Zagreb marca un hito histórico en la movilidad autónoma europea
El 8 de abril de 2026, Zagreb se convirtió en la primera ciudad europea en contar con un servicio comercial de robotaxis. La startup Verne, surgida del ecosistema del fabricante croata de hipercars eléctricos Rimac Group, lanzó su operación junto a los socios estratégicos Pony.ai y Uber. Un momento que los entusiastas de la movilidad autónoma llevaban años esperando: ya no se trata de un piloto experimental, sino de un servicio comercial real con usuarios reales pagando por sus trayectos.
Para el ecosistema startup tech global, y en especial para los founders que observan las tendencias de movilidad y transporte, este lanzamiento es una señal clara: Europa ya tiene su propio jugador en la carrera de los robotaxis.
¿Quién es Verne y de dónde viene?
Verne nació en 2019 como el Proyecto 3 Mobility (P3) dentro de Rimac Group, el conglomerado tecnológico croata conocido internacionalmente por el hypercar eléctrico Bugatti Rimac Nevera (1.874 CV). En julio de 2024, Verne se independizó como empresa autónoma tras cerrar una ronda de €100 millones, y hoy opera bajo el liderazgo de Marko Pejković (CEO) y Adriano Mudri (Chief Design Officer), con Mate Rimac como cofundador.
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👥 Unirme a la comunidadLa propuesta de Verne es radical desde el diseño: un vehículo eléctrico de dos plazas sin volante ni pedales, construido específicamente para la movilidad urbana autónoma. No es un coche convencional adaptado, sino un producto pensado desde cero para la experiencia del pasajero: temperatura personalizada, iluminación ajustable, incluso aroma a medida, todo gestionado a través de su app.
El lanzamiento: Pony.ai, Uber y la flota inicial
Para el lanzamiento comercial en Zagreb, Verne utiliza los vehículos Arcfox Alpha T5 desarrollados por Pony.ai en colaboración con el fabricante chino BAIC. Pony.ai aporta el sistema de conducción autónoma, mientras que Verne opera y gestiona los vehículos. Los usuarios pueden solicitar un robotaxi tanto desde la app propia de Verne como desde la plataforma de Uber, lo que amplía significativamente el alcance del servicio desde el primer día.
Por el momento, los vehículos circulan con operadores de seguridad a bordo, una práctica estándar en la fase inicial de cualquier servicio autónomo comercial. El objetivo es que la flota opere en modo completamente sin conductor a medida que se acumule confianza regulatoria y datos operativos reales.
En paralelo, Verne está poniendo en marcha su propia fábrica en Lučko, cerca de Zagreb, donde se producirán los vehículos de diseño propio a lo largo de 2026, tras haber testado ya 60 prototipos.
El modelo de negocio: más barato, más fiable y sin cancelaciones
Verne apuesta por un modelo de ride-hailing autónomo que compite directamente con taxis convencionales y plataformas como Uber, pero con una propuesta diferenciada:
- Precio inferior al de los taxis tradicionales gracias a la eliminación del conductor como coste variable.
- Viajes no cancelables: el robotaxi siempre llega. Sin el factor humano que provoca cancelaciones de última hora.
- Tiempo recuperado: los pasajeros pueden trabajar, leer o descansar sin distracciones durante el trayecto.
- Personalización: la app permite ajustar el entorno del vehículo antes de subir, creando una experiencia cercana a la propiedad privada.
La estrategia de distribución dual —app propia más integración con Uber— es inteligente: permite construir marca propia mientras aprovecha la base de usuarios masiva de Uber para acelerar la adopción.
Tecnología detrás del volante (que no existe)
El sistema de conducción autónoma del lanzamiento está desarrollado por Pony.ai, uno de los líderes globales en tecnología AV con operaciones en China y EE.UU. Para su vehículo propio, Verne también ha colaborado con Mobileye (propiedad de Intel) en la plataforma Mobileye Drive™, que integra cámaras, radar y lidar adaptados a las condiciones de tráfico urbano europeo, incluyendo variabilidad climática y particularidades locales de conducción.
Esta doble estrategia tecnológica —con Pony.ai para el lanzamiento y Mobileye como socio de largo plazo— posiciona a Verne con una base técnica sólida para escalar más allá de Zagreb.
El contexto europeo: Verne vs. Waymo y el resto del mundo
Mientras Waymo (Alphabet) domina el mercado estadounidense con operaciones en San Francisco, Phoenix y Los Ángeles, y planea expandirse a Londres en el Q4 de 2026, Europa ha tardado más en ver servicios comerciales de movilidad autónoma. Las razones son bien conocidas: marcos regulatorios fragmentados entre países miembros, infraestructura heterogénea y mayor conservadurismo cultural frente a la autonomía vehicular.
El lanzamiento de Verne en Zagreb cambia esa narrativa. Y lo hace con un diferenciador clave respecto a Waymo: en lugar de adaptar vehículos existentes (Waymo usa una flota basada en Jaguar I-PACE entre otros), Verne construye su propio vehículo desde cero, optimizado exclusivamente para el transporte autónomo urbano. Esto implica mayor control sobre la experiencia, los costes de producción a escala y la evolución tecnológica del producto.
Para el ecosistema emprendedor europeo, el mensaje es potente: una startup fundada en Croacia, con siete años de I+D, está compitiendo en el mismo terreno que los gigantes de Silicon Valley.
Implicaciones para founders y el ecosistema tech
El caso Verne es un estudio de caso fascinante en múltiples dimensiones:
- Spin-off corporativo con identidad propia: Verne demostró que una unidad interna de I+D puede evolucionar hacia una startup independiente financiada y con tracción real. Un modelo replicable en cualquier corporativo tech.
- Capital paciente + ejecución a largo plazo: Siete años desde la idea hasta el primer viaje comercial. La movilidad autónoma no es un sprint, es un maratón que requiere capital, regulación y confianza social.
- Alianzas estratégicas como acelerador: La combinación Pony.ai (tecnología) + Uber (distribución) le permitió lanzar sin esperar a tener todo el stack propio. Una lección directa para cualquier founder que enfrenta el dilema build vs. partner.
- Hardware + software como moat: Al construir su propio vehículo, Verne crea una ventaja competitiva difícil de replicar, aunque también asume una complejidad operativa enorme.
Conclusión
El primer robotaxi comercial de Europa ya está circulando por las calles de Zagreb, y detrás hay una historia de visión a largo plazo, alianzas bien construidas y la apuesta de Mate Rimac por transformar su país natal en un referente de la movilidad del futuro. Verne no solo compite con Waymo o con los operadores chinos como Pony.ai: está creando el playbook europeo para los robotaxis.
Lo que viene ahora será igualmente revelador: cómo escala la flota, si la regulación acompaña el crecimiento, y si el modelo de Uber como canal de distribución se consolida o Verne desarrolla suficiente fuerza de marca propia para prescindir de él. Para los founders del ecosistema tech, este es exactamente el tipo de historia que vale la pena seguir de cerca.
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Fuentes
- https://thenextweb.com/news/verne-europe-first-commercial-robotaxi-zagreb (fuente original)
- https://techcrunch.com/2026/03/26/uber-invests-verne-ponyai-robotaxi-europe/ (fuente adicional)
- https://www.letsverne.com/news-grid/verne-journey-to-the-future-of-mobility (fuente adicional)
- https://www.mobileye.com/news/verne-unveils-urban-mobility-service-driven-by-mobileye/ (fuente adicional)
- https://www.moveelectric.com/gallery/meet-verne-rimacs-new-electric-robotaxi-service (fuente adicional)
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