Una iniciativa que rompe barreras generacionales
En un mundo donde la tecnología avanza a velocidades vertiginosas, una startup española demuestra que la innovación más poderosa no siempre es la más compleja, sino la que resuelve problemas reales. Maximiliana, una empresa española dedicada a la inclusión digital de personas mayores, ha logrado organizar la videollamada grupal más longeva del mundo, reuniendo a 17 participantes centenarios con una edad promedio de 103 años, sumando más de 1.700 años de experiencia vital en una única conferencia virtual.
Esta iniciativa no solo representa un hito tecnológico, sino también un ejemplo brillante de cómo la tecnología puede construir puentes intergeneracionales y combatir la soledad en personas mayores. Para los founders del ecosistema tech, este caso demuestra que las soluciones con mayor impacto social pueden convertirse también en modelos de negocio sostenibles y escalables.
El origen: conectar a una abuela con su nieto
La historia de Maximiliana comenzó con una necesidad personal y universal: facilitar la comunicación entre generaciones separadas por la brecha digital. La empresa lleva el nombre de la persona que inspiró su creación, una mujer centenaria cuyo nieto quería mantener el contacto visual y emocional a pesar de la distancia y las limitaciones tecnológicas que enfrentaba su abuela.
Lo que empezó como una solución familiar se transformó en una propuesta de valor clara: desarrollar dispositivos móviles diseñados específicamente para personas mayores de 100 años, con interfaces simplificadas, botones físicos grandes y funcionalidades adaptadas a sus necesidades cognitivas y motoras. Este enfoque en un nicho ultradefinido permitió a la startup diferenciarse en un mercado saturado de soluciones genéricas.
Más de 1.000 dispositivos vendidos y una comunidad en crecimiento
Desde su lanzamiento, Maximiliana ha vendido más de 1.000 dispositivos, una cifra que para muchas startups en fase temprana representaría una validación sólida del product-market fit. Pero más allá de las métricas de ventas, la empresa ha construido algo más valioso: una comunidad de usuarios centenarios conectados digitalmente, rompiendo el aislamiento que frecuentemente acompaña a la longevidad.
Para founders que buscan crear startups con propósito, este modelo ofrece lecciones clave:
- Nichos hiperspecíficos pueden ser altamente rentables: En lugar de competir en el mercado masivo de smartphones o tablets para mayores, Maximiliana se enfocó en centenarios, un segmento desatendido.
- El producto es solo el inicio: Los dispositivos son el vehículo, pero la verdadera propuesta de valor es la conexión humana y la inclusión social.
- Innovación no siempre significa complejidad: A veces, simplificar la tecnología existente para hacerla accesible genera más impacto que crear algo completamente nuevo.
Tecnología inclusiva: un mercado en expansión
El envejecimiento poblacional es una de las megatendencias globales del siglo XXI. En España, se estima que hay más de 16.000 personas mayores de 100 años, y esta cifra seguirá creciendo en las próximas décadas. Este contexto demográfico convierte a la tecnología inclusiva en una oportunidad de mercado significativa, no solo en España sino en toda Europa y América Latina.
Las startups que desarrollen soluciones tech para la tercera y cuarta edad —desde dispositivos IoT para monitoreo de salud hasta plataformas de telemedicina y herramientas de estimulación cognitiva— están posicionándose en un sector con demanda creciente y poco saturado. El caso de Maximiliana demuestra que es posible combinar impacto social positivo con un modelo de negocio viable.
Lecciones para founders: construir con propósito
La experiencia de Maximiliana ofrece insights valiosos para cualquier emprendedor tecnológico:
1. Identifica problemas reales, no problemas inventados
La startup nació de una necesidad genuina: facilitar la comunicación entre un nieto y su abuela centenaria. Este tipo de motivación auténtica suele traducirse en productos que realmente resuenan con los usuarios, porque resuelven dolores reales y no problemas fabricados para justificar una tecnología.
2. El diseño centrado en el usuario no es opcional
Desarrollar dispositivos para personas de más de 100 años requiere empatía profunda, investigación de usuario rigurosa y pruebas exhaustivas. Las interfaces deben ser intuitivas incluso para quienes no crecieron con tecnología digital, lo que obliga a repensar paradigmas de diseño que damos por sentados.
3. La comunidad es tu moat
Más allá del hardware, Maximiliana ha construido una comunidad de usuarios centenarios conectados. Este tipo de network effects y sentido de pertenencia es difícil de replicar y crea barreras defensivas más fuertes que cualquier patente tecnológica.
4. Las historias humanas venden
Una videollamada con 1.700 años de edad acumulada es una narrativa poderosa que trasciende lo tecnológico y conecta emocionalmente. Para founders, saber contar la historia detrás del producto es tan importante como el producto mismo.
El futuro de la tecnología inclusiva
Iniciativas como la de Maximiliana están redefiniendo lo que significa ser una startup tech en 2026. Ya no basta con disrumpir mercados o escalar rápidamente; los fundadores de la nueva generación buscan construir empresas que generen impacto social positivo mientras mantienen la sostenibilidad financiera.
La inclusión digital de personas mayores no solo es un imperativo ético, sino también una oportunidad de mercado robusta. A medida que la población mundial envejece, las soluciones tecnológicas que faciliten la autonomía, conexión y calidad de vida de los mayores tendrán demanda creciente.
Para el ecosistema startup hispano, este caso demuestra que no necesitamos copiar modelos de Silicon Valley para crear empresas exitosas. Las soluciones adaptadas a nuestras realidades culturales y demográficas pueden ser igualmente (o más) valiosas y escalables.
Conclusión
La historia de Maximiliana y su videollamada récord con 17 centenarios es mucho más que una anécdota curiosa. Representa una visión de emprendimiento donde la tecnología se pone al servicio de las personas, donde la innovación no excluye sino que incluye, y donde el éxito empresarial se mide también en vidas mejoradas.
Para los founders que buscan construir startups con propósito, este caso ofrece un blueprint claro: identifica nichos desatendidos, diseña con empatía profunda, construye comunidad y no olvides que las mejores soluciones tecnológicas son aquellas que amplían oportunidades para todos, sin importar su edad.
¿Te inspiran historias de startups que construyen con propósito e impacto social? Únete gratis a Ecosistema Startup y conecta con founders que están redefiniendo el emprendimiento tecnológico en LATAM.













