Google: por qué regular la IA y qué deben aprender las empresas

Por qué Google pide regular la inteligencia artificial

Pilar Manchón, directora sénior de estrategia de investigación de IA de Google, lo dijo sin rodeos en ANDICOM 2026 (Cartagena): regular la inteligencia artificial es imprescindible, pero regular en exceso puede frenar la innovación. La ejecutiva española, que dirige la estrategia de investigación de IA del gigante tecnológico desde Estados Unidos, visitó el congreso colombiano para compartir la visión de Google sobre adopción, regulación y gobernanza, en un momento en que cada vez más empresas latinoamericanas debaten si sumarse a la ola de la IA o quedarse al margen.

La conversación con Bloomberg Línea dejó cuatro mensajes que cualquier founder debería tener en la mesa: la IA llegó para quedarse, su velocidad de adopción varía según la región y el tipo de organización, la regulación es necesaria pero debe ser equilibrada, y la protección más sólida no viene de una ley sino de la educación con pensamiento crítico. Estos son los puntos clave y, sobre todo, qué hacer con ellos en tu empresa.

La adopción personal va más rápido que la laboral (y eso importa)

Uno de los patrones que Manchón identificó, y que ya se ha observado también en Colombia, es que las personas adoptan la IA más rápido en su vida personal que en el trabajo. La razón es simple: las herramientas cotidianas (un chatbot, el GPS, el asistente del teléfono) no generan fricción, mientras que en el trabajo cada profesión tiene una forma de hacer las cosas ya arraigada y modificarla toma más tiempo.

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Esto tiene una lectura estratégica directa para founders. Tus empleados probablemente ya usan IA en casa, pero en la oficina todavía no. La barrera no es tecnológica ni de presupuesto: es cultural y de procesos. Si no estás viendo un uso masivo de IA en tu equipo, el problema rara vez está en la licencia o el modelo, y casi siempre en cómo está organizado el trabajo.

Como contó Manchón en una entrevista previa con ABC de Sevilla, esta brecha entre uso personal y profesional se repite en todos los mercados y es uno de los grandes retos de gestión que deja la IA: «el que no empiece a utilizar y adoptar la inteligencia artificial corre un peligro serio de quedarse obsoleto».

Regular sin ahogar: la postura de Google

Sobre el debate de la regulación, Manchón fue tajante: «desde Google abogamos por una regulación responsable. Debe ser suficiente para mitigar los riesgos y evitar problemas, pero sin ahogar la innovación». En su intervención en ANDICOM reconoció que conseguir una regulación perfecta a la primera será complicado para cualquier país: «algunos pecarán de exceso, otros lo harán de forma insuficiente, pero aprenderemos los unos de los otros».

También introdujo un matiz interesante sobre los modelos: «no todos los modelos son iguales: algunos se desarrollan de forma responsable y están mejor protegidos que otros». Para un CEO, añadió, «no solo miraría la calidad, sino también las garantías de seguridad e innovación». El mensaje es claro: el proveedor de IA que elijas importa tanto como la herramienta que elijas, porque la gobernanza, los datos de entrenamiento y los comités éticos varían enormemente entre un proveedor y otro.

La metáfora del coche: licencia, no prohibición

Una de las frases más recordadas de la charla fue la comparación con conducir un automóvil. «Se obtiene una licencia y se aprende a manejar, pero si luego no se usa correctamente, la herramienta se vuelve peligrosa». De la misma forma, quien entiende cómo funciona la IA y la usa con sentido común está mucho menos expuesto a que la utilicen en su contra. Esta idea conecta con lo que Manchón ya había defendido en otras entrevistas: la mejor defensa frente a la IA maliciosa es la educación, no la restricción.

Sobre el papel de los gobiernos, la directiva de Google recordó que «es más importante hacerlo bien que hacerlo rápido», una frase que aplican tanto a reguladores como a empresas que se sienten atrasadas y tienen la tentación de saltar sin red.

Cada país, su propia estrella del norte

Otro punto crítico de la charla fue el aviso a policymakers: cada país debe definir con claridad su propio objetivo antes de trazar una estrategia nacional de IA. ¿Se busca garantizar un acceso mínimo para toda la población o se aspira a liderar la innovación en la región? Ambas metas requieren caminos distintos, y probablemente complementarios, que van desde generar confianza regulatoria hasta construir ecosistemas entre universidades y empresas que impulsen la excelencia técnica.

Para LATAM, esta lectura es especialmente relevante: la región no tiene por qué copiar el modelo estadounidense ni el europeo. Puede elegir entre ser consumidora de IA (importando modelos y servicios) o convertirse en productora (formando talento, invirtiendo en investigación, atrayendo a founders técnicos). Manchón, que también es fundadora de una startup que terminó adquiriendo Intel, conoce bien las dos caras del ecosistema y ha defendido públicamente que Europa y LATAM deberían invertir más para no perder a sus mejores investigadores.

Lo que viene: la punta del iceberg

Consultada sobre el futuro de la tecnología, Manchón fue enfática: «estamos todavía en pañales». Citó avances como AlphaFold, que según la propia empresa revolucionó la investigación en biología de proteínas, o el hallazgo de más de dos millones de nuevos materiales mediante IA, como muestras de que apenas se está viendo «la punta del iceberg».

Anticipó una nueva era de progreso científico y médico centrada no solo en curar enfermedades sino en mejorar la longevidad y el bienestar físico, emocional y cognitivo de las personas. El reto, concluyó, no es tecnológico sino de gestión: avanzar con responsabilidad y ética para que el frenesí de innovación no lleve a cruzar líneas que luego generen arrepentimiento.

Qué significa esto para tu startup

Manchón dejó una hoja de ruta muy concreta para empresas que aún dudan en subirse a la IA. Estos son los cuatro pasos que recomienda, traducidos a decisiones accionables que puedes tomar esta misma semana:

  • Educarte primero antes de comprar nada. Antes de evaluar herramientas, forma a una persona del equipo (o a ti mismo) en conceptos básicos de IA generativa, prompting y limitaciones. Decidir qué modelo o producto contratar sin entender qué puede y qué no puede hacer la tecnología es como firmar un contrato sin leerlo. Invierte una semana en cursos introductorios antes de gastar un solo dólar en licencias.
  • Generar un círculo virtuoso con casos pequeños. No hace falta transformar toda la compañía a la vez. Empieza con un caso de uso concreto (un informe que hoy tarda dos horas, una respuesta a cliente repetitiva, una búsqueda en tu base de conocimiento) y mide el resultado. Cuando el equipo vea el ahorro real, el siguiente caso se vende solo. La adopción enLATAM funciona mejor con victorias rápidas que con grandes proyectos de transformación.
  • Tener un comité ético o, al menos, un proceso de gobernanza. «Que algo sea posible técnicamente no significa que deba hacerse», recordó Manchón. Define por escrito qué datos de clientes pueden usarse con IA, qué usos están prohibidos y quién revisa los casos límite antes de que ocurran. Una política de una página, firmada por el founder, vale más que un manual de 30 páginas que nadie lee.
  • Elegir al socio tecnológico por valores, no solo por precio o features. Adoptar IA «va mucho más allá de comprar una herramienta: se trata de construir el futuro», insistió la ejecutiva. Antes de firmar con un proveedor, pregunta cómo entrena sus modelos, qué datos usa, qué mecanismos de seguridad tiene y qué postura toma frente a usos maliciosos. El alineamiento de valores a largo plazo importa más que un descuento del 15% en la licencia.

La frase que tienes que recordar

De toda la charla hay una idea que sobrevive a cualquier titular: «estamos todavía en pañales». Si los propios directivos de Google lo dicen, la presión por «haber llegado tarde» que sienten muchos founders es, en buena medida, irreal. Lo que toca ahora no es correr, sino construir bases: equipo formado, procesos claros, socios alineados y una estrella del norte ética que sobreviva a la próxima rotación de personal.

La IA no va a esperar a los escépticos, pero tampoco va a esperar a los imprudentes. El equilibrio del que habló Manchón en Cartagena es, al final, el mismo equilibrio que cualquier founder tiene que encontrar dentro de su propia empresa.

Fuentes

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