El misterio y la gestión de la fórmula secreta de WD-40
El WD-40 es uno de los productos más emblemáticos y reconocidos en el mundo industrial y doméstico. Parte esencial de su mística radica en el secretismo absoluto de su fórmula, resguardada en una bóveda y conocida solo por un grupo extremadamente reducido dentro de WD-40 Company. Esta exclusividad no solo protege la receta, sino que refuerza el valor estratégico de los activos intangibles en la cultura corporativa moderna.
Lecciones para founders: ventaja competitiva desde la exclusividad
Para las startups tecnológicas, el ejemplo de WD-40 es un caso magistral sobre propiedad intelectual. Restringir el acceso al conocimiento clave, implementar acuerdos de confidencialidad y apostar por una narrativa de marca basada en la exclusividad puede crear un poderoso moat, incluso en industrias con alta competencia. Personas entrevistadas afirman que muy pocos —a menudo solo dos o tres ejecutivos de alto nivel— conocen todos los elementos de la fórmula, y existen protocolos explícitos para transmitir ese conocimiento en caso de emergencia.
Innovación, reputación y escalabilidad sin patente
Resulta notable que WD-40 nunca patentó su fórmula, apostando por el secreto como mecanismo de protección comercial. De esta manera, el producto se protege indefinidamente, evitando la obligación de revelar detalles ante oficinas de patentes. Este enfoque ha permitido que la marca mantenga una posición dominante durante más de 60 años, un atractivo ejemplo sobre cómo una startup puede transformar un asset intangible en su mayor fortaleza.
Conclusión
El caso WD-40 demuestra que la innovación y el valor de marca pueden ser protegidos y escalados con estrategias creativas de gestión de la propiedad intelectual. Para el founder latinoamericano, entender cuándo apostar por la exclusividad y cómo blindar activos críticos puede marcar la diferencia entre un hype pasajero y una compañía icónica.
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