Alemania y Francia abren la puerta a los motores de combustión más allá de 2035
El 90% es la nueva cifra que manda en la normativa europea de emisiones: Alemania y Francia acordaron que los fabricantes reduzcan sus emisiones medias de CO2 en ese porcentaje para 2035 y, sobre todo, que no tengan que compensar el 10% restante. Hasta ahora, Bruselas exigía neutralizar ese residuo con combustibles sintéticos o acero verde.
El canciller alemán Friedrich Merz anunció el acuerdo tras el Consejo Europeo del viernes y lo calificó como histórico, según Xataka. Italia ya había adelantado que respaldaría cualquier medida en ese sentido, de modo que la posición conjunta cubre a tres de los grandes productores del continente.
La consecuencia práctica es que se podrán seguir vendiendo coches nuevos de gasolina y diésel después de 2035 siempre que la flota media del fabricante cumpla el límite. Es un escenario que la propia Comisión Europea ya había abierto al proponer en diciembre de 2025 la revisión del objetivo de cero emisiones, según Euronews.
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👥 Probar 7 díasCómo se llegó hasta aquí: de las multas millonarias al pacto
Para entender el giro hay que mirar la cuenta de resultados. La normativa de 2025 fijaba sanciones de 95 euros por cada gramo de CO2 excedido y coche vendido, con una barrera de 93,6 gr/km. Con esos números, un fabricante que vendiera un millón de coches y superara el límite en 10 gramos afrontaría una multa de 950 millones de euros, según el detalle que publica Xataka.
El Grupo Volkswagen tenía sobre la mesa una exposición de 1.500 millones de euros. Un acuerdo de última hora aplazó el cálculo: el límite se mantiene, pero se mide sobre la flota vendida entre 2025 y 2027.
A eso se sumó el pacto de diciembre de 2025, que dejó el objetivo de 2035 en una reducción del 90% y abrió la puerta a híbridos enchufables, combustibles sintéticos e hidrógeno. Ahora ese marco se relaja un paso más. El objetivo original de cero emisiones para 2035 se había acordado en 2023, recuerda Clean Energy Wire.
El contexto no es abstracto. La industria alemana, la más potente de Europa, arrastra una crisis profunda: el Grupo Volkswagen tiene aprobados 100.000 despidos para los próximos años y no descarta el cierre de hasta cuatro fábricas en Alemania. Sus ventas dependían en gran medida de China, un mercado que se enfrió justo cuando llegaban las inversiones en eléctricos, y en Estados Unidos los aranceles golpearon los márgenes.
El verdadero premio para París: la etiqueta Made in Europe
Francia no firma gratis. Su prioridad es blindar la producción europea frente a la competencia china y frente a terceros países con ventajas comerciales poco recíprocas, como menciona Xataka a propósito de Marruecos.
El texto que recoge El Boletín concreta el mecanismo: desde 2028, los coches que quieran beneficiarse de ayudas públicas deberán ensamblarse en territorio europeo y generar allí al menos el 70% del valor de sus componentes, sin contar la batería. Para la batería se endurecerían los requisitos de forma progresiva, y el paquete también reclama ampliar los supercréditos a todos los eléctricos fabricados en Europa.
La etiqueta serviría además para definir qué modelos entran en la teórica categoría eCar, una suerte de kei car europeo pensada para abaratar el coche urbano eléctrico a cambio de menos obligaciones de seguridad. Francia empuja ahí porque encajan modelos como el pequeño de Renault, un futuro Dacia o el nuevo Citroën 2 CV.
El acuerdo se extiende a países no comunitarios con vínculos estrechos: Noruega, Islandia, Suiza y Reino Unido podrán acogerse a la preferencia europea y sus productos se considerarán Made in Europe, según Euronews.
El pulso que aún no está resuelto: 15 países y el 65% de la población
El pacto franco-alemán es una posición nacional conjunta, no una ley. Para desbloquear la normativa hacen falta 15 de los 27 Estados miembros que sumen al menos el 65% de la población, tal como recuerda Xataka.
La aritmética no está cerrada. Clean Energy Wire detalla que Francia, Suecia, España, Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal formaban una minoría de bloqueo contra diluir los objetivos, y que el cambio de lado de París podría bastar para lograr la mayoría. En Alemania, la propia ministra socialdemócrata de Medio Ambiente defiende un recorte del 95% con el 5% restante compensado con acero de bajas emisiones, según Euronews.
El calendario aprieta: el Parlamento Europeo votaría la propuesta en el pleno de Estrasburgo el 23 de noviembre, y la presidencia irlandesa del Consejo se ha fijado como meta una posición común antes de que termine 2026, según recogen Euronews y El Boletín.
No todos lo celebran. La organización Transport & Environment habla de un error histórico y su portavoz Susanne Goetz advierte que el pacto podría sellar el declive de la industria europea, mientras el eurodiputado Michael Bloss lo describe como un bloqueo de freno al despegue del coche eléctrico, según vision-mobility. Clean Energy Wire recoge, además, que la propia propuesta de la Comisión ya rebajaría la cuota de eléctricos en las ventas nuevas de 2035 a alrededor del 85%.
¿Qué significa esto para tu startup?
Aunque tu negocio no fabrique coches, el pulso toca directamente a cualquier empresa que venda a la industria automotriz o que dependa de la regulación europea como variable de planificación.
- Revisa tu exposición al calendario regulatorio. Si vendes software, telemática, gestión de flotas o infraestructura de carga a fabricantes y proveedores europeos, la incertidumbre se extiende al menos hasta la votación de noviembre y la posición común del Consejo. Construir el plan financiero de 2027 sobre la regla del 100% de reducción es asumir hoy un riesgo que el mercado ya no da por descontado.
- Mira dónde se mueve el dinero. El acuerdo condiciona ayudas públicas y contratos a un coche con 70% de valor europeo: eso empuja a los fabricantes a reconfigurar cadenas de suministro dentro de la UE. Para una startup de componentes, software industrial o trazabilidad de proveedores, ese requisito es una puerta de entrada comercial concreta y con fecha: 2028.
- Si operas desde España, juega la carta del doble posicionamiento. España mantiene firme su exigencia medioambiental y, al mismo tiempo, ha atraído inversiones de Chery y Geely en el país, según Xataka. Ese equilibrio deja margen para startups de movilidad eléctrica que quieran servir tanto a la cadena europea como a los fabricantes chinos desembarcados.
- Vigila la categoría eCar. Una etiqueta con requisitos de seguridad más laxos abre un segmento de vehículo urbano barato que hoy casi nadie cubre con software, servicios de batería o soluciones de movilidad compartida.
Conclusión
El acuerdo entre Alemania y Francia no tumba la transición eléctrica europea, pero le cambia el ritmo. La reducción del 90% sin compensar el 10% restante y la etiqueta Made in Europe son dos señales de política industrial que valen tanto como cualquier dato de mercado: Europa está dispuesta a comprar tiempo para su industria y, a cambio, a protegerse.
Para un founder, la lectura es doble. Por un lado, hay más incertidumbre regulatoria en el horizonte inmediato, con una votación clave en noviembre y una mayoría que todavía no está amarrada. Por otro, cada condicionamiento nuevo —componentes europeos, batería europea, ayudas atadas al origen— crea un requisito que alguien tiene que resolver con tecnología. Ahí es donde las startups suelen encontrar su hueco.
Fuentes
- Xataka: Alemania, Italia y Francia se han unido contra la prohibición de los motores de combustión (fuente original)
- Euronews: Francia y Alemania pactan normas de motores de 2035 ligadas al impulso Made in Europe
- El Boletín: Francia y Alemania se alían para mantener los motores de combustión más allá de 2035 en la UE
- Clean Energy Wire: France and Germany strike deal to further weaken EU combustion engine phaseout
- vision-mobility: Merz and Macron want to further soften the phase-out of internal-combustion engines
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