Solo el 11% de los estadounidenses apoyaría la construcción de un data center de IA en su propia comunidad, y el 65% se opone, según una encuesta de la Universidad de Massachusetts Amherst difundida por Stateline. Con ese telón de fondo, Andrew Feldman, CEO y cofundador de Cerebras Systems, subió al escenario de TechCrunch Disrupt 2026 para decir algo incómodo para su propio sector: la narrativa apocalíptica sobre la IA no le hace ningún favor a la industria, y parte de la culpa es de quienes la construyen.
¿Qué dijo Andrew Feldman sobre las advertencias apocalípticas de la IA?
"Algunos de los líderes del mundo de la IA quizá no deberían tener permitido hablar en público", dijo Feldman durante su entrevista en Disrupt. Su blanco no eran los reguladores ni la competencia, sino el coro de advertencias catastróficas que domina la conversación pública: modelos que se salen de control y ejecutivos debatiendo la probabilidad de que la IA acabe con la humanidad antes de que termine la década.
Ese debate ya llegó al mainstream. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, fue parodiado en un sketch de Saturday Night Live, donde el personaje resumía el discurso con un "no aprobamos lo que estamos haciendo". Para Feldman, ese encuadre deja afuera la otra mitad de la historia: la IA podría llevar a un mundo donde tus nietos "nunca conozcan a alguien que muera de cáncer". Los líderes del sector, sostiene, deberían dedicar más tiempo a contarlo, incluso cuando tienen preocupaciones legítimas sobre los riesgos.
Leíste lo que hace la IA. ¿Y en tu negocio?
En CAR, dueños de empresa arman en 7 días su primer sistema funcionando: que ningún cliente se les escape, o que el informe del lunes salga solo. Con otros emprendedores al lado.
👥 Probar 7 díasNo es un observador neutral. Cerebras vende cómputo de inferencia sobre sus chips wafer-scale, y entre sus clientes hay nombres como OpenAI, Block, Figma, la farmacéutica GSK y Lovable. Pero su postura no es negar el riesgo: "No creo que existan tecnologías poderosas que no vengan con el desafío de qué pasa cuando están en manos de gente mala. Creo que no puedes fabricar una sin la otra", afirmó. Su receta fue más matizada que su chiste: "Tenemos que pensar con cuidado. Tenemos que regularla de forma razonable".
¿Por qué la industria de data centers se ganó el rechazo de las comunidades?
La parte más incómoda de su intervención fue la autocrítica. Feldman admitió que el sector construyó mal su licencia social: "Como industria, no fuimos muy buenos en los últimos años trabajando con las comunidades locales, sobre todo en Estados Unidos. La industria no hizo lo que otros hicieron en el sector eléctrico o en petróleo y gas. No trabajaron con la comunidad, no la involucraron como debían, y eso fue un problema".
Los datos le dan la razón. En Ohio, con 154 instalaciones operativas y 84 más en proyecto, los municipios votarán 21 medidas relacionadas con data centers; en todo el país hay 39 medidas en ocho estados, según Stateline. En Texas, el gobernador Greg Abbott emitió una moratoria a nuevos permisos, también según Stateline.
El impacto ya se nota en el pipeline: al menos 75 proyectos por unos US$130.000 millones quedaron bloqueados o retrasados solo en el primer trimestre del año, según Data Center Watch citado por GeekWire, y una encuesta de Economist/YouGov de fines de agosto encontró que el 63% de los estadounidenses se opondría a un data center en su comunidad.
El sector empezó a moverse. Amazon anunció que invertirá más de US$1.000 millones en cinco años en las comunidades que albergan sus data centers, dejará de usar acuerdos de confidencialidad con agencias gubernamentales y publicará cada año su consumo de energía y agua, según GeekWire. Su CEO de AWS, Matt Garman, sostuvo que hay más de 100 moratorias en evaluación en el país y que, si se aprueban, Estados Unidos "podría estar firmando su propio boleto perdedor".
Feldman marcó el contraste: nombró a Brasil, Canadá, Finlandia, Islandia, Noruega, México y Suecia como mercados donde se incentiva —y no se frena— la construcción de data centers.
¿Cuánto le cuesta a Cerebras este clima?
Cerebras no es un caso teórico. La compañía salió a bolsa en mayo de 2026, levantó US$5.550 millones y declaró una cartera de pedidos de US$25.000 millones, según Cryptobriefing. Pero su acción acumula una caída superior al 50% desde el cierre del primer día de cotización: la capitalización pasó de US$95.000 millones en el debut a unos US$39.000 millones, de acuerdo con CNBC.
En el medio perdió un contrato emblemático. OpenAI usará GPUs de Nvidia —y no hardware de Cerebras— para el modo "Ultrafast" de GPT-6.1 Sol, según un informe de SemiAnalysis reportado por CNBC. Es un golpe directo a la tesis de la compañía, que se vende precisamente como la opción más rápida para inferencia.
A eso se sumó la expiración de restricciones sobre acciones de insiders: 19,4 millones de títulos, equivalentes al 8% del capital, según CNBC. Feldman y el CTO Sean Lie vendieron más de US$240 millones en acciones Clase A entre el 20 de agosto y el 25 de septiembre.
Los números operativos ayudan a dimensionar la presión. En su último reporte trimestral, los ingresos GAAP fueron de US$180,11 millones contra los US$193,55 millones que esperaba el consenso, aunque los ingresos core crecieron 103% hasta US$209,87 millones y la guía anual quedó en US$880–890 millones, según 247wallst. La cartera de obligaciones de desempeño que la empresa reporta asciende a US$25.400 millones.
¿Por qué el discurso apocalíptico también golpea el negocio?
Acá es donde la crítica de Feldman deja de ser una opinión de escenario y se vuelve un problema de negocio. Stateline señala que una parte del activismo se opone directamente a la tecnología de IA, entre otras razones por las advertencias de los propios ejecutivos sobre que podría acabar con la humanidad. Cada titular sobre riesgos de extinción se convierte en material para una boleta municipal.
Hay además un límite físico que alimenta la tensión: los data centers usan hoy unos 49 gigavatios de electricidad en Estados Unidos y los proyectos nuevos suman cerca de 350 gigavatios, casi un cuarto de la capacidad de generación actual del país, según Stateline. Un informe de McKinsey citado por TechTarget estima que consumirán entre el 10% y el 15% de la energía global en 2030.
El diagnóstico del sector lo resumió Ilissa Miller, de iMiller Public Relations, en el evento Yotta 2026 recogido por TechTarget: "La restricción de la infraestructura de IA ya no es solo energía, terreno, capital y equipos. Es el permiso, y la industria trata el permiso como algo que hay que obtener en lugar de algo que hay que ganarse".
Feldman, por su parte, no teme que la eficiencia reduzca la demanda de sus chips: "Podemos hacer nuestro trabajo como fabricantes de hardware para hacer nuestro cómputo más eficiente, y los creadores de modelos pueden mejorar la eficiencia de sus modelos para lograr los mismos objetivos. Todo esto tiene que unirse para avanzar de forma significativa".
¿Qué significa esto para tu startup?
El relato de la IA no es un debate abstracto: define el costo de tu infraestructura, tus cronogramas y el ánimo regulatorio del mercado donde quieres operar. Cuatro movimientos concretos:
- Audita la licencia social de tu proveedor de cómputo. Antes de firmar un contrato de colocation o GPU cloud, pregunta si publica su consumo de agua y energía, si dejó de firmar NDAs con municipios y si asumió el costo de las mejoras de red. Amazon y Microsoft ya anunciaron compromisos de este tipo (GeekWire); con esa información eliges con criterio, no por precio.
- No dependas de una sola geografía ni de un solo vendor. Con más de 100 moratorias en evaluación y 39 medidas en boletas, el riesgo de cronograma es real. Brasil, México y Canadá aparecen como jurisdicciones receptivas, según Feldman: si tu roadmap depende de capacidad nueva, tener un plan B geográfico es gestión de riesgo, no paranoia.
- Construye el caso de negocio local, no solo el técnico. Si tu producto se apoya en infraestructura intensiva, ten listo el argumento de empleo, ingresos fiscales y eficiencia hídrica. El dato de que la industria generó US$1.300 millones en impuestos locales en el norte de Virginia en 2025, citado por TechTarget, sirve más en una audiencia pública que cualquier benchmark de latencia.
- Mide costo por token, no solo precio por hora de cómputo. La eficiencia se está moviendo en dos frentes a la vez (hardware y modelos). Revisa tu stack cada dos trimestres: lo que hoy parece una decisión de compra puede quedar obsoleto cuando tu proveedor cambia de arquitectura.
Conclusión
Feldman tiene un interés evidente en que la IA sea percibida como una promesa y no como una amenaza, y él mismo lo admite al aceptar que las tecnologías poderosas traen riesgos aparejados. Pero su punto central resiste el escrutinio: el sector pasó de prometer disrupción a debatir escenarios de extinción, y ese giro se está cobrando un precio tangible en permisos, cronogramas y valoraciones.
Para un founder, la lección es que el relato es parte de la infraestructura. Quien comunica solo el riesgo deja que otros llenen el vacío con moratorias.
Fuentes
- TechCrunch: Cerebras CEO pushes back on AI doomsday warnings (fuente original)
- CNBC: Cerebras stock hits post-IPO low
- Cryptobriefing: Cerebras Systems CEO Andrew Feldman to discuss AI scaling at Disrupt 2026
- 247wallst: Cerebras Systems Cratered by 20% This Year
- Stateline: Data center backlash set to sway midterm elections
- GeekWire: Amazon pledges $1B to data center communities
- TechTarget: Data center builders confront public AI backlash
Leíste lo que hace la IA. ¿Y en tu negocio?
En CAR, dueños de empresa arman en 7 días su primer sistema funcionando: que ningún cliente se les escape, o que el informe del lunes salga solo. Con otros emprendedores al lado.
👥 Probar 7 días














