El auge y caída de la Gran Convergencia (1995-2015)
Durante dos décadas, el mundo fue testigo de un fenómeno económico sin precedentes: los países pobres comenzaron a cerrar la brecha de prosperidad con las naciones desarrolladas. Este período, conocido como la Gran Convergencia, transformó economías emergentes como China, India y los tigres asiáticos en motores del crecimiento global.
La teoría económica clásica de Solow predecía este escenario: países con menor PIB per cápita deberían crecer más rápido al adoptar tecnologías avanzadas y atraer capital extranjero. Los datos confirmaron esta hipótesis temporalmente. En 1990, la brecha entre el país más pobre (Mozambique) y el más rico (Emiratos Árabes Unidos) era de 291 veces; para 2017, esa distancia se había reducido a 177 veces.
Sin embargo, alrededor de 2015, este proceso se detuvo abruptamente. Para entender por qué, debemos analizar los factores estructurales que impulsaron y luego frenaron esta convergencia histórica.
El rol dominante de China en la convergencia global
El fenómeno más determinante de la Gran Convergencia fue el ascenso meteórico de China. Entre 1995 y 2015, China capturó entre el 50% y 70% del crecimiento manufacturero mundial, convirtiéndose en la «fábrica del mundo».
Este dominio tuvo consecuencias profundas para otros países en desarrollo. China no solo atrajo cantidades masivas de inversión extranjera directa (IED), sino que también construyó cadenas de suministro tan eficientes que resultó casi imposible para otros mercados emergentes competir en manufactura.
Para founders de startups tecnológicas, este contexto es crucial: mientras China dominaba la producción física, otros países perdieron oportunidades de industrialización tradicional. Esto obliga a economías emergentes latinoamericanas y africanas a buscar nuevas vías de desarrollo, potencialmente saltando etapas hacia economías digitales y de servicios.
El efecto expulsión manufacturero
Países que históricamente habrían escalado mediante manufactura de bajo costo (textiles, electrónica básica) encontraron esos nichos ya ocupados. África subsahariana y América Latina no pudieron replicar el modelo de industrialización asiático, viéndose forzados a depender de sectores alternativos, principalmente la exportación de materias primas.
El boom y colapso de los commodities
La segunda pieza clave del rompecabezas es el ciclo de las materias primas. Entre 2000 y 2014, los precios de petróleo, minerales y productos agrícolas experimentaron un superciclo histórico, impulsado principalmente por la voraz demanda de China durante su fase de industrialización acelerada.
Este boom permitió que economías exportadoras de commodities en América Latina, África y Medio Oriente experimentaran tasas de crecimiento superiores al 6% anual. Países como Brasil, Chile, Nigeria y Angola vivieron años de bonanza económica.
Sin embargo, después de 2015, los precios de las materias primas cayeron más del 50%. El crecimiento de China se desaceleró, su economía migró hacia servicios y consumo interno, reduciendo drásticamente la demanda de recursos naturales. Los países que no habían diversificado sus economías durante el boom enfrentaron recesiones severas.
Dependencia estructural y volatilidad
Para founders latinoamericanos, este patrón revela una lección fundamental: la dependencia de un solo sector (especialmente commodities) genera vulnerabilidad extrema. Las startups que construyen soluciones para diversificar economías regionales —mediante tecnología, automatización o nuevos servicios digitales— están atacando un problema estructural de décadas.
Teoría vs. realidad: por qué la convergencia no es automática
La teoría de Solow sobre convergencia económica asume que países pobres con abundante mano de obra y escaso capital deberían naturalmente atraer inversión, adoptar tecnología y cerrar brechas. Pero la evidencia muestra que este proceso requiere condiciones específicas.
Según estudios de Sachs y Warner (1995), la convergencia económica depende críticamente de:
- Apertura comercial: reducción de aranceles y barreras al intercambio
- Protección de propiedad privada: instituciones que garanticen contratos y derechos
- Estabilidad macroeconómica: control de inflación y políticas fiscales responsables
- Inversión en capital humano: educación y desarrollo de habilidades
El caso de India ilustra este punto: después de reducir aranceles del 56% en 1985 al 15% en 1993, la inversión extranjera japonesa se triplicó entre 1991 y 1995, catalizando décadas de crecimiento acelerado.
Por el contrario, países que no implementaron estas reformas —muchos en África subsahariana— experimentaron estancamiento persistente, incluso durante los años del boom de commodities.
Lecciones regionales: Europa como contraste
Mientras países pobres no asiáticos luchaban, Europa demostró que la convergencia es posible con el marco institucional correcto. La adhesión de España a la Unión Europea en 1986 y al euro en 1999 desencadenó convergencia sostenida: su PIB per cápita pasó del 65% del alemán en 1987 al 70% en 2017.
Este progreso se logró mediante:
- Acceso a mercados integrados sin barreras comerciales
- Flujos masivos de inversión extranjera directa
- Transferencias de fondos estructurales europeos para infraestructura
- Armonización regulatoria y adopción de mejores prácticas institucionales
Sin embargo, incluso Europa vio detenerse su convergencia tras la crisis financiera de 2008. Países como Bosnia que habían crecido exponencialmente entre 1995 y 1999 experimentaron divergencia post-crisis, demostrando que el progreso económico puede revertirse sin fundamentos sólidos.
Implicaciones para el ecosistema startup latinoamericano
Para founders en América Latina, comprender estas dinámicas macroeconómicas no es ejercicio académico: es estrategia de supervivencia. Las tendencias globales que detuvieron la convergencia crean tanto desafíos como oportunidades.
Oportunidades emergentes
1. Salto tecnológico (leapfrogging): Sin infraestructura manufacturera heredada, América Latina puede construir economías digitales desde cero, como África está haciendo con fintech móvil.
2. Nearshoring: La reconfiguración de cadenas de suministro post-pandemia favorece a México y Centroamérica como alternativas a China para el mercado estadounidense.
3. Economía del conocimiento: Servicios de software, diseño, datos y creatividad no dependen de materias primas ni manufacturas físicas.
Desafíos persistentes
1. Volatilidad cambiaria: La dependencia de commodities sigue generando inestabilidad macroeconómica que afecta la capacidad de planificación empresarial.
2. Fuga de talento: Sin convergencia económica, profesionales calificados emigran, debilitando ecosistemas locales.
3. Acceso a capital: La inversión de riesgo sigue concentrada en mercados desarrollados y China.
¿Qué sigue? Escenarios futuros para la convergencia
La pregunta que enfrentan economistas y emprendedores es si la convergencia puede reanudarse y bajo qué condiciones.
Escenario 1: Nueva convergencia selectiva. Países que inviertan agresivamente en educación, infraestructura digital y reformas institucionales podrían iniciar procesos de catch-up, especialmente si capitalizan tendencias como nearshoring y economía verde.
Escenario 2: Divergencia permanente. Sin reformas estructurales, países pobres podrían quedar atrapados en «trampas de ingreso medio», incapaces de competir ni en manufactura de bajo costo (dominada por China) ni en innovación (dominada por países ricos).
Escenario 3: Convergencia no tradicional. Economías emergentes podrían cerrar brechas mediante sectores no manufactureros: servicios digitales, turismo sostenible, industrias creativas y nuevas tecnologías climáticas.
Conclusión
El fin de la convergencia económica entre países ricos y pobres no fue accidente: fue consecuencia del dominio manufacturero de China, el colapso de precios de materias primas y la ausencia de reformas estructurales en muchos mercados emergentes. Para founders latinoamericanos, este contexto define el campo de juego económico de las próximas décadas.
La buena noticia es que la tecnología, la digitalización y nuevos modelos de negocio ofrecen caminos alternativos de desarrollo que no requieren replicar la industrialización del siglo XX. Startups que resuelvan problemas de productividad, diversificación económica y acceso a mercados globales no solo construirán negocios valiosos, sino que contribuirán a reescribir la historia económica de la región.
El desafío no es pequeño, pero tampoco lo era cuando China comenzó su transformación en 1978. La diferencia estará en aprovechar ventanas de oportunidad, construir con visión de largo plazo y entender que la convergencia económica moderna se logrará con código, no con fábricas.
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Fuentes
- https://davidoks.blog/p/why-poor-countries-stopped-catching-690 (fuente original)
- https://portal.amelica.org/ameli/jatsRepo/452/4522470005/html/ (análisis convergencia y coeficiente Gini)
- https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/ArticulosAnaliticos/2017/T3/fich/beaa1703-art27.pdf (Banco de España: convergencia regional)
- https://zaguan.unizar.es/record/32560/files/TAZ-TFG-2015-3529.pdf (convergencia económica en Europa 1995-2014)













