Las baterías emiten poco hoy, pero esa cuenta puede cambiar
La fabricación de baterías de ion-litio representa hoy cerca del 0,18% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero, según el estudio liderado por Haiwei Zhou en la Universidad de Melbourne. La cifra parece menor hasta que se proyecta: los propios investigadores estiman que esas emisiones podrían multiplicarse por diez o más hacia 2050.
Para un founder de energía, movilidad o hardware, la conclusión es incómoda. La transición energética está apoyada en baterías, y el margen de mejora que viene no se juega solo en las fábricas: se juega en qué se construye con ellas y cómo se usan.
El trabajo se publicó en One Earth, la revista de sostenibilidad de Cell Press, y lo difundió la Universidad de Melbourne junto a investigadores de la Academia China de Ciencias y la Universidad de Sheffield. La modelización cubre la cadena de suministro global completa —producción de materiales, fabricación de componentes, ensamblado y tratamiento al final de la vida útil— entre 2024 y 2050.
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Las palancas del lado de la oferta están identificadas hace años: algunos elementos usados en distintas químicas de ion-litio son más intensivos en energía para extraer y refinar que otros; el proceso de fabricación tiene muchos pasos que se pueden volver más eficientes; y el reciclaje devuelve materiales al circuito con un consumo energético mucho menor que la minería.
El equipo modeló cuánto aporta cada una y llegó a una conclusión incómoda para la industria: la producción más limpia es imprescindible, pero insuficiente por sí sola para compensar el crecimiento de la demanda. Según el resumen de la universidad, la demanda de baterías para autos eléctricos, furgonetas, buses, camiones y sistemas de almacenamiento podría multiplicarse por veinte hacia 2050, y las emisiones de la cadena de suministro por diez.
La palanca que el mercado todavía no mira: la demanda
La novedad del estudio es que compara las estrategias de oferta con las de demanda. En lugar de reducir la huella de cada batería, se trata de reducir cuántas baterías hace falta fabricar.
Los investigadores analizaron cuatro factores: el tamaño de la batería, su vida útil, la necesidad de reemplazo y el uso compartido de la movilidad. Cada uno cambia el número total de unidades que el mundo necesita producir, y el estudio fue de los primeros en modelarlos y compararlos directamente con los esfuerzos ambiciosos de descarbonización por el lado de la oferta.
Los números del modelo son los siguientes: sin medidas adicionales, la cadena global de baterías generaría alrededor de 19 a 23 mil millones de toneladas de CO₂ equivalente hasta 2050. Combinando estrategias ambiciosas de oferta y demanda, la cifra baja a 9 a 12 mil millones, aproximadamente la mitad. De ese total, las medidas de oferta aportan entre 3,5 y 4,7 mil millones de toneladas, y las de demanda entre 6 y 7 mil millones.
El profesor asociado Wen Li, autor correspondiente del trabajo, lo resumió en el comunicado de la universidad: son reducciones a la escala de las emisiones anuales de una gran economía como la UE. Y agregó que, sin esas medidas, la producción más limpia por sí sola no alcanza para mitigar el aumento previsto.
El primer autor, Haiwei Zhou, dejó el mensaje para la industria: la descarbonización de baterías debería ir más allá de regular únicamente las emisiones de producción. El profesor Prakash Singh, coautor, planteó la pregunta que resume el cambio de enfoque: no solo cuán baja es la huella de carbono de cada batería, sino cuánta capacidad de batería hace falta realmente para prestar el servicio.
¿Qué está pasando ya en la industria y en la regulación?
El marco regulatorio se está moviendo más rápido que la tecnología. China, a través de su Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), puso en marcha un sistema de reporte de huella de carbono para baterías de tracción, según Gasgoo. El alcance cubre todos los productos vendidos en China con energía nominal superior a 2 kWh, y la responsabilidad de la declaración recae en los fabricantes de packs.
Durante el periodo de prueba, cada fabricante debe completar el reporte de al menos cinco productos representativos, con verificación de terceros; desde el 1 de enero de 2027 el reporte pasa a ser regular. La lógica de cálculo toma las emisiones totales de cuatro etapas —materias primas, fabricación, distribución y reciclaje al final de vida— y las divide por la energía total entregada a lo largo del ciclo de vida del pack.
En el sector privado, la tesis de la segunda vida ya tiene jugadores con capital. Moment Energy, startup de Columbia Británica que reacondiciona baterías usadas de vehículos eléctricos, cerró una Serie B de US$40 millones en mayo de 2026, reportada por GeekWire, y acumula más de US$100 millones levantados. Está construyendo una gigafactoría de 200.000 pies cuadrados cerca de Austin y espera pasar de más de 70 empleados a 250 con la planta operativa.
Su argumento central es exactamente el que sostiene el estudio: las baterías de vehículos eléctricos conservan entre 70% y 80% de su capacidad original después de 10 a 20 años de uso, y reensambladas pueden operar hasta 30 años como almacenamiento estacionario. El campo incluye también a Redwood Materials, RePurpose Energy, Cirba Solutions, Ascend Elements, Li-Cycle y Ecobat, según la misma nota de GeekWire.
¿Qué significa esto para tu startup?
El estudio cambia dónde conviene buscar la eficiencia. Si tu negocio depende de baterías —movilidad eléctrica, almacenamiento, dispositivos conectados, logística de última milla— estas son las acciones con impacto más directo:
- Diseña para la vida útil, no para el precio de la celda. Extender la duración y facilitar el reemplazo modular reduce la cantidad de baterías que tu producto consume en toda su vida. Es la palanca que el estudio cuantifica como la de mayor aporte: entre 6 y 7 mil millones de toneladas de mitigación vienen del lado de la demanda, contra 3,5 a 4,7 mil millones del lado de la oferta.
- Si compras celdas o packs en China, prepara la trazabilidad ahora. El régimen de reporte de huella de carbono ya alcanza a todo producto vendido en ese mercado con más de 2 kWh de energía nominal, y exige datos de cuatro etapas del ciclo de vida con verificación de terceros. Un proveedor que no pueda entregar esos datos es un riesgo de cumplimiento para tu cadena, sobre todo si exportas a Europa.
- Mira la segunda vida como línea de negocio, no como descarte. Reacondicionar packs existentes es la vía más barata de capacidad instalada y ya tiene inversión de venture detrás. Para startups en LATAM y España, donde el parque de vehículos eléctricos es más joven, el timing de esa oportunidad todavía está abierto.
- Ajusta el tamaño de la batería al servicio real. El propio estudio plantea la pregunta correcta: cuánta capacidad hace falta para prestar el servicio, no cuánta se puede empaquetar. Sobredimensionar el pack es emisión que nadie factura, pero que aparece en tu huella y en tu costo.
Lo que el estudio todavía no responde
El equipo reconoce sus propios límites. Quiere mejorar la resolución regional del modelo, porque la minería, el refinado, la generación eléctrica y las presiones ambientales varían mucho según la geografía. También planea probar si la misma dinámica entre oferta y demanda aparece en otras cadenas de energía limpia de rápido crecimiento, como turbinas eólicas y paneles solares.
Para el lector que decide con datos, la lectura es clara: el 0,18% actual no es motivo de calma. Es el punto de partida de una curva que crece más rápido que las medidas de contención previstas.
Conclusión
La producción limpia de baterías avanza, pero lo hace a un ritmo menor que el crecimiento de la demanda. El aporte real del estudio es demostrar que la mitigación más grande no está en la fábrica sino en el diseño del producto, la duración de la celda y el modelo de negocio que hay detrás del servicio.
Para un founder, eso convierte la sostenibilidad en una decisión de producto, no en un capítulo de reporte. Elegir bien el tamaño de la batería, diseñar para una segunda vida y saber de dónde vienen los materiales son hoy tres decisiones de negocio con impacto verificable en emisiones y en costos.
Fuentes
- Batteries help reduce emissions, but how do we reduce their emissions? - Ars Technica (fuente original)
- Broader Action Needed to Curb Battery Emissions - Mirage News
- MIIT: Deepen carbon-footprint reporting for power batteries - Gasgoo
- Moment Energy lands $40M to scale EV battery repurposing at planned Texas gigafactory - GeekWire
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