Cuando el modelo de negocio publicitario se convierte en infraestructura de control
Hay una pregunta incómoda que todo founder que construye productos digitales debería hacerse: ¿a quién le pertenecen realmente los datos que recopila tu plataforma? El ensayo Ad-tech is fascist tech, publicado por Cory Doctorow en Pluralistic el 10 de marzo de 2026, articula con dureza un argumento que los activistas de privacidad llevan años señalando: la industria de la publicidad digital basada en vigilancia comercial no solo erosiona la privacidad individual, sino que ha construido la columna vertebral técnica de un Estado de vigilancia moderno.
La tesis central es directa: empresas como Google y Meta decidieron espiar a sus usuarios no porque fuera técnicamente necesario para ofrecer publicidad efectiva, sino porque podían hacerlo y porque ningún gobierno se los impidió a tiempo. El resultado es una infraestructura de datos tan granular, tan persistente y tan accesible que agencias gubernamentales de todo el mundo la han adoptado como herramienta de control.
ICE, CBP y el mercado de datos publicitarios: casos documentados
Lejos de ser una abstracción teórica, la convergencia entre ad-tech y vigilancia estatal tiene casos concretos y recientes que lo demuestran.
El 23 de enero de 2026, Immigration and Customs Enforcement (ICE) publicó una Request for Information (RFI) formal buscando proveedores del ecosistema de publicidad digital capaces de suministrar datos de localización de alta precisión para apoyar investigaciones criminales, civiles y administrativas de inmigración. La solicitud incluía datos personales, financieros, de salud y de comportamiento online, extraídos de apps de videojuegos, servicios de citas y rastreadores de actividad física.
Días antes, Customs and Border Protection (CBP), la agencia hermana de ICE, ya había comprado directamente datos del ecosistema publicitario online para rastrear los movimientos precisos de personas a lo largo del tiempo, según documentos internos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) revelados por 404 Media en marzo de 2026.
El alcance de las herramientas desplegadas va más allá del seguimiento de ubicación: ICE utiliza también reconocimiento facial (incluyendo tecnología de Clearview AI), software de monitoreo de redes sociales con inteligencia artificial, lectores de matrículas, escáneres de iris y servicios de skip-tracing, originalmente diseñados para recuperación de deudas. Según el American Immigration Council, estas herramientas han derivado en el rastreo de ciudadanos estadounidenses, lo que los expertos denominan mission creep o desvío de propósito.
La arquitectura del problema: decisiones de diseño con consecuencias políticas
El argumento de Doctorow tiene una capa más profunda que la simple denuncia. La industria del ad-tech no llegó a este punto por accidente; lo hizo a través de decisiones deliberadas de diseño y de negocio que fueron toleradas —y en muchos casos facilitadas— por marcos regulatorios cómplices.
El modelo de negocio de la publicidad basada en vigilancia (surveillance advertising) se construyó sobre tres premisas que hoy resultan problemáticas:
- Recolección máxima: acumular el mayor volumen posible de datos de comportamiento, sin definir límites claros de uso futuro.
- Retención indefinida: almacenar historiales que en algunos casos abarcan más de una década de actividad digital.
- Monetización sin restricciones de destino: vender o ceder acceso a datos a intermediarios (los data brokers) cuyo cliente final puede ser cualquier entidad, incluidas agencias gubernamentales.
El resultado es que el consentimiento que un usuario otorga al aceptar cookies de una app de fitness no contempla en ningún caso que esos datos puedan terminar en una base de datos de ICE para rastrear movimientos migratorios. Como señala John Davisson, analista de EPIC (Electronic Privacy Information Center), el marco regulatorio actual protege a los usuarios frente a los anunciantes, pero no frente a los gobiernos que compran esos mismos datos.
El silencio de los legisladores y el costo para los founders
Uno de los argumentos más incisivos del artículo original es la denuncia del vacío legislativo. Durante años, voces críticas —activistas, académicos, periodistas especializados— advirtieron sobre el potencial represivo del ecosistema de datos publicitario. La respuesta institucional fue, en el mejor de los casos, tardía y fragmentaria.
Más de 70 legisladores del Congreso de EE. UU. instaron al DHS a investigar las compras de datos de localización por parte de ICE y CBP tras las revelaciones de principios de 2026. Sin embargo, hasta la fecha no existe legislación federal aprobada que prohíba explícitamente la venta de datos del ecosistema publicitario a agencias de seguridad para uso en investigaciones civiles o administrativas.
Para los founders del ecosistema tecnológico, este escenario tiene implicaciones directas y prácticas:
- Riesgo reputacional: productos que recopilan datos de localización o comportamiento pueden ser señalados públicamente si esos datos llegan a terceros con usos cuestionables.
- Riesgo regulatorio futuro: la presión legislativa que se acumula hoy puede traducirse en restricciones abruptas mañana, especialmente en mercados como la Unión Europea donde el GDPR ya establece precedentes estrictos.
- Riesgo de confianza del usuario: en un entorno donde la conciencia sobre privacidad crece aceleradamente, los modelos de negocio basados en vigilancia comercial enfrentan tasas de adopción decrecientes entre usuarios informados.
¿Qué significa esto para el ecosistema startup latinoamericano?
LATAM no está aislado de estas dinámicas. La adopción de herramientas de ad-tech globales —Google Ads, Meta Ads Manager, plataformas de programmatic advertising— implica que las startups de la región también operan dentro de esta infraestructura de datos. Y si bien los marcos regulatorios locales varían significativamente (desde la Ley de Protección de Datos de Brasil, la LGPD, hasta legislaciones más laxas en otros países), la tendencia global apunta hacia mayor escrutinio y responsabilidad.
Algunos founders ya están tomando posiciones proactivas: modelos de negocio basados en privacidad por diseño (privacy by design), uso de datos propios (first-party data) en lugar de ecosistemas de terceros, y apuestas por publicidad contextual que no depende del perfilado individual. Estas decisiones, que hoy pueden parecer costosas en términos de alcance publicitario, podrían ser ventajas competitivas claras en un entorno regulatorio que se tensará.
Ética tecnológica como ventaja competitiva, no como carga
La narrativa de Doctorow puede sonar catastrofista, pero su valor práctico para emprendedores es real: las decisiones de arquitectura técnica y modelo de negocio tienen consecuencias políticas y sociales que van más allá del producto. Un founder que diseña hoy un sistema de recolección de datos sin pensar en sus usos posibles está tomando una decisión con externalidades difíciles de revertir.
La ética tecnológica no es solo cumplimiento normativo. En el contexto actual, donde la confianza del usuario se convierte en diferenciador de mercado, construir con principios de mínima recolección de datos, transparencia sobre uso y control efectivo del usuario es también una decisión de negocio inteligente.
Conclusión
El ad-tech no es neutro. La infraestructura que monetiza la atención humana a través de la vigilancia masiva ha demostrado, con casos documentados en 2025 y 2026, que puede ser redirigida hacia fines represivos sin que el usuario —ni muchas veces el propio anunciante— lo sepa. ICE y CBP comprando datos del ecosistema publicitario no es una distopía futura: es una realidad operativa hoy.
Para los founders del ecosistema startup, el mensaje es claro: las decisiones sobre qué datos recopilar, cómo almacenarlos y a quién ceder acceso son decisiones éticas, regulatorias y de negocio al mismo tiempo. Ignorar esa convergencia no es neutralidad; es una posición política.
El debate apenas comienza, y quienes lo entiendan antes tendrán ventaja para construir productos más resilientes, más confiables y más sostenibles en el largo plazo.
Profundiza estos temas con nuestra comunidad de founders tech, donde la ética digital y la regulación son parte del debate estratégico.
Fuentes
- https://pluralistic.net/2026/03/10/ice-tech/ (fuente original)
- https://www.theregister.com/2026/01/27/ice_data_advertising_tech_firms/ (fuente adicional)
- https://www.404media.co/cbp-tapped-into-the-online-advertising-ecosystem-to-track-peoples-movements/ (fuente adicional)
- https://www.meritalk.com/articles/ice-explores-big-data-ad-tech-tools-to-power-investigations/ (fuente adicional)
- https://www.politico.com/news/2025/12/26/ice-high-tech-surveillance-lower-privacy-guardrails-00705401 (fuente adicional)
- https://www.biometricupdate.com/202602/ice-seeks-industry-input-on-ad-tech-location-data-for-investigative-use (fuente adicional)
- https://www.americanimmigrationcouncil.org/blog/ice-ai-surveillance-tracking-americans/ (fuente adicional)













