Israel rechaza gravar la IA y propone el «impuesto Netflix»

El dilema fiscal de Israel: gravar a la IA o cobrar a quien la consume

El Ministerio de Finanzas de Israel publicó un informe provisional que rechaza gravar de forma específica a la inteligencia artificial y, en su lugar, propone reactivar el llamado "impuesto Netflix": un IVA sobre servicios digitales importados que se aplicaría a proveedores extranjeros. El movimiento responde a una pregunta incómoda: si los trabajadores del sector tecnológico son reemplazados por agentes de IA en el extranjero, ¿cómo se cobra impuestos sobre ingresos que ya no existen dentro del país?

El problema no es menor. Los empleados del sector tech israelí aportan más de un tercio de toda la recaudación nacional, según el informe citado por Times of Israel. Cuando esa base se erosiona, al Estado le queda un agujero fiscal que compensar, y la IA es la primera sospechosa.

¿Por qué Israel descartó gravar la IA directamente?

El informe del economista jefe Samuel Abramzon desaconseja crear un tributo específico sobre la IA o la automatización. El argumento es económico, no ideológico: gravar la inteligencia artificial directamente "podría perjudicar el atractivo de la economía israelí y las inversiones tecnológicas", en un país que ya vive una ola de despidos en su prestigiosa industria.

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La velocidad de adopción de IA en Israel refuerza esa cautela. Según datos de la Oficina Central de Estadística citados por el reporte, la proporción de empresas israelíes que usan inteligencia artificial pasó del 28% al 39% durante 2026, casi el doble del promedio europeo, que ronda el 20%. En otras palabras: Israel está en la frontera de la adopción, y aplicar un gravamen propio podría alejar al capital que el país necesita para sostener su ecosistema.

El especialista tributario Doron Mutai, del bufete Pearl Cohen, resume el dilema: "si los empleados israelíes que desempeñan ciertas funciones son reemplazados por agentes de IA ubicados en otros países, la cuestión es cómo el gobierno podría gravar con impuestos esas actividades, en las que no interviene mano de obra pero se generan ingresos".

¿Qué es exactamente el "impuesto Netflix" y a quién gravaría?

A pesar del nombre, no se trata de un nuevo tipo de tributo, sino de un IVA sobre servicios digitales importados que ya se había propuesto en Israel. La medida se aplicaría a proveedores extranjeros de servicios digitales y de streaming, y la lógica es que si el consumo digital ya tributa cuando lo presta una empresa local, también debería hacerlo cuando lo presta Netflix, Spotify o cualquier SaaS con servidor en el extranjero.

El paquete fiscal complementario que analiza el ministerio incluye también:

  • Impuestos sobre terrenos no urbanizados
  • Compensación por participación accionaria y ganancias de capital por venta de acciones y opciones
  • Un gravamen más alto sobre bienes de lujo
  • El propio IVA a servicios digitales importados

Lo que el informe descarta explícitamente es cobrarle a la IA por existir. El ministerio advierte que la incertidumbre sobre el ritmo y el alcance del impacto de la IA "es extremadamente alta", y que garantizar una base impositiva estable requiere primero "maximizar el potencial de crecimiento de la economía".

¿Cuánto recauda realmente un impuesto digital? La pista europea

Israel no es el primer país que se hace esta pregunta. Once jurisdicciones ya implementaron algún tipo de Digital Services Tax (DST) o impuesto a servicios digitales, según el relevamiento de Tax Foundation de mayo de 2026: Austria, Dinamarca, Francia, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, España, Turquía y Reino Unido, con tasas que van del 1,5% en Polonia al 7,5% en Hungría y Turquía (esta última reducida al 5% desde enero de 2026).

Los números de recaudación son modestos. El Reino Unido, el más exitoso, levantó £900 millones (€1.040 millones) en 2025, apenas el 0,1% de sus ingresos fiscales totales. Francia recaudó €891 millones, España €410 millones e Italia €455 millones. Incluso en el caso más alto, el de Turquía, el DST representa solo el 0,24% del total.

Hay dos advertencias importantes. La primera, también documentada por Tax Foundation, es que gran parte del costo se traslada al consumidor final en forma de precios más altos. La segunda es que el IVA sobre servicios digitales, que es lo que Israel realmente propone, ha demostrado ser más eficiente: la UE pasó de €3.000 millones recaudados en 2015 a más de €33.000 millones en 2024, multiplicar por diez, según datos de la Dirección General de Fiscalidad de la Comisión Europea. Por eso la mayoría de los expertos considera que expandir el IVA es mejor política que crear un DST nuevo.

La paradoja: la IA no entrega los resultados prometidos

El informe israelí asume que la IA reemplazará empleos y, con ellos, parte de la base imponible. Pero la evidencia de 2026 sugiere que la promesa todavía no se materializa en productividad. Una encuesta de Gartner publicada en mayo de 2026, realizada a 350 ejecutivos de empresas con más de USD 1.000 millones de facturación que ya despliegan IA, concluyó que el 80% había reducido plantilla, pero quienes más recortaron obtuvieron retornos financieros casi idénticos a quienes menos recortaron, e incluso peores en varios casos. Helen Poitevin, VP de Gartner, lo resumió así: "perseguir valor solo a través de reducción de personal llevará a la mayoría de las organizaciones por un camino de rendimientos limitados".

El estudio MIT NANDA de julio de 2025, que revisó más de 300 iniciativas públicas de GenAI, fue más lejos: pese a USD 30.000-40.000 millones gastados por las empresas, el 95% de los proyectos generó cero retorno medible. Y un ensayo controlado aleatorio del grupo de investigación METR, del mismo mes, encontró que desarrolladores experimentados usando Cursor Pro y Claude tardaron un 19% más en completar tareas que aquellos que trabajaban sin IA, aunque ellos mismos creían haber sido más rápidos.

Según Crunchbase News, en 2026 la IA se cita en el 33% de los eventos de despido tecnológico, frente a solo el 1% en 2024, y Layoffs.fyi atribuye a la IA 92.913 despidos, el 72% del total global del año. El fundador de Layoffs.fyi, Roger Lee, lo dijo sin rodeos: "hay poca evidencia de que la IA esté reemplazando realmente el trabajo de los empleados despedidos". El patrón se repite en el índice AI Index 2026 de Stanford HAI: el empleo de desarrolladores de software de 22 a 25 años cayó cerca del 20% desde su pico de 2022, mientras el de mayores de 26 años creció entre 6% y 12%.

¿Qué significa esto para tu startup?

El caso de Israel es un anticipo de algo que迟早 tocará a cualquier país con industria tech relevante, incluyendo los principales mercados de LATAM y España. La pregunta ya no es si la automatización cambiará la base imponible, sino con qué instrumento fiscal responderán los gobiernos.

Acciones concretas que un founder puede tomar hoy:

  • Audita cuánto de tu stack SaaS viene de proveedores extranjeros sin presencia local. Si operas en países que están moviéndose hacia un IVA digital (Israel, toda la UE, Reino Unido, partes de Asia), prepárate para que el costo suba y para explicar a clientes por qué tu precio cambia. Modela el impacto en tu margen antes de que llegue la factura.
  • No uses "reemplazo por IA" como única justificación en reestructuraciones de equipo. La evidencia muestra que los recortes agresivos no mejoran los retornos y pueden vaciar tu pipeline de talento junior, que es donde se forma el senior engineer que necesitarás en cinco años. Si vas a reducir, hazlo por razones de negocio claras y separa la adopción de IA como palanca de eficiencia, no como narrativa de cobertura.
  • Construye un plan fiscal proactivo si vendes software cross-border. El IVA sobre servicios digitales ya es la tendencia dominante y es donde la recaudación se ha multiplicado por diez en una década. Si todavía no tienes estructura para cobrar y remitir IVA en los países donde tienes usuarios, intégralo ya, antes de que el fisco te obligue con recargos.

Conclusión

Israel optó por el camino conservador: no gravar la IA y, en cambio, ampliar la base del IVA a servicios digitales extranjeros. La medida es un parche, no una solución de fondo, porque la base impositiva real que se erosiona es la del trabajo reemplazado, algo que ningún IVA sobre streaming va a recuperar. Mientras la evidencia independiente muestra que la IA todavía no entrega la productividad prometida, los gobiernos están legislando como si ya la hubiera entregado. Para los founders, la señal es clara: el costo de la transición fiscal, como siempre, terminará en el precio final que paga el cliente.

Fuentes

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