El Departamento de Justicia pone la lupa sobre el trato Nvidia-Groq
El Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación para determinar si Nvidia estructuró su acuerdo con Groq, la startup de chips de inferencia, con el objetivo de esquivar la revisión antimonopolio obligatoria en fusiones y adquisiciones. La pesquisa se conoció a través de The New York Times el 9 de septiembre de 2026, según dos fuentes al tanto que pidieron el anonimato, y ya se tradujo en una solicitud formal de información a Nvidia.
El acuerdo se anunció el 24 de diciembre de 2025 como una licencia no exclusiva de la tecnología de Groq, acompañada de la salida del fundador Jonathan Ross, del entonces presidente Sunny Madra y de buena parte del equipo técnico hacia Nvidia. Groq permaneció como empresa independiente, con Simon Edwards como nuevo CEO y su servicio GroqCloud sin interrupciones. Aunque Jensen Huang lo describió internamente como «no estamos adquiriendo Groq como empresa», el informe anual 10-K de Nvidia ante la SEC registró el movimiento por US$17.000 millones: US$13.000 millones pagados al cierre y US$4.000 millones adicionales, incluidos intereses imputados, a pagar en el plazo de un año. Bloomberg, Reuters y The Wall Street Journal cubrieron el caso, y otros medios como The Next Web y The Deep Dive ya siguieron la línea de investigación.
Por qué este acuerdo es diferente a una compra convencional
Lo que vuelve sospechoso al acuerdo desde el punto de vista regulatorio no es el precio, sino la estructura. La Ley Hart-Scott-Rodino exige notificar a la Comisión Federal de Comercio (FTC) y al Departamento de Justicia cualquier fusión o adquisición que supere el umbral anual — US$126,4 millones en 2025 y US$133,9 millones en 2026, según la FTC —, y aguardar la revisión antes de cerrarla. Una licencia de tecnología sumada a la contratación del personal clave puede quedar fuera de esa notificación automática, porque cada pieza por separado parece una decisión comercial normal.
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👥 Aplicarla en la comunidadThe Next Web explicó que, para sostener una acusación, los reguladores tendrían que argumentar que el acuerdo «funcionó como una fusión, aunque no lo fuera sobre el papel». Nvidia, por su parte, sostuvo en un comunicado a Reuters que «la historia de Groq es un ejemplo perfecto de que el sistema estadounidense funciona como fue diseñado para promover la innovación, recompensar a los emprendedores y beneficiar a los consumidores». Esa defensa apela al resultado, no a la forma del trato, que es justo lo que el Departamento de Justicia puso bajo la lupa.
El desglose contable del 10-K, reportado por The Deep Dive, ayuda a entender la magnitud: US$2.500 millones quedaron registrados como un activo intangible por tecnología ya desarrollada, con vida útil estimada de cinco años, y US$14.400 millones como crédito mercantil (goodwill), cifra que Nvidia atribuyó principalmente a la plantilla y al desarrollo futuro de la tecnología licenciada. El peso del goodwill —casi seis veces el valor de la tecnología ya construida— sugiere que el verdadero activo pagado fue el equipo humano, más que la IP como tal.
El patrón que preocupa a Washington
El caso Groq no es aislado. En una carta a la FTC y al Departamento de Justicia fechada en febrero de 2026, los senadores demócratas Elizabeth Warren, Ron Wyden y Richard Blumenthal pidieron investigar los llamados reverse acqui-hires — el patrón en el que una gran tecnológica contrata al talento de un competidor más pequeño y licencia su tecnología o toma una participación minoritaria sin llegar a adquirirlo. Citaron como ejemplos los acuerdos de Meta con Scale AI, de Google con Windsurf y de Nvidia con Groq, los calificaron de «fusiones de facto» y reclamaron bloquearlos o revertirlos si violan la ley antimonopolio.
Un mes y medio después, Omeed Assefi, entonces jefe interino de la División Antimonopolio del Departamento de Justicia, declaró a Reuters que una conducta orientada a eludir la revisión de fusiones es para él más una «señal de alerta» que haber cumplido formalmente con ese proceso. Assefi declinó comentar casos abiertos o empresas concretas, pero el mensaje fue claro.
El propio patrón se repitió con Poolside en agosto de 2026: Nvidia acordó pagar US$6.000 millones por una licencia no exclusiva del Model Factory, el software con el que la startup de IA para programación construye sus modelos, ofreció empleo a 109 de sus trabajadores y se comprometió a invertir US$1.000 millones adicionales en la empresa a una valoración pre-money de US$12.000 millones, según una carta a sus inversionistas que divulgó Newcomer y revisó The Wall Street Journal. El cofundador y CEO Eiso Kant, su cofundador Jason Warner y la ejecutiva de operaciones Margarida García permanecen en Poolside. Yahoo Finance y Bloomberg situaron la operación en el mismo rango. Una tercera operación del estilo, con la startup de interconexiones Enfabrica, ronda los US$900 millones según The Decoder. The Next Web cuantificó las tres transacciones en aproximadamente US$27.000 millones en compromisos de Nvidia, todos estructurados para captar talento y tecnología sin disparar la revisión antimonopolio de una compra completa.
Con Hugging Face, en cambio, Nvidia fue por la vía tradicional: en septiembre acordó comprar la plataforma por US$12.930 millones, una operación sujeta a autorizaciones regulatorias convencionales. Esa diferencia operativa es la que está en el centro de la discusión.
Qué significa el precedente Groq para el resto de la industria
Si el Departamento de Justicia concluye que Nvidia manejó mal el acuerdo, podría multar a la empresa, aunque The New York Times y The Deep Dive coinciden en que es poco probable que intente deshacerlo. El efecto más relevante, según The Next Web, sería disuasorio: si el regulador acepta que esta arquitectura equivale a evadir la ley de fusiones, otros grandes actores podrían abandonar la fórmula y enfrentar la notificación formal, o podrían intensificarla antes de que las reglas se cierren.
En paralelo, Groq siguió operando como proveedor independiente de inferencia en la nube. El 17 de agosto de 2026 anunció una ronda Serie A de US$350 millones, liderada por Disruptive y con participación prevista de Nvidia, que la valora en US$3.500 millones. Su comunicado la presenta como socio certificado de Nvidia para diseñar y operar cómputo acelerado, una posición ambigua para una empresa a la que el regulador investiga por haber sido «comprada sin ser comprada».
La investigación también tiene dimensión europea. The Next Web recordó que la Unión Europea lleva dos años desarrollando herramientas para revisar adquisiciones que caen por debajo de los umbrales estándar de notificación, incluidos mecanismos de derivación. Pero una licencia tecnológica seguida de una ola de contrataciones no encaja claramente en esas categorías, porque ninguna de las dos acciones, por separado, constituye una concentración. Si el caso estadounidense termina en sanción, Bruselas podría tener que revisar huecos equivalentes en su propio marco.
Qué significa esto para tu startup
El caso no se limita a Nvidia. Para founders que construyen en IA, dos implicaciones concretas:
- Tu próximo socio, inversionista o adquirente puede cambiar de forma jurídica sin que cambien las consecuencias regulatorias. Estructuras como una licencia más contratación de personal se usan cada vez más para asegurar talento y tecnología sin disparar la revisión antimonopolio. Si tu empresa entra en conversaciones de este tipo, conviene que el abogado antimonopolio revise el esquema y deje constancia escrita del propósito comercial real, sobre todo si el comprador tiene posición dominante en tu segmento.
- Tu valuación post-salida puede caer incluso si tu empresa «sobrevive». Groq cerró el acuerdo original por miles de millones y, meses después, su ronda Serie A la valoró en US$3.500 millones, lejos de la cifra que suele asociarse a una adquisición comparable. Vender tecnología y perder a tu equipo fundador no es lo mismo que vender la empresa: los múltiplos posteriores lo reflejan. Negocia desde el inicio qué pasa con la valoración, los contratos con clientes y la marca si el acuerdo se ejecuta pieza por pieza.
Fuentes
- El Departamento de Justicia investiga si Nvidia estructuró su acuerdo con Groq para evitar la revisión antimonopolio — FomoEra
- The Justice Department is investigating whether Nvidia structured its Groq deal to avoid antitrust review — The Next Web
- Nvidia Faces DOJ Scrutiny Over Unusual Groq Deal Structure — The Deep Dive
- Nvidia pays $6 billion to license Poolside AI model software — Yahoo Finance / Bloomberg
- Nvidia pays Poolside $6bn to license its model factory and hire 109 staff — The Next Web
- Nvidia’s $6 Billion Deal for Poolside’s Model Factory Is a Wager on Open-Source Models Driving Chip Demand — The Motley Fool
- Nvidia’s Groq Deal Under the Microscope — DevDiscourse
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