El país que iba a eliminar el efectivo ahora lo exige
Solo el 5% de los compradores suecos pagó en efectivo su última compra en una tienda en 2025, según datos del Riksbank. Tres años antes esa cifra era del 10%, y quince años atrás llegaba al 40%. Con la circulación de efectivo más baja del mundo como porcentaje del PIB, Suecia parecía encaminada a ser una sociedad sin dinero físico para 2030.
Sin embargo, el país acaba de moverse en la dirección opuesta. En julio, el Riksbank anunció que los comercios esenciales —supermercados y farmacias con cajas atendidas— deben aceptar efectivo. La medida apunta a un problema que pocos founders de fintech tienen en su radar: qué pasa con los pagos cuando la infraestructura digital falla.
¿Por qué Suecia dio marcha atrás con su sociedad sin efectivo?
El detonante fue la invasión rusa de Ucrania. Las autoridades suecas concluyeron que depender por completo de un sistema electrónico dejaba al país expuesto a apagones o sabotaje. El banco central pidió a los ciudadanos guardar 1.000 coronas suecas (unas 80 libras) por adulto en casa, y el gobierno distribuyó en cada hogar el folleto «If Crisis or War Comes», que recomienda usar efectivo con regularidad para «fortalecer la preparación».
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👥 Probar 7 días«Deberíamos hacer lo que haga falta para salvaguardar a Suecia en distintos aspectos, tanto militares como civiles», declaró Erik Thedéen, gobernador del Riksbank.
El primer ministro Ulf Kristersson advirtió que el país enfrenta amenazas no solo militares, sino también desde «computadoras, dinero, desinformación y el riesgo de sabotaje». Según el reporte de AOL, esas preocupaciones se materializaron cuando un ciberataque contra BankID, el sistema de identificación digital sueco, dejó a los usuarios sin poder pagar con Swish durante horas.
La ley que obliga a supermercados y farmacias a aceptar efectivo
La legislación aprobada por el parlamento sueco va más allá de la recomendación: los comercios de alimentos y las farmacias deben ofrecer cajas atendidas que acepten monedas y billetes. Los bancos también quedan obligados a aceptar depósitos en efectivo y a ofrecer servicios a los negocios que necesiten depositar la recaudación diaria.
El Riksbank lo justificó así en un informe: «Se necesita efectivo para que todos puedan pagar y para ofrecer un medio de pago adicional en caso de crisis o guerra».
El problema es que la ley choca con la realidad operativa de los comercios. Stefan Blomvurst, empleado de una tienda de delicatessen española, lo resume: «No manejamos efectivo, pero ahora la ley dice que deberíamos, fastidiosamente. Es mucho manejar y además es inseguro. Creo que en unas semanas tendremos que conseguir una caja registradora. Nadie la va a usar».
De pionera global a caso de estudio
Suecia lleva más de una década empujando el efectivo fuera de circulación. Varios de los mayores bancos del país se aliaron para crear Swish, la plataforma de pago móvil que permite transferir dinero al instante entre cuentas, y que se convirtió en el estándar de facto del país.
Un reportaje de WRAL documentó esa etapa: el banco central ya exploraba entonces una corona digital, la e-krona, y cerca de la mitad de los 1.400 bancos del país habían dejado de aceptar depósitos en efectivo. El mismo trabajo registró que Ikea probó en su tienda de Gävle operar sin efectivo después de comprobar que menos del 1% de los compradores lo usaba y que sus empleados dedicaban alrededor del 15% de su tiempo a manejar, contar y guardar dinero.
Ese es el punto ciego que la pandemia de eficiencia escondía: el costo de manejar efectivo es visible y medible, mientras que el costo de no poder cobrar durante un corte es invisible hasta que ocurre.
El caso ucraniano: ¿se puede pagar en plena guerra?
Suecia mira a Ucrania como referencia. Según el Banco Nacional de Ucrania, nueve de cada diez transacciones en el país son sin efectivo, incluso en condiciones de guerra.
«El ejemplo de Ucrania es interesante», dice Thedéen. «Primero viste a la gente retirar más efectivo, después se volvió poco práctico y la gente empezó a confiar en el sistema electrónico, aunque estaban en guerra».
Es decir: la resiliencia no se resuelve solo con billetes. Las autoridades suecas también trabajan con instituciones financieras para desarrollar sistemas de pago con tarjeta que funcionen sin conexión, como respaldo durante un corte de internet prolongado.
¿Qué pasa con los mayores y con la confianza en el sistema?
Casi la mitad de los encuestados por el Riksbank en septiembre de 2025 consideraba la caída del uso del efectivo como un desarrollo «algo» o «muy» negativo. La proporción es notablemente mayor que el 36% registrado en 2022, y se concentra entre personas mayores de 65 años y residentes fuera de las grandes ciudades.
El debate llegó a la política: en las elecciones generales del mes pasado, los Demócratas de Suecia pidieron que más comercios y bancos acepten efectivo y declararon: «Nos oponemos a una sociedad sin efectivo».
No es un fenómeno exclusivamente sueco. En los países germanoparlantes el efectivo sigue viéndose como una salvaguarda frente al control estatal, y Austria consagró en su constitución el derecho a usar efectivo. En la eurozona, de hecho, el efectivo sigue siendo el método de pago más común en tiendas.
Qué significa esto para tu startup
1. Audita tu dependencia de un solo riel de pago. Si el 100% de tus cobros pasa por un PSP, una pasarela o una conexión a internet, tu negocio tiene un punto único de falla. La lección sueca no es «vuelve al efectivo», es «ten un plan B probado». Define qué harías si tu proveedor de pagos cae durante 24 horas: ¿puedes cobrar por transferencia manual, por un link alternativo, en efectivo? Escríbelo antes de necesitarlo.
2. Diseña para el usuario que el sistema deja afuera. El Riksbank identificó a los mayores de 65 años como el grupo más afectado por la desaparición de las cajas. Si tu producto es solo digital, ese segmento —y cualquiera con baja confianza en lo digital— queda fuera de tu mercado. Un flujo alternativo de pago o de atención puede abrirte un segmento que tus competidores están ignorando.
3. Para fintechs: hay una oportunidad en la resiliencia. Pagos que funcionan sin conexión, verificación de identidad con respaldo offline y sistemas de cobro tolerantes a cortes son hoy un problema de infraestructura nacional, no un nicho. Suecia está financiando esa transición con regulación y con trabajo conjunto entre el banco central y las instituciones financieras.
4. Modela el riesgo regulatorio de tu mercado. Lo que pasó en Suecia muestra que las reglas de pago pueden cambiar rápido cuando entra en juego la seguridad nacional. Si tu modelo depende de eliminar el efectivo para bajar costos, conviene modelar un escenario donde la ley te obligue a aceptarlo.
Conclusión
Suecia no está volviendo al efectivo: con el 5% de las compras en tienda pagadas en billetes, sería ingenuo pensarlo. Lo que está haciendo es reconocer que la eficiencia de un sistema de pagos no es lo mismo que su resiliencia. Para un founder, la lectura es directa: la infraestructura que das por sentada —internet, tu proveedor de pagos, la verificación de identidad— es exactamente donde vive tu riesgo operativo. La pregunta no es si vas a tener un corte, sino si vas a poder cobrar cuando ocurra.
Fuentes
- Why Sweden is abandoning its cashless society (Yahoo News) (fuente original)
- Russian threat forces Sweden to rethink cashless society (AOL)
- Sweden's Push to Get Rid of Cash Has Some Saying, 'Not So Fast' (WRAL)
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