Bia Energy levanta US$18,5M y se transforma en grupo SaaS+energía

Bia Energy deja de ser «la comercializadora con tecnología» y se reordena como grupo

Bia Energy, la comercializadora digital colombiana fundada en 2022 por Sebastián Ruales y Leonardo Velásquez, levantó una ronda de US$18,5 millones liderada por Kaszek, descrita por la propia compañía como la mayor firma latinoamericana de capital de riesgo. Con este capital, Bia deja de operar como una sola línea para reorganizarse como un grupo con tres unidades: comercialización de energía, generación distribuida y venta de software. El ticket total acumulado por la compañía desde sus orígenes asciende ahora a US$40 millones, según el reporte de Portafolio.

Además de Kaszek, en la transacción participan Endeavor Catalyst, RA Capital y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). En el frente operativo, Bia también fortaleció líneas de deuda con BBVA y Santander y dice tener preaprobada una línea adicional de $40.000 millones con un actor cuyo nombre no reveló. La estrategia de Ruales pasa por apalancar el crecimiento con deuda no dilutiva para preservar caja.

Los tres negocios que convivirán bajo el mismo techo

Comercialización (el negocio original). Bia compra energía en el mercado mayorista y la revende a clientes empresariales usando medición inteligente, analítica de consumo y una plataforma propia de monitoreo y pago. Según la compañía, hoy atiende a más de 4.000 empresas en Colombia —entre ellas Coca-Cola, Falabella, Ikea y Parmalat— y gestiona alrededor de 50 GWh mensuales, una cuota cercana al 0,7% del mercado nacional. La firma también explora entrar al segmento residencial.

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Generación distribuida. Bia ya opera un par de pequeñas centrales hidroeléctricas y está construyendo comunidades solares bajo un esquema de «panel remoto»: financia proyectos de pequeña escala, actúa como off-taker de la energía y la asigna a grupos de usuarios. La meta es cerrar 2026 con al menos 15 comunidades de 1 MW cada una (≈US$15 millones en infraestructura) y multiplicar esa cifra por tres o cuatro al año siguiente. Ruales asegura que ya tienen siete comunidades firmadas, una activa y tres por arrancar en Cauca, Valle del Cauca, Nariño y la Costa Caribe. La operación se apoya en un fideicomiso maestro de recaudo, donde los pagos de los clientes sirven de colateral para el financiamiento bancario.

Olibia (el nuevo brazo SaaS global). Es el spin-off del sistema operativo que Bia construyó internamente para correr toda su operación —adquisición, operaciones de calle, instalaciones, activación, facturación, recaudo, atención al cliente y trading energético—. Ruales dice que Olibia ya conversa con clientes en Guatemala, Argentina, Chile, Costa Rica y Colombia, y que el producto aplica no solo a electricidad, sino también a gas y agua, con potencial en telecomunicaciones. La ambición declarada es competir por el gasto que hoy capturan Oracle, Salesforce o HubSpot en el sector de utilities.

El «play Kraken», contado por Bia

La referencia explícita que eligió el fundador es la británica Octopus Energy, que separó su sistema operativo en una compañía independiente llamada Kraken. Ruales lo dijo sin rodeos: «Nosotros estamos haciendo ese mismo play».

El símil es directo, pero el estadio de cada uno es muy distinto. El comunicado de spin-off de Kraken publicado el 18 de septiembre de 2025 reportó que la plataforma ya tiene ingresos anualizados contratados por US$500 millones, contratos con gigantes como EDF, E.ON Next, Origin Energy, Plenitude, National Grid (EEUU) y Tokyo Gas, y más de 70 millones de cuentas de cliente bajo gestión, procesando 15.000 millones de puntos de datos al día. En su primer gran movimiento como compañía independiente, Kraken contrató como CFO a Tim Wan, ex director financiero de Asana, según el comunicado oficial del grupo. Bia arranca Olibia en una escala mucho más temprana: conversaciones en cinco países y sin ingresos por licencias todavía reportados.

Que la propia Bia nombre a Kraken como benchmark es relevante para un founder tech latinoamericano porque define la vara: no se trata de «vender software» en abstracto, sino de levantar una plataforma end-to-end para utilities y empezar a licenciarla. Es el modelo SaaS vertical aplicado a una industria históricamente fragmentada y malejada en software legado.

La operación interna: IA, menos gente y más margen

El reporte de Portafolio incluye una transformación operativa relevante: la plantilla pasó de 170 a 115 personas tras incorporar IA de forma transversal. Ruales resume el resultado con una métrica concreta: «Hoy, lo que hacíamos con el 100% de costo, hoy lo hacemos con el 60% del costo». La estructura interna quedó en tres roles: líder, AI Builder y contribuidor individual asistido por IA.

Sobre números, Ruales aseguró que el negocio crecerá entre 60% y 70% este año y que el margen crecerá cerca del doble de esa cifra, con una retención del 92% en la primera cohorte y un NPS de 83. Sobre el Fenómeno de El Niño, dijo que Bia calzó su demanda con contratos y no está expuesta a compras en bolsa, por lo que no trasladará precios más altos a sus clientes. La firma también rediseñó su modelo de trading energético: ahora cruza hidrologías, temperatura del suelo oceánico, caudales y mapas de hidroeléctricas para decidir cuándo comprar, a quién y en qué condiciones.

Por último, Bia lanzará en septiembre, en el Congreso de Andesco, una versión gratuita de su plataforma de inteligencia de mercados —con hidrologías, precios de bolsa, costos, transacciones y noticias del sector en tiempo real— abierta a toda la industria, incluidos sus competidores. La compañía también liderará una mesa de trabajo con el Gobierno colombiano enfocada en innovación y tecnología.

¿Qué significa esto para tu startup?

Tres lecciones que cualquier founder hispanohablante —no solo del sector energía— puede aplicar.

  • El «play horizontal» via spin-off interno es un atajo de credibilidad. Bia convirtió una herramienta operativa propietaria (su CRM + trading + facturación) en un producto vendible. Si en tu startup tienes una pieza de software o dato construido para uso interno y que te da ventaja, plantéate si puede licitarse a terceros: primero te valida fuera y después te diversifica la tesis de inversión.
  • Elige un benchmark que el inversionista ya conozca. Nombrar a Kraken como referencia no es marketear, es simplificar la due diligence: el LP o el fondo sabe qué tipo de compañía debe parecerse el outcome. Encontrar la analogía correcta puede ahorrar meses de explicación.
  • Apalancamiento con deuda no dilutiva en industrias intensivas en capital. Ruales priorizó líneas bancarias sobre emitir más equity; en energía con colateral de flujos (como el fideicomiso de recaudo), la deuda suele ser mejor que la dilución. No todas las rondas grandes son la mejor opción para tu balance.

Fuentes

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