos que correspondan a la administración central de NYU, con regalías, licencias de patentes, pagos por hitos y participaciones accionarias incluidas.

NYU News señala que es la primera vez que la ciudad de Nueva York toma una participación accionaria en una entidad privada. El movimiento se parece a lo que ya hacen otros niveles de gobierno en Estados Unidos: según el Council on Foreign Relations citado por 6sqft, el gobierno federal invirtió USD 28.400 millones en 42 acuerdos con empresas privadas desde enero de 2025. Benzinga reporta además que la administración mantiene 9,9% de Intel junto a participaciones en MP Materials y Lithium Americas, y que el Departamento de Comercio comprometió USD 2.000 millones a nueve empresas de computación cuántica a cambio de una participación accionaria.

Para un emprendedor, la lectura es directa: el capital público dejó de ser solo subsidio y se está convirtiendo en socio. Quien negocie con gobiernos o universidades debe prepararse para discutir propiedad intelectual desde la primera reunión, no al final.

¿Qué significa esto para tu startup?

QFab proyecta apoyar a más de 100 empresas en su primera década: prevé incubar cerca de 50 compañías y prestar servicios especializados a otras 50 startups recientemente creadas. El objetivo declarado es que las firmas puedan fabricar y probar prototipos antes de asumir inversiones mucho mayores en instalaciones industriales propias.

Tres acciones concretas si trabajas en hardware avanzado o deep tech:

  • Mapea el acceso antes de diseñar el producto. Si tu hoja de ruta depende de litografía, criogenia o salas limpias, define desde hoy qué etapa piensas resolver con infraestructura compartida y qué etapa justifica comprar capacidad propia. Diseñar un prototipo que exige equipamiento inaccesible es el error más caro del deep tech.
  • Construye relación con el talento, no solo con el comité de inversión. El programa incluye certificados para técnicos, pasantías y formación con CUNY y las escuelas públicas de Nueva York, con más de 5.000 estudiantes previstos en programas de grado, posgrado y prácticas. Los perfiles de fabricación avanzada escasean, y quien los forma antes de necesitarlos arranca con ventaja.
  • Vigila el modelo de coinversión, aunque no estés en Nueva York. Los esquemas donde el sector público financia infraestructura y participa de los retornos de la propiedad intelectual son un precedente replicable. Si tu startup cuenta con respaldo universitario o de una agencia de desarrollo en LATAM o España, ese precedente es material de negociación.

Para un equipo hispanohablante fuera de Estados Unidos, la distancia geográfica no es una barrera absoluta: los programas académicos y de capacitación suelen abrirse a estudiantes y colaboradores externos, y el conocimiento generado en instalaciones de este tipo circula por publicaciones y alianzas. Lo que sí exige es planificación de mediano plazo: QFab no abre de inmediato y su despliegue de obras, equipos y programas académicos tomará varios años.

Los números del sector cuántico: dónde está el valor

Las autoridades de Nueva York proyectan que las tecnologías cuánticas podrían generar hasta USD 2,7 billones de valor económico global en 2035, una cifra que comprende múltiples tecnologías y no una previsión de facturación exclusiva para computadoras cuánticas. Según NYU News, la computación cuántica ya había generado USD 1.000 millones a nivel mundial en 2025.

El mercado específico de la computación cuántica fotónica estaba valorado en USD 175,7 millones en 2025 y se proyecta a USD 5.800 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 40%, de acuerdo con el informe de ResearchAndMarkets difundido por Yahoo Finance. El segmento de hardware concentró el 52,7% de ese mercado en 2025, un dato que explica por qué una instalación de fabricación —y no un laboratorio de software— es la pieza que faltaba.

También ayuda a entender la urgencia técnica. Google Quantum AI informó que producir los estados necesarios para cálculos avanzados puede consumir hasta el 95% de la capacidad de un computador cuántico, y que su técnica redujo los errores en el chip Willow 40 veces, con una fidelidad lógica récord de 99,99%, aunque todavía debe demostrarse a mayor escala. Cada avance así depende de hardware fabricado con precisión extrema.

Conclusión

QFab es menos una noticia sobre computación cuántica y más una noticia sobre cómo se financia y se comparte la infraestructura de fabricación. Nueva York y NYU ponen USD 284 millones en un espacio de 2.137 metros cuadrados que en 2030 debería funcionar como planta compartida para chips, sensores y componentes cuánticos, con un modelo donde la ciudad recupera 15% de la propiedad intelectual que se genere con sus equipos.

La señal para founders es doble. Primero, el deep tech avanza hacia esquemas de acceso compartido: la pregunta ya no es si puedes pagar la fábrica, sino si sabes insertarte en una. Segundo, el capital público está entrando con exigencias de retorno, y eso redefine cómo se negocia propiedad intelectual. Prepararse para ese tipo de conversación hoy es más barato que improvisarla cuando el prototipo esté listo.

Fuentes

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