El plan de la Casa Blanca para desmantelar el NCAR
La administración Trump, a través de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF), avanza en un plan para desmantelar y reestructurar el National Center for Atmospheric Research (NCAR), con sede en Boulder, Colorado. Este laboratorio, considerado la "nave nodriza" global de la investigación atmosférica, es gestionado por el consorcio University Corporation for Atmospheric Research (UCAR) —que agrupa a más de 100 universidades— y financiado principalmente por la NSF.
El proceso se formalizó con una Dear Colleague Letter emitida por la NSF el 23 de enero de 2026, en la que se solicitaron propuestas para redistribuir las capacidades, programas e infraestructura del NCAR, incluyendo el cierre de su emblemático Mesa Laboratory. El laboratorio alberga cerca de 800 científicos e ingenieros especializados en tormentas, predicción estacional y cambio climático.
¿Qué funciones se redistribuirían y a quién?
El plan contempla fragmentar las capacidades del NCAR en varias instituciones. Según la información disponible, las transferencias más avanzadas son:
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👥 Unirme a la comunidad- Supercomputación: El NCAR-Wyoming Supercomputing Center, ubicado en Cheyenne, podría pasar a manos de la Universidad de Wyoming (UW), potencialmente con participación de inversores privados, aunque manteniendo acceso académico.
- Aeronaves de investigación: Los dos aviones de investigación del NCAR serían transferidos a la NASA o a la NOAA, proceso que ya estaría en marcha según directrices de la NSF.
- Laboratorios y modelado climático: Las funciones centrales del Mesa Lab se redistribuirían entre universidades, organizaciones sin fines de lucro —como un propuesto "American Center for Weather Prediction Science" que fusionaría elementos del NCAR y la NOAA— y potencialmente corporaciones privadas.
Resulta significativo que la carta de la NSF no mencione en ningún momento la palabra "clima", priorizando exclusivamente el clima espacial, el tiempo meteorológico y la investigación atmosférica de corto plazo. Esto sugiere que la investigación sobre cambio climático podría quedar fuera de cualquier estructura de reemplazo.
Reacciones de la comunidad científica
La respuesta de la comunidad científica ha sido de rechazo generalizado. El presidente de la UCAR, Antonio Busalacchi, ha expresado públicamente su preocupación por el impacto que tendría este proceso en décadas de investigación colaborativa. La Union of Concerned Scientists (UCS) envió una carta formal a la NSF solicitando mayor transparencia sobre el proceso de reestructuración.
Científicos de todo el mundo han calificado al NCAR como el centro neurálgico de la investigación atmosférica global, alertando sobre el riesgo de fragmentar un liderazgo científico que tomó décadas construir. Senadores demócratas de Colorado, como John Hickenlooper y Michael Bennet, intentaron incluir protecciones para el NCAR en el proyecto de ley de gasto fiscal, pero el Congreso rechazó esas enmiendas.
Desde Colorado, algunos analistas políticos señalan que el ataque al NCAR podría tener motivaciones más allá de lo científico: el estado se ha negado a extraditar a Tina Peters, exsecretaria de condado vinculada a controversias electorales, lo que habría generado tensiones con la Casa Blanca.
Implicaciones para la supercomputación y el modelado climático
Para founders tech e innovadores en el ecosistema de datos, IA y tecnología climática, este movimiento tiene implicaciones concretas que vale la pena analizar:
Supercomputación con acceso ampliado… o fragmentado
La transferencia del Centro de Supercomputación de Wyoming podría abrir la puerta a un modelo más mixto, con participación privada en infraestructura de cómputo de alto rendimiento. En teoría, esto podría facilitar el acceso de startups y empresas tecnológicas a capacidad de cómputo antes reservada al ámbito académico. Sin embargo, la falta de continuidad en la gestión centralizada representa un riesgo real de interrupciones en proyectos de largo plazo.
Modelado climático: el eslabón más vulnerable
El NCAR es responsable de algunos de los modelos climáticos más utilizados a nivel mundial, incluyendo el Community Earth System Model (CESM). Una fragmentación sin una estrategia clara de continuidad podría interrumpir ciclos de actualización, validación y distribución de estos modelos, afectando directamente a startups de climate tech, firmas de seguros, empresas de energía renovable y plataformas de agricultura de precisión que dependen de estos datos.
Oportunidades para la colaboración público-privada
Paradójicamente, la reestructuración abre una ventana para que actores privados e instituciones internacionales llenen el vacío. Organizaciones como universidades con capacidad de investigación, empresas de cloud computing y startups de IA climática podrían posicionarse como proveedores o socios estratégicos en un nuevo ecosistema descentralizado de investigación atmosférica.
El contexto político más amplio: ciencia, presupuesto y poder
Este proceso no ocurre en el vacío. El desmantelamiento del NCAR se enmarca en una tendencia más amplia de recortes a instituciones científicas vinculadas al cambio climático dentro de la agenda del Proyecto 2025, el documento de política conservadora que propone eliminar o reducir agencias como la Advanced Research Projects Agency–Energy (ARPA-E) y el U.S. Global Change Research Program (USGCRP).
El resultado final dependerá de las decisiones conjuntas de la OMB y la NSF, así como de la viabilidad de las propuestas alternativas presentadas. Hasta el momento, no existe un calendario definitivo para la implementación, aunque algunas transferencias —como la de las aeronaves— ya habrían iniciado.
Conclusión
El plan de la Casa Blanca para desmantelar el NCAR representa uno de los movimientos más drásticos en política científica de EE.UU. en décadas. Más allá del debate político, las consecuencias prácticas —en modelado climático, supercomputación y colaboración internacional— son enormes y afectan a toda la cadena de valor tecnológica que depende de datos atmosféricos precisos.
Para el ecosistema startup, especialmente en sectores como climate tech, energías renovables, agtech y análisis de riesgo climático, este es un momento de atención estratégica: los vacíos que deje una institución como el NCAR pueden convertirse en oportunidades reales de innovación y colaboración —pero también en riesgos operativos si no se anticipan con tiempo.
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Fuentes
- https://www.science.org/content/article/white-house-plan-break-iconic-u-s-climate-lab-moves-forward (fuente original)
- https://eos.org/research-and-developments/trump-administration-plans-to-break-up-ncar (fuente adicional)
- https://www.kunc.org/news/2026-02-02/as-the-trump-administration-targets-ncar-scientists-rally-to-defend-the-mothership-of-atmospheric-research (fuente adicional)
- https://www.ucs.org/about/news/amid-efforts-dismantle-national-center-atmospheric-research-ucs-requests-release (fuente adicional)
- https://www.aip.org/fyi/a-look-back-at-project-2025s-plans-for-science (fuente adicional)











