La propuesta radical del Mortecene
El historiador Clifton Crais de Emory University propone un cambio fundamental en cómo entendemos la era moderna. En lugar de celebrar el periodo desde 1500 como la Ilustración o el Anthropocene, sugiere denominarlo Mortecene: la era de la muerte masiva. Esta perspectiva desafía la narrativa tradicional del progreso que ha justificado cinco siglos de desarrollo económico y tecnológico.
Para founders tecnológicos acostumbrados a la narrativa del disruption positivo, esta tesis ofrece una reflexión incómoda pero necesaria: ¿qué costo humano y ambiental tiene realmente nuestra visión del progreso?
Más allá de la narrativa optimista
La visión tradicional de la Ilustración la presenta como el triunfo de la razón, la ciencia y el progreso humano. Sin embargo, Crais argumenta que esta misma era coincide con:
- La esclavitud transatlántica que desplazó forzosamente a millones de personas
- El genocidio sistemático de poblaciones indígenas en varios continentes
- La explotación económica brutal que financió la revolución industrial
- La destrucción ambiental a escala planetaria que apenas comenzamos a dimensionar
Esta perspectiva no niega los avances tecnológicos o científicos, sino que cuestiona el relato que invisibiliza sus costos. Para el ecosistema startup, acostumbrado a métricas de crecimiento exponencial, plantea una pregunta fundamental: ¿estamos midiendo correctamente el impacto real de la innovación?
Lecciones para el ecosistema tecnológico actual
La tesis del Mortecene resuena particularmente en 2026, cuando las startups enfrentan creciente escrutinio sobre su impacto social y ambiental. Tres reflexiones clave emergen para founders:
1. El mito del progreso neutral
La tecnología nunca es neutral. Cada innovación redistribuye poder, recursos y oportunidades. Las plataformas que celebramos por democratizar el acceso frecuentemente concentran riqueza en pocas manos, reproduciendo patrones históricos de explotación que Crais documenta.
Implicación práctica: Al diseñar productos, los founders deben preguntarse no solo quién gana, sino también quién pierde y qué sistemas de desigualdad estamos perpetuando.
2. La ilusión del crecimiento infinito
El capitalismo que financia el ecosistema startup se construyó sobre la premisa del crecimiento ilimitado, ignorando límites planetarios. El concepto de Mortecene nos recuerda que este modelo históricamente requirió externalizar costos: ambientales, sociales, humanos.
Implicación práctica: Las métricas de éxito startup (ARR, crecimiento MoM, valoración) deben complementarse con indicadores de impacto real: huella de carbono, equidad salarial, prácticas laborales en toda la cadena de valor.
3. La responsabilidad histórica del progreso
Crais argumenta que las naciones e instituciones beneficiadas por siglos de explotación tienen una deuda histórica. Para startups, especialmente aquellas que operan globalmente, esto plantea preguntas sobre extractivismo de datos, condiciones laborales en mercados emergentes, y colonialismo digital.
Implicación práctica: Los modelos de negocio que dependen de mano de obra barata en LATAM, África o Asia deben examinarse críticamente. ¿Estamos creando valor compartido o reproduciendo dinámicas coloniales?
El desafío para una nueva generación de founders
La generación actual de emprendedores tecnológicos tiene una oportunidad histórica: construir empresas que no repitan los errores del Mortecene. Esto no significa renunciar al crecimiento, sino redefinirlo.
Algunas startups latinoamericanas ya lideran este cambio:
- Empresas de tecnología climática que incorporan impacto ambiental en su core business
- Plataformas de trabajo remoto que redistribuyen oportunidades económicas globalmente
- Fintechs de inclusión que amplían acceso financiero en vez de concentrar capital
- Modelos de propiedad compartida que distribuyen equity entre empleados y comunidades
Estos ejemplos demuestran que es posible construir empresas escalables y rentables sin reproducir las lógicas extractivas del pasado.
Capitalismo consciente o nuevo paradigma
La propuesta de Crais no ofrece soluciones fáciles, pero sí un diagnóstico incómodo: el sistema que celebramos como motor del progreso humano tiene un historial de consecuencias mortíferas. Para founders, esto plantea una decisión estratégica.
¿Es suficiente el capitalismo consciente —optimizar dentro del sistema actual— o necesitamos modelos fundamentalmente diferentes? La respuesta probablemente varía según el sector, mercado y contexto. Pero la pregunta misma es valiosa.
En un ecosistema donde Y Combinator, a16z y otros gigantes de venture capital comienzan a integrar métricas ESG en sus tesis de inversión, no se trata de idealismo sino de realismo estratégico: las empresas que ignoren su impacto real enfrentarán creciente resistencia regulatoria, de talento y de mercado.
Conclusión
La tesis del Mortecene no es un llamado a detener la innovación, sino a hacerla conscientemente. Para founders tecnológicos, especialmente en LATAM donde las consecuencias del extractivismo histórico siguen siendo visibles, representa una oportunidad de liderazgo: construir la próxima generación de empresas sobre principios diferentes.
Las startups más exitosas de las próximas décadas probablemente no serán aquellas que simplemente crezcan más rápido, sino las que logren escalar impacto positivo real. Esa es la verdadera disrupción que el ecosistema necesita.
La historia juzgará a nuestra generación no por las valoraciones unicornio que alcanzamos, sino por si aprendimos las lecciones del pasado o las repetimos con nuevas herramientas.
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