Un pueblo de 940 habitantes fue el único que dijo sí
325 votos en contra y 105 a favor. Con ese marcador, Harwood, un municipio de 940 habitantes en Dakota del Norte, se convirtió en la única de las 41 consultas locales sobre centros de datos que se votaron en 10 estados de EEUU el martes 3 de noviembre en la que la industria salió ganando, según el recuento de Ballotpedia que cita CNBC. En todas las demás, los votantes respaldaron algún tipo de restricción, moratoria o prohibición.
Para quien construye producto sobre IA, el mensaje es incómodo: el próximo cuello de botella no es el capital ni los chips. Es la licencia social para levantar la infraestructura que sostiene todo lo demás.
¿Qué se votó realmente en Harwood?
Conviene precisar el alcance, porque el titular fácil es engañoso. En Harwood no se votó sobre el centro de datos de 3.000 millones de dólares que Applied Digital construye allí —Polaris Forge 2, arrendado a Oracle y diseñado para 280 MW—. Ese proyecto ya tenía el visto bueno del ayuntamiento desde septiembre de 2025 y es la tercera instalación de la compañía en el estado.
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👥 Quiero el Kit →Lo que se sometió a las urnas era otra cosa: una norma para futuros proyectos por encima de cierto tamaño, que habría exigido evaluaciones independientes y audiencias públicas antes de aprobarlos. La pregunta real era si el pueblo quería más control sobre lo que viene después. La respuesta fue que no.
El alcalde Blake Hankey argumentó ante Business Insider que el texto de la medida era confuso y que aplicarla resultaba caro para un municipio de ese tamaño. Es una explicación razonable y, a la vez, la punta de un iceberg bastante más grande.
¿Por qué un pueblo tan pequeño prefiere no regular?
Hay dos hilos que explican el resultado y ninguno tiene que ver con entusiasmo tecnológico.
El primero es una pelea vecinal. En agosto de 2025, Fargo —con 136.000 habitantes, mucho más grande— intentó anexionarse unos 800 acres (unas 324 hectáreas) al norte de la ciudad, una zona que incluía el solar del centro de datos que Harwood acababa de aprobar. Tanto el municipio como la empresa se opusieron. Para el alcalde de Harwood, era un intento de quedarse con los impuestos asociados; para el de Fargo, una oportunidad de negocio sobre carreteras, agua y otras infraestructuras. En diciembre, Fargo se retiró de la anexión. El proyecto se había convertido en un símbolo de soberanía fiscal local.
El segundo es la velocidad. El vecino Mike Swartz contó a Business Insider que entre el anuncio y el inicio de las obras pasaron 21 días; la prensa local habla de unas cuatro semanas. En cualquiera de los dos casos, demasiado rápido para organizar una respuesta. Según el alcalde, firmó un acuerdo de confidencialidad con Applied Digital precisamente para evitar que el proyecto se fuera a Fargo y dejar al pueblo sin esos ingresos fiscales.
Ahí está la lección incómoda: la opacidad funcionó como herramienta de captura de valor, y funcionó tan bien que el pueblo votó contra tener más información la próxima vez.
¿Cuánto se ha deteriorado el apoyo social a los datacenters?
Muchísimo, y en muy poco tiempo. Según Heatmap Pro, el 71 % de los estadounidenses se opondría hoy a tener un centro de datos cerca, y el apoyo cayó del 43 % en septiembre de 2025 al 21 %. Una encuesta de Gallup de mayo apunta en la misma dirección: el 70 % decía que no, frente al 47 % de finales de 2025.
El dato más duro de todos es económico. La oposición local ha logrado cancelar proyectos por valor de más de 260.000 millones de dólares, según Heatmap. Y no es un fenómeno de nicho: una encuesta de UMass Amherst citada por Stateline encontró que solo el 11 % de los estadounidenses apoyaría la construcción de un centro de datos de IA en su comunidad.
Las razones que se repiten son concretas: miedo a pagar más en la factura de la luz y del agua, y falta de transparencia. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estima que los centros de datos consumieron el 4,4 % de la electricidad de EEUU en 2023, y proyecta un rango del 6,7 % al 12 % para 2028. Según una encuesta de Fortune, el 59 % de la ciudadanía cree que ese consumo encarecerá su factura.
¿Qué pasó en las urnas más allá de Dakota del Norte?
El mapa es elocuente. Ohio concentró más de la mitad de las medidas, con 21 consultas en su territorio, y el tema llegó hasta la cabeza de la papeleta: el demócrata Sherrod Brown desbancó al senador republicano Jon Husted tras presentarlo como «la cara de los centros de datos», y Amy Acton ganó el gobierno del estado con una propuesta de «moratoria condicional». Ohio no es un mercado menor: OpenAI anunció en agosto que aseguró 8 gigavatios de capacidad de cómputo en el PORTS-Pike Technology Campus, el mayor campus de centros de datos de IA planificado del mundo, desarrollado por SoftBank y SB Energy junto al Departamento de Energía de EEUU y con Nvidia como respaldo, en un proyecto que según CNBC podría costar más de 500.000 millones de dólares.
En Texas, Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott después de culparlo del rápido despliegue de centros de datos en el estado. Y el volumen de la respuesta ciudadana fue masivo: Capital B, reproducido por Mother Jones, recoge que el 77 % de los votantes rechazó el desarrollo de centros de datos, con casos como Joliet (Illinois), donde cerca del 80 % votó por restringirlos. En una encuesta de CNBC a pie de urna, el 56 % de los votantes dijo que los centros de datos fueron un factor crucial o importante en su decisión.
Un detalle que vale para cualquier estrategia de comunicación corporativa: según el grupo Data Center Resistance, las tecnológicas y sus aliados gastaron aproximadamente 100 veces más que las campañas ciudadanas locales, y perdieron igual.
¿Y del otro lado del Atlántico?
Europa está copiando el guion. Según pv-magazine, la campaña Stop Dirty Data Centres reúne a más de 80 organizaciones de diez países, y en España plataformas como Tu Nube Seca Mi Río coordinaron movilizaciones con una exigencia central: moratoria para los grandes centros de datos y transparencia sobre consumos de agua y energía. La Marea cifra en unas 70 acciones en 15 países europeos las convocadas el 6 y 7 de noviembre.
Los conflictos ya son concretos: en Zaragoza, la plataforma Salvemos los Pinares de Venecia ha presentado más de 350 alegaciones contra el centro de datos de Microsoft junto a Puerto Venecia; en La Puebla de Alfindén el ayuntamiento formuló ocho alegaciones a una instalación de ACS y Benbros Energy planteada con 150 MW ampliables a 300 MW. En Aragón, los colectivos han contado 33 centros, con 139 MW en operación y 11.237 MW proyectados. En Catalunya, el plan autonómico contempla 26 centros que sumarían 2.000 MW, equivalentes a dos centrales nucleares según Ecologistas en Acción.
En paralelo, el Gobierno español remitió al Consejo de Estado el real decreto que exigirá a los centros de datos acreditar un 80 % de renovables adicionales, con un plazo de adaptación ampliado a cinco años. La regulación europea va en la misma dirección que el voto estadounidense: la energía, no el ladrillo, es el campo de batalla.
¿Qué significa esto para tu startup?
Aunque no construyas datacenters, dependes de ellos. Si tu producto corre sobre modelos de terceros, tu costo marginal y tu latencia se definen en una sala de máquinas cuya factura eléctrica ya es un asunto político. Tres movimientos concretos:
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Trata la ubicación como una decisión regulatoria, no inmobiliaria. Antes de firmar cómputo dedicado, de un partner o un contrato de colocación, revisa el historial de consultas y moratorias del condado o municipio. Lo que pasó en Ohio —21 medidas en una sola elección— puede repetirse en el mercado donde planeas crecer.
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Prepara el paquete de transparencia antes de que te lo pidan. Los argumentos que desarmaron a los vecinos de Harwood no fueron técnicos: fueron la velocidad y el secreto. Ten listo un documento con consumo de agua y energía por MW, comparación con el consumo residencial local y aporte fiscal estimado. En Dakota del Norte, la electricidad promedia 7,2 centavos por kilovatio-hora según los datos de US Data Center Map que recoge Valley News Live; ese tipo de cifra, comparada con el promedio del estado donde operas, desarma más objeciones que cualquier nota de prensa.
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Diseña contratos con cláusula de salida regulatoria. Si tu proveedor de cómputo enfrenta una moratoria o un referéndum, necesitas un plan B de capacidad y un derecho de migración sin penalización. Modela dos escenarios: uno con energía estable y otro con recargo por congestión de red.
Y si tu negocio depende de la comunidad donde operas, hay un aprendizaje de manual: el silencio no protege. Applied Digital sostiene que el proyecto no encarecerá las tarifas de otros usuarios y que su demanda de agua equivale a la de dos hogares; la compañía pagará 112 millones de dólares por la subestación y las mejoras de transmisión, no recibe incentivos fiscales y, según su vicepresidente de asuntos públicos, sus clientes en Dakota del Norte y del Sur se han ahorrado más de 46 millones de dólares en facturas eléctricas desde que arrancó el proyecto de Ellendale. Son datos potentes. Llegaron después de que el pueblo ya hubiera votado.
Conclusión
Harwood no ganó la batalla cultural sobre los centros de datos: ganó un referéndum mal redactado en un pueblo de 940 habitantes que tenía una disputa fiscal con su vecino grande. El resto del país, con 40 medidas más y un 77 % de rechazo agregado, dijo lo contrario.
Para el ecosistema emprendedor hispanohablante la lectura es directa. La infraestructura de IA se está convirtiendo en un asunto de política local, y quien la usa para construir productos hereda ese riesgo. La ventaja competitiva de los próximos años no estará solo en el modelo ni en el equipo fundador: estará en entender dónde se enchufa, cuánto cuesta y quién tiene que autorizarlo.
Fuentes
- Xataka: EEUU ha votado en masa contra los centros de datos (fuente original)
- CNBC: Voters rebuff data centers in every ballot measure except one
- Stateline: Voters across the country reject data centers
- Mother Jones / Capital B: Midterm Rout for Data Centers
- InForum: An inside look at the Harwood data center as it nears completion
- Valley News Live: Where North Dakota’s data centers stand
- pv magazine España: La oposición a los megacentros de datos se organiza en España
- La Marea: Protestas contra los centros de datos en toda España
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