Inrobics: la startup con ‘Alma’ que cuida sin sustituir

De la universidad a las salas de rehabilitación

Inrobics nació en 2014 como una tesis doctoral en la Universidad Carlos III de Madrid, pero no echó a andar como empresa hasta 2020. La idea original de José Carlos Pulido (hoy CEO), José Carlos González y Fernando Fernández era más modesta de lo que parece: un software que diera vida a un robot humanoide para guiar una sesión de rehabilitación pediátrica en niños con parálisis cerebral. Lo que comenzó como un prototipo académico, tras seis años de maduración, se convirtió en una empresa que según reportó Telemadrid en mayo de 2026 ya cuenta con más de 20 centros clientes y prevé superar el millón de euros de facturación este año.

El pistoletazo de salida empresarial llegó con la ayuda de Emprende inHealth, un programa de Lilly España y la Fundación Unlimited que ese mismo año les ayudó a convertir un paper en un producto sanitario. «El programa de Lilly nos ayudó a idear cómo llevar esa idea al mercado, cómo canalizar y vender estas soluciones dentro del sector sanitario», recuerda González.

Qué es Inrobics y cómo funciona su IA ‘Alma’

Inrobics no fabrica robots: instala software sobre humanoides de terceros. La pieza central es Alma, su inteligencia artificial social, que es la que sostiene la interacción con el paciente. «Alma no es el robot en sí, sino el software y la inteligencia artificial que hay detrás», explicó el propio Pulido en Madrid Trabaja de Telemadrid.

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El nombre no es casual. «Siempre hemos querido que nuestra tecnología tienda a la ‘humanización’, queremos que sea humana, de ahí que a nuestra inteligencia artificial social decidiéramos llamarla ‘Alma'», señala el CEO. Frente al miedo habitual a que la robótica venga a «quitarnos el puesto de trabajo», Inrobics plantea una posición opuesta: «nunca hablamos de sustituir terapeutas sino de aumentar el ratio de personas a las que se puede atender o atenderlas mejor».

Alma se apoya en tres verticales que la empresa ha ido ampliando con los años:

  • Salud: rehabilitación de niños y adultos, inicialmente centrada en parálisis cerebral y braquial.
  • Envejecimiento saludable: acompañamiento y estimulación cognitiva en residencias y centros de día, donde actúa como dinamizador social en sesiones grupales.
  • Educación: apoyo en aulas con niños con necesidades educativas especiales, trabajando motricidad, cognición y habilidades sociales.

El modelo que ya funciona en Madrid

El caso de uso más maduro de Inrobics es el piloto educativo de la Comunidad de Madrid, que arrancó hace dos cursos en un colegio de educación especial y otro con alumnado con necesidades educativas especiales. El resultado fue tan positivo que la empresa pasó de uno a diez centros en una sola ampliación, y trabaja ahora en extenderlo a otras comunidades autónomas.

«El robot humanoide hace de apoyo educativo: se trabaja la parte de motricidad y entrenamiento físico, la parte cognitiva (atención, lenguaje…) y la parte social, porque los robots están preparados tanto para conversaciones abiertas como estructuradas», detallan desde la empresa.

En el frente de envejecimiento, Inrobics trabaja ya con más de 20 centros entre residencias, centros de día y unidades de rehabilitación, según el reportaje de Telemadrid de mayo de 2026. Su siguiente paso, según el CEO, es entrar en ayuda a domicilio a través de avatares virtuales en dispositivos móviles: «este avatar acompaña al mayor en su día a día, lo mantiene activo, participativo, monitorea su salud con datos». Una línea que conecta con un problema estructural: el crecimiento de las patologías crónicas, el envejecimiento poblacional y la escasez de profesionales sociosanitarios.

Por qué Emprende inHealth importa más allá de Inrobics

La historia de Inrobics es también la de un modelo de aceleración poco habitual. Emprende inHealth acaba de cumplir diez años y, según 20Minutos, ha apoyado a más de 60 empresas desde su lanzamiento. Aunque Lilly lo presenta como acompañamiento, su mecánica se parece más a una mentorización corporativa intensiva: «A las empresas seleccionadas les damos la oportunidad de que una empresa con la experiencia en salud de Lilly les ayude. Las personas que trabajamos en Lilly actuamos de asesores y les ayudamos a desarrollarse, a solucionar problemas en cualquier momento del proceso», explica Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de Lilly España.

El programa organiza equipos de mentores dentro de Lilly que acompañan a las startups durante siete meses, según el reportaje de Telemadrid de julio de 2025, y presume de un 81% de empresas aún activas y más de 300 voluntarios de la farmacéutica implicados a lo largo de su historia. La apuesta ha virado con los años: si en sus inicios predominaban los productos sanitarios más tradicionales, hoy la inteligencia artificial, la robótica social y el análisis de datos son la mayoría de los proyectos seleccionados. «La pandemia reforzó esta tendencia», señala Millán.

Qué significa esto para tu startup

Inrobics dibuja un patrón replicable para founders que trabajan en sectores regulados y de impacto:

  • La transferencia tecnológica necesita una capa de mercado, no solo de ciencia. Los fundadores tardaron seis años (de 2014 a 2020) en pasar del prototipo a la empresa. El acelerador no fue capital, fue la mentoría de un actor con experiencia en el sector para entender cómo vender dentro del sistema sanitario.
  • Apostar a «no sustituir» es una posición de mercado, no solo ética. En sectores como salud y educación, donde el miedo al reemplazo es real, framing como «aumentar el ratio» o «cubrir necesidades no cubiertas» abre puertas regulatorias y de adopción que el discurso de «automatización» cierra.
  • Diversificar verticalmente desde una sola tecnología es más barato que pivotar. Inrobics pasó de rehabilitación pediátrica a envejecimiento y educación sin cambiar de stack: Alma es la misma IA sobre distintos hardware. Esa replicabilidad del software es la palanca que les permite perseguir el millón de euros de facturación.

Acción concreta 1: si tu startup viene de investigación universitaria, mapea qué programas de aceleración corporativa existen en tu vertical (Lilly, Siemens, Iberdrola, BBVA, etc.) antes de tocar capital riesgo; el acceso a cliente real y a regulación puede valer más que una ronda semilla.

Acción concreta 2: revisa si tu producto cabe en un «no sustituye, complementa». Si trabajas con IA en salud, educación o cuidados, ese encuadre no es solo marketing: condiciona la conversación con colegios profesionales, reguladores y aseguradoras.

Fuentes

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