¿Qué es Tendios y por qué importa la IA en la contratación pública?
Xavier Creus, fundador y co-CEO de Tendios, una startup española especializada en inteligencia artificial aplicada a la contratación pública, tiene una visión clara: la tecnología no reemplazará al empleado público, lo transformará. En medio del debate global sobre el impacto de la automatización en el empleo, su experiencia al frente de una plataforma que analiza y gestiona licitaciones le permite ofrecer una perspectiva práctica sobre cómo funciona realmente la integración de IA en las administraciones.
La premisa central es contundente: existe una idea equivocada de que la inteligencia artificial va a sustituir al empleado público. Para Creus, la IA no es un piloto automático, sino un copiloto que permite dedicar menos tiempo a trámites repetitivos y más tiempo a tareas que requieren experiencia, planificación y capacidad de decisión estratégica.
Las capacidades reales de la IA en procesos públicos
La plataforma creada por Creus ayuda a localizar oportunidades, analizar documentación y preparar ofertas tanto para empresas como para administraciones. Según detalla el CEO, la inteligencia artificial ya tiene capacidad para realizar tareas concretas y medibles:
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En la comunidad la aplicamos: automatización, agentes IA y herramientas reales para emprender, no solo para informarte.
👥 Aplicarla en la comunidad- Redactar borradores de pliegos a partir de expedientes anteriores
- Validar automáticamente requisitos normativos
- Detectar incoherencias en la documentación
- Localizar resoluciones y expedientes similares en cuestión de segundos
Estas funcionalidades apuntan a un problema estructural reconocido por expertos del sector: los procesos actuales de contratación pública son manuales, lentos y cargados de burocracia. Hay pliegos heterogéneos, errores frecuentes y falta de trazabilidad, lo que genera desconfianza entre todos los actores involucrados.
No cualquier herramienta de IA resulta adecuada para estas tareas. Creus insiste en que, en un ámbito tan regulado como la contratación pública, no es recomendable apoyarse en herramientas generalistas para elaborar documentación jurídica o fundamentar decisiones administrativas. Estas herramientas deben trabajar con información especializada y actualizada, y su uso debe mantener siempre la supervisión de profesionales humanos.
El contexto regulatorio europeo marca el ritmo
El escenario donde se desarrolla esta transformación está siendo moldeado por la regulación. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea considera la contratación pública un ámbito de alto riesgo, lo que establecerá obligaciones estrictas a partir de 2026. Esto significa que las administraciones que adopten estas tecnologías deberán hacerlo con marcos de gobernanza robustos, auditabilidad completa y mecanismos de supervisión humana integrados.
Ante este panorama, Xavier Creus advierte que la Administración que no adopte IA quedará en desventaja competitiva. «Quizás no se declare obligatoria, pero la presión normativa, social y empresarial hará que las administraciones que no la adopten queden rezagadas», señala. Esta tendencia ya se observa en casos pioneros como el de la Generalitat de Catalunya, que está formando a sus trabajadores para incorporar el uso de IA antes de 2028.
El experimento más conocido internacionalmente es el de Albania, que presentó a Diella, descrita como la primera ministra de inteligencia artificial del mundo, con el objetivo de supervisar licitaciones y garantizar procesos libres de corrupción. Creus valora positivamente que esta iniciativa haya puesto en la agenda un problema crítico —la opacidad en la contratación pública—, pero advierte que nombrar a un ministro-IA no resuelve retos estructurales. Si se traduce en transparencia verificable, trazabilidad y datos abiertos, podría marcar tendencia; si queda en espectáculo, perderá credibilidad.
La formación como eje de la transición
Uno de los puntos recurrentes en las intervenciones de Creus es el papel fundamental de la formación. Considera que uno de los errores sería centrarse únicamente en cursos teóricos y no enseñar cómo utilizar estas herramientas en situaciones reales. «La formación no puede entenderse como un curso puntual», explica, porque la tecnología cambia demasiado rápido y los conocimientos deberán actualizarse de forma continua.
La principal competencia ya no será saber hacer una tarea manualmente, sino saber trabajar junto a la inteligencia artificial. El cambio puede compararse con la llegada de los ordenadores al puesto de trabajo: igual que hace años aprender a utilizar un ordenador dejó de ser opcional, ahora ocurre lo mismo con la IA.
Según Creus, la llegada de la IA a las administraciones no implica que los empleados públicos tengan que convertirse en expertos técnicos, sino que simplemente deberán aprender a dar buenas instrucciones a las herramientas, interpretar sus respuestas, comprobar que la información sea correcta y decidir cuándo es necesaria la supervisión humana. Lo que Sam Altman, fundador de OpenAI, acuñó como equilibrio puntuado: complementar el juicio humano con evidencia objetiva y verificable.
Qué significa esto para tu startup
Si tu empresa opera en el sector GovTech o busca vender soluciones a administraciones públicas, este debate tiene implicaciones directas:
- Tu producto debe diseñarse como herramienta de apoyo, no como sustituto. Las administraciones están bajo escrutinio regulatorio constante. Presentar tu solución como un sistema autónomo que elimina la intervención humana es contraproducente. El modelo human-in-the-loop no es solo ético, es obligatorio según la legislación europea.
- La especialización vertical es una ventaja competitiva. Las herramientas generales de IA tienen limitaciones claras en ámbitos regulados. Quienes desarrollen plataformas con conocimiento profundo del dominio —normativa específica, vocabulario técnico, procedimientos establecidos— tendrán mayor probabilidad de ser adoptados.
- La capacitación del cliente final es parte de tu propuesta de valor. No basta con entregar software. Las administraciones necesitan acompañamiento en la adopción tecnológica. Ofrecer formación práctica basada en casos reales puede ser un diferenciador clave frente a competidores que solo venden licencia.
- Monitorea la regulación europea activamente. La Ley de IA establece obligaciones específicas para sistemas de alto riesgo. Si tu solución afecta decisiones públicas, debes anticiparte a los requisitos de transparencia, auditabilidad y supervisión humana antes de que sean exigibles legalmente.
La pregunta no es si la IA llegará a las administraciones, sino cómo lo hará. Y la respuesta, según quienes ya están construyendo estas herramientas, pasa por integrar la tecnología de manera que potencie —no reemplace— el criterio humano.
Fuentes
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