Las declaraciones de la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, sobre que docentes y profesionales de humanidades podrían trabajar como vendedores o en servicio al cliente en empresas de inteligencia artificial generaron una reacción inmediata del gremio docente y abrieron un debate profundo sobre el valor real de las disciplinas humanistas en la era digital.

Lo que comenzó como una observación sobre nuevas oportunidades laborales se transformó en un punto de inflexión para entender cómo las autoridades están conceptualizando —o no— el rol de las humanidades frente a la automatización.

¿Qué dijo la ministra de Ciencia y por qué estalló la polémica?

La Ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, realizó sus comentarios durante su participación en el podcast Cómo te lo Explico, donde analizó los cambios al Fondecyt de Postdoctorado 2027. En ese contexto, afirmó que "los profesores también tienen mucha oportunidad de convertirse en vendedores o servicio al cliente" al referirse a las nuevas posibilidades laborales asociadas a la transformación tecnológica.

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Su intención era destacar que las competencias lingüísticas y pedagógicas son necesarias para escribir instrucciones, entrenar modelos y verificar el funcionamiento de sistemas de IA. Sin embargo, la simplificación del concepto resultó ofensiva para sectores que ven en estas palabras una reducción indigna de profesiones con décadas de contribución social.

La respuesta no se hizo esperar. El Colegio de Profesores Regional Metropolitano publicó un comunicado contundente:

"Reducir la labor docente a la de 'vendedores' o 'servicio al cliente' no solo es un error conceptual: es una falta de respeto a miles de profesoras y profesores que día a día forman a las futuras generaciones de este país".

El gremio agregó que "la docencia no se transa ni se vende. Se ejerce con vocación, formación profesional y compromiso social", y que ninguna tecnología puede sustituir el vínculo humano y el acompañamiento que entregan los profesores a sus estudiantes.

La aclaración posterior: Customer Success Manager

Ante la controversia, Lincolao salió a matizar sus palabras. Aseguró que su objetivo era "destacar el valor de esas competencias, no aminorarlas", y explicó que sus comentarios apuntaban específicamente al cargo de Customer Success Manager en empresas dedicadas a la IA.

Según detalló, esta función está destinada a entrenar, acompañar y capacitar a las personas en el uso de nuevas tecnologías. Un perfil que requiere habilidades pedagógicas que actualmente no estén trabajando en las aulas. La titular de Ciencia lamentó que la simplificación utilizada pudiera resultar desatinada, pero recalcó que esa no fue su intención.

El debate sobre el valor de las humanidades en la economía digital

Esta discusión trasciende las declaraciones de un funcionario. Toca una pregunta fundamental: ¿qué lugar ocupan las humanidades en una economía cada vez más impulsada por algoritmos?

El economista Joseph Ramos aborda esta tensión en su libro Economía Humanista (publicado en diciembre de 2024), presentado en la Facultad de Economía de la Universidad de Chile junto a figuras como Stephany Griffith-Jones y Carlos Peña. Su tesis central es que las consideraciones no monetarias influyen decisivamente en las decisiones económicas, y que una visión puramente utilitaria empobrece tanto el análisis como las políticas públicas.

Ramos sostiene que "la justicia social no necesariamente perjudica el crecimiento. Por el contrario, se estancaría la economía sin una dosis razonable de honestidad y confianza en la buena fe de las personas". Su propuesta incluye 11 medidas concretas, desde intervenciones mínimas hasta reformas estructurales, todas orientadas a reconocer la multidimensionalidad del ser humano.

Stephany Griffith-Jones, vicepresidenta del Banco Central, destacó en el evento que "la economía no puede obviar las dimensiones éticas y las externalidades sociales, sobre todo en temas críticos como el cambio climático". Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, calificó el trabajo de Ramos como "esencial para el debate público".

Qué significa esto para tu startup

Para fundadores que operan en el ecosistema tecnológico latinoamericano, este debate tiene implicancias prácticas directas:

1. Contratación de talento humanista: Si tu startup desarrolla productos de IA, necesitas profesionales que entiendan el lenguaje natural, la ética algorítmica y el contexto cultural de tus usuarios. Los filósofos, lingüistas y educadores pueden aportar perspectivas críticas que los ingenieros solos no cubren. No los veas como recursos secundarios; son parte esencial del diseño responsable de tus productos.

2. Gobernanza y cumplimiento normativo: La regulación de IA avanza rápidamente en Europa, LATAM y Estados Unidos. Las empresas que anticipen estos cambios necesitarán equipos multidisciplinarios que integren expertise técnico con comprensión legal, ética y social. Ignorar esta dimensión expone a riesgos regulatorios y reputacionales.

3. Diferenciación competitiva: En un mercado saturado de herramientas genéricas de IA, las startups que logren incorporar sensibilidad humana, diversidad cognitiva y responsabilidad social tendrán ventaja sostenible. Los consumidores y clientes empresariales están cada vez más atentos a estos aspectos.

Acciones concretas para implementar:

  • Integra perfiles de humanidades en tus equipos de producto, especialmente en roles de UX, contenido y gobernanza ética
  • Establece protocolos internos de revisión ética antes de lanzar modelos o funcionalidades sensibles
  • Considera partnerships con universidades y centros de investigación en ciencias sociales para validar el impacto de tus soluciones

Conclusión

La controversia alrededor de las declaraciones de la ministra Lincolao revela una fractura más profunda: la dificultad de las instituciones para integrar las humanidades en la conversación sobre innovación tecnológica. Reducir el valor de los profesionales humanistas a funciones instrumentales no solo es conceptualmente erróneo; es estratégicamente miope para cualquier empresa o política pública que aspire a construir tecnología responsable.

Como señala Joseph Ramos, la economía debe estar al servicio de las personas, no al revés. Lo mismo aplica para la tecnología. Las startups que reconozcan esto temprano estarán mejor posicionadas para competir en un mundo donde la inteligencia artificial es commodity, pero la humanidad sigue siendo escasa.

Fuentes

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