Venezuela tiene las reservas más grandes del mundo y EE.UU. quiere controlarlas
Venezuela concentra aproximadamente 303.221 millones de barriles de reservas probadas (1P) de petróleo, alrededor del 17% del total mundial y la mayor base de reservas probadas del planeta, según el boletín estadístico anual 2025 de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La cifra es la que pone sobre la mesa el acuerdo anunciado por el presidente Donald Trump el 28 de agosto de 2026, en el que Washington asegura haber obtenido "control mayoritario" sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas, distribuidos en 17 campos estratégicos por 25 años, según la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Para dimensionar la apuesta: esos 65.000 millones de barriles superan la suma de las reservas probadas de los principales países petroleros de América Latina, y equivalen a cerca de 1,4 veces las reservas probadas de crudo y condensado dentro de EE.UU., que eran de aproximadamente 45,95 billones de barriles a finales de 2024, según datos de la U.S. Energy Information Administration (EIA) citados por Shale Magazine. Trump calificó la operación en Truth Social como "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial".
¿Qué países tienen más petróleo en América Latina?
El ranking regional, elaborado con cifras de la OPEP (2025) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), muestra que Venezuela no tiene competencia interna:
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👥 Unirme a la comunidad- Brasil: 15.894 millones de barriles.
- Guyana: entre 11.000 y 11.600 millones de barriles equivalentes de petróleo.
- Ecuador: 8.273 millones.
- México: 5.136 millones.
- Argentina: 2.999 millones.
- Colombia: 2.019 millones.
A escala global, detrás de Venezuela aparecen Arabia Saudita (267.200 millones), Irán (208.600 millones), Canadá (163.000 millones), Irak (145.019 millones), Emiratos Árabes Unidos (113.000 millones), Kuwait (101.500 millones), Rusia (80.000 millones), Libia (48.363 millones) y EE.UU. (45.014 millones).
El analista Juan David Orozco Montoya, ingeniero con 27 años de experiencia en Halliburton, recordó que la magnitud de los 65.000 millones de barriles es "cercana a dos veces el potencial de Vaca Muerta", el yacimiento no convencional de Argentina, según sus propios cálculos, lo que da una referencia clave para entender el tamaño relativo del acuerdo.
Qué dice cada parte sobre el acuerdo
El gobierno interino de Venezuela asegura que el país puede recibir US$209.335 millones mediante el acuerdo, lo que, según Rodríguez, equivale a cerca de US$19 por cada barril producido y vendido. Venezuela produce actualmente 1,23 millones de barriles diarios, el nivel más alto desde febrero de 2019, y se ha planteado como meta superar los 1,5 millones de barriles diarios, con la consigna de "convertirse en potencia energética".
Donald Trump anunció que EE.UU. creó una nueva empresa controlada directamente por Washington para impulsar la producción, ante la "lenta respuesta de petroleras privadas" para aumentar la producción en Venezuela, según declaró Bloomberg. El secretario de Estado Marco Rubio proyectó que el acuerdo podría atraer cerca de US$100.000 millones en inversión privada.
En el sector petrolero hay dos lecturas encontradas:
- Gregorio Gandini, analista financiero, advirtió a Bloomberg Línea que la duración de 25 años y el control exclusivo de EE.UU. "marcan un precedente por el riesgo de concentración del control" sobre una fuente estratégica para la región.
- José Guerra, del Observatorio Venezolano de Finanzas, fue más allá: "No creo que EE.UU. vaya a tener control de esos 65.000 millones de barriles de petróleo", y explicó que, a un ritmo de 1,5 millones de barriles diarios, esas reservas alcanzarían para más de un siglo.
Por qué el crudo venezolano no es un commodity cualquiera
El crudo en juego es pesado y extrapesado, concentrado en la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO) y en Zulia, según Guerra. "El petróleo liviano prácticamente queda en muy pocas áreas, básicamente en el estado Monagas y en el lago de Maracaibo", explicó. Este tipo de crudo requiere mejoramiento, tecnologías especializadas y capacidad adicional de procesamiento que Venezuela perdió tras años de sanciones y desinversión.
Para dimensionar la barrera técnica: aumentar la producción podría requerir inversiones cercanas a US$100.000 millones, según Guerra. UBS advirtió que la ejecución enfrenta "interrogantes legales, políticas y financieras" que podrían limitar la llegada de inversión, mientras que Citi señaló que, incluso si el Brent cayera hacia US$65 por barril (su estimación para 2027), las empresas de servicios petroleros diversificadas globalmente aún podrían aumentar sus ingresos.
El papel de las grandes petroleras internacionales —ExxonMobil, BP, Shell y Chevron— será determinante, según Guerra, para movilizar la tecnología y el capital necesarios. "Sin compañías con capacidad tecnológica y financiera como esas, es difícil que Venezuela pueda materializar rápidamente ese potencial", concluyó.
Lo que está en juego para la independencia energética de la región
El acuerdo no se entiende sin el contexto de la guerra global por el acceso a materias primas estratégicas entre potencias como EE.UU. y China. La EIA, en su Short Term Energy Outlook del 7 de abril de 2026, estimó que Irak, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Bahréin dejaron de producir aproximadamente 7,5 millones de barriles diarios en marzo por las disrupciones en el Estrecho de Ormuz, con proyecciones de hasta 9,1 millones de barriles diarios en abril. Esa cifra recuerda lo rápido que un cuello de botella geográfico puede alterar el mercado.
Según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), las reservas probadas de petróleo en la región caerían a 334.000 millones de barriles en 2026, tras un pico de más de 340.000 millones en 2024, con una producción estimada de 4.000 millones de barriles y una durabilidad de reservas de aproximadamente 87 años, el punto más bajo desde 2015. "Este declive se explica principalmente por el aumento en el volumen de extracción anual junto con la reducción simultánea de las reservas probadas totales", señaló Andrés Smitmans, secretario ejecutivo de Olacde.
Para los fundadores y operadores del ecosistema tech regional, la lectura geopolítica es directa: cuando un solo país controla una porción tan grande de las reservas y otro país controla los derechos de explotación, las reglas del juego cambian para proveedores de servicios energéticos, software para la cadena de petróleo y gas, fintech de comercio de commodities y startups de eficiencia energética en LATAM.
¿Qué significa esto para tu startup?
Para founders en LATAM y España, este episodio deja tres señales operativas claras:
La energía vuelve a la mesa del venture capital. Si Citi ya habla de que "la próxima ronda de crecimiento significativo del volumen de petróleo probablemente se produzca fuera de Estados Unidos", hay una ventana abierta para startups de servicios petroleros, monitoreo de ductos, software de optimización de yacimientos y descarbonización de operaciones upstream. Sectores como Vaca Muerta en Argentina o la Faja del Orinoco son mercados con necesidades tecnológicas desatendidas.
El mapa de riesgo cambia para proveedores y fintech de commodities. Un acuerdo de 25 años con un socio único introduce riesgo de contraparte, exposición a cambios de gobierno en ambos países y dependencia de licencias del Departamento del Tesoro de EE.UU. Cualquier fintech o plataforma que opere liquidaciones, cobertura cambiaria o tokenización de barriles necesita modelar este nuevo escenario regulatorio.
La narrativa de "resiliencia energética" abre mercado en el hemisferio occidental. Shale Magazine subraya que la verdadera métrica ya no es "independencia energética" sino "resiliencia": múltiples productores, múltiples rutas, múltiples calidades de crudo. Startups en logistics tech, gestión de inventarios estratégicos y trazabilidad de combustibles tienen una tesis de mercado más fuerte cuando EE.UU. necesita asegurar fuentes en el hemisferio occidental.
Conclusión
El acuerdo de Trump con Venezuela es una jugada geopolítica con implicaciones energéticas para toda América Latina. La cifra de 65.000 millones de barriles funciona como un ancla visual, pero el verdadero motor —y el verdadero riesgo— está en la combinación de tres elementos: un crudo técnicamente complejo, una industria venezolana que necesita reconstruir su infraestructura y un marco legal y político que aún no se ha hecho público. Hasta que se conozca el contrato completo, la independencia energética de la región está en pausa, y los founders con exposición al sector deben seguir el expediente de cerca.
Fuentes
- Los países con más reservas de petróleo en Latinoamérica y lo que está en juego en el acuerdo Venezuela-EE.UU. (fuente original)
- Trump Venezuela Oil Deal: What 65 Billion Barrels Means for U.S. Energy Security (análisis complementario)
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