Le deben US$1.000M en acciones de NVIDIA de 1993

El día que Jensen Huang visitó un houseboat en Sausalito

En septiembre de 1993, Eric Gullichsen recibió una invitación poco habitual: sumarse al Technical Advisory Board de NVIDIA, la empresa fundada por Jensen Huang, Curtis Priem y Chris Malachowsky. Como pago, le otorgaron 25.000 opciones sobre acciones con una cláusula específica: "in a series of quarterly installments so that all shares shall vest upon the expiration of one year from Grant Date" — todas las acciones debían quedar liberadas al cumplirse un año desde la fecha de concesión.

La invitación venía de una relación técnica previa. Gullichsen había trabajado con Curtis Priem alrededor de 1990, cuando Priem estaba en Sun Microsystems diseñando el chip SPARCstation GX. Sun respaldaba su empresa de realidad virtual, Sense8 Corporation, y el chip era lo bastante rápido como para renderizar cerca de 50.000 polígonos por segundo. Pero lo que de verdad capturó la atención de Priem fue la implementación de mapeado de texturas bicuadrático de Gullichsen — descrita en la patente US5796426A —, porque podía diferenciar al primer producto de NVIDIA, el NV1, de la competencia. En 1993, Gullichsen escribió el código de una demo de cuarteto de cuerdas en VR sobre hardware prototipo de NVIDIA — en realidad una tarjeta GX en adaptador PCI — que se mostró en el Guggenheim SoHo.

Cuando Microsoft decidió no soportar el mapeado de texturas cuadrático en el recién lanzado DirectX (solo triángulos), el golpe financiero para NVIDIA fue devastador: la compañía despidió a un porcentaje significativo de su plantilla.

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El error de 1996 que descubrió en 2024

Para abril de 1996, Gullichsen ya se había expatriado al Reino de Tonga y estaba enfocado en proyectos de internet. Entonces el CFO de NVIDIA le escribió una carta indicando que 15.625 de sus opciones habían quedado liberadas y que debía ejercerlas. Gullichsen lo hizo, y se olvidó del tema.

En 2024, rodeado de pantallas con noticias sobre NVIDIA — lo que el propio Gullichsen describe como "the Most Important Company on Earth" —, volvió a sus documentos viejos. La sorpresa fue mayúscula: según el contrato firmado, sus opciones debían liberarse en cuatro trimestres, no en cuatro años, como le habían asegurado tanto el CFO como el estudio jurídico externo Cooley en 1996. La matemática es directa: 15.625 de 25.000 equivale al 62,5%, exactamente lo que se esperaría tras diez trimestres de un plan de cuatro años. Bajo el esquema de un año que el contrato realmente especificaba, las 25.000 acciones deberían haberse liberado antes incluso de que esa carta fuera escrita. Le faltaban 9.375 acciones.

Por qué esa diferencia se convirtió en una fortuna

NVIDIA ha ejecutado seis splits de acciones desde 2000, según el registro que repasa The Motley Fool. El más reciente, un 10 por 1 fechado el 10 de junio de 2024, fue el mayor de su historia. Antes de esa operación, las acciones cotizaban cerca de los US$1.200; después, alrededor de US$120. Para junio de 2026, según la misma fuente, el papel ya rondaba los US$215.

Aplicando el factor de splits acumulado que cita el propio Gullichsen en su escrito — 480x desde 1993 —, las 9.375 acciones faltantes se transforman en 4.500.000 acciones. Al precio reciente de US$215 por acción, esa diferencia entre haber ejercido el 62,5% y haber ejercido el 100% vale, según el título del ensayo del propio Gullichsen, "a billion dollars in Nvidia stock". No es una verificación independiente: es el cálculo y la afirmación del autor.

La respuesta de NVIDIA y por qué la ley no lo acompaña

Gullichsen contrató a los abogados Allan Steyer, de Steyer Lowenthal, y Chris Burke, de Korein Tillery, para explorar el caso. Tras cerca de un año de intercambios de cartas citando jurisprudencia, NVIDIA no discutió la autenticidad del contrato. Su argumento fue que el reclamo estaba prescrito: "long since time-barred", según la carta de sus abogados.

La reunión de intento de acuerdo fue, según Gullichsen, profesional pero breve: la respuesta de Cooley fue, en esencia, "demándenos" ("so sue us"). Tras deliberar con sus abogados, la conclusión fue que el statute of limitations jugaba en contra: con más de 30 años desde que, según su lectura, NVIDIA debió haber cumplido la obligación, era improbable superar un motion to dismiss (solicitud de la contraparte para descartar el caso antes del juicio).

La moraleja que dejó Gullichsen es seca: en Estados Unidos, según su experiencia, una compañía solo está obligada a honrar sus contratos durante "un rato". No hay verificación independiente sobre si NVIDIA ha enfrentado reclamos parecidos o si otros fundadores han descubierto sorpresas de vesting décadas después; el autor abrió esa pregunta a la comunidad.

¿Qué significa esto para tu startup?

El caso Gullichsen no es una disputa legal aislada: es un recordatorio de los puntos ciegos que existen entre la práctica contable de las startups y la letra de los contratos de equity. Para founders y empleados tempranos de empresas tech, las lecciones concretas son tres.

  • Lee el vesting schedule hasta la última cláusula. Los planes de opciones pueden liberar en cuatro años con cliff de uno (el estándar), en cuatro trimestres o en esquemas personalizados. La diferencia entre un año y cuatro años es exactamente el tipo de error que, con suficiente historia y splits, se convierte en una fortuna. Si tienes documentos viejos de equity en una empresa que ya no recuerdas, dedica una tarde a releerlos.

  • Haz un calendario de vencimientos y de prescripción. Las opciones no ejercidas expiran, y los reclamos contractuales prescriben. Si te fuiste de una empresa o te expatriaste como Gullichsen, configura recordatorios anuales y, ante la duda, consulta a un abogado de equity antes de que se cumpla el plazo. Esperar 30 años no es una opción: en casi cualquier jurisdicción, el reloj corre.

  • No asumas que el CFO tiene razón. En el caso relatado, tanto el CFO como el estudio jurídico externo dieron una interpretación que beneficiaba a NVIDIA. Cuando una cifra de equity parece extraña — muy baja, o con un calendario distinto al que firmaste —, paga una segunda opinión legal. El costo de un abogado de equity es trivial comparado con lo que está en juego, aunque sea para confirmar que el plan está correctamente aplicado.

La advertencia final del propio Gullichsen — "Here in the land of the free, it turns out a company only has to honor its contractual obligations for a little while" — no invalida los contratos: recuerda que el sistema solo te protege si actúas dentro de los plazos.

Fuentes

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