Lo que probó el Ejército de EEUU en Fort Benning
El Maneuver Battle Lab (MBL) del Ejército de EEUU cerró el 7 de agosto una evaluación de campo de dos semanas —iniciada el 27 de julio— en el McKenna Field Landing Site de Fort Benning, Georgia, según publicó el propio US Army el 2 de septiembre. La披露, en inglés, fue traducida y ampliada en el medio WWWhatsnew. En las pruebas se montaron dos sistemas comerciales de Tethered Unmanned Aerial Systems (Te-UAS) sobre un Infantry Squad Vehicle-Utility (ISV-U), el vehículo ligero de cinco plazas pensado para misiones de reconocimiento y apoyo de infantería.
La secuencia de pruebas, dirigida por Tollie Strode Jr. (responsable de supervisión gubernamental y jefe de sistemas no tripulados del MBL), cubrió despegue y aterrizaje, modo estático a distintas altitudes, modo de seguimiento con el ISV-U en movimiento y escenarios de emergencia. En cada modo se cronometraron tiempos de ascenso, retracción y recuperación. El ISV-U, derivado del M1301 ISV, pesa 2.236 kg, soporta 3.200 lb de carga útil y equipa un motor turbodiésel de 2,8 litros con 275 hp, según la ficha técnica recogida por Army Recognition.
Por qué un cable cambia las reglas del juego
Un dron de batería de rotor suele aguantar 20 a 60 minutos en el aire. Un Te-UAS no vuela "con batería" — recibe energía continua y datos por un cable físico desde el vehículo. Eso convierte la ecuación logística: en lugar de relevar baterías, el cuello de botella pasa a ser la potencia del vehículo, la gestión del carrete y la carga del operador.
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👥 Unirme a la comunidadHay tres efectos operativos documentados:
- Persistencia indefinida: el dron permanece en el aire sin aterrizar para recargar. Como referencia, el sistema Elistair Orion 2 con SAFE-T 2 está catalogado para hasta 50 horas de vuelo continuo, y Zenith Aerotech completó un vuelo tethered de 108 horas en 2021, según Army Recognition. Pasar de una cobertura de 30 minutos por salida a 24 horas reales cambia la planificación de misión.
- Inmunidad al jamming: el enlace de telemetría y vídeo viaja por el cable, no por radiofrecuencia. En un campo de batalla donde la guerra electrónica es ubicua —la experiencia de Ucrania desde 2022 así lo demuestra— un sensor que no emite espectro RF no se puede bloquear, detectar ni interceptar tan fácilmente como un quadcopter convencional.
- Repetidor de comunicaciones móvil: el dron eleva la antena decenas de metros sobre el vehículo. Sustituye, en parte, a sistemas terrestres como el OE-254 (que exige personal, montaje y posición fija) y permite extender la línea de visión de radios tácticos, MANET, MIMO y otras redes sin depender de satélites ni de posiciones de observación estáticas.
Mark Pagliaro, contratista del Product Lead Strategic Spectrum Warfare, lo resumió con una metáfora que ha quedado en la nota del US Army: es como "una torre muy alta, pero que cambia de altitud y se mueve con la unidad".
Las tres limitaciones que el cable impone
El concepto no es gratis. El MBL está midiendo exactamente dónde compensa y dónde no:
- Radio de vuelo limitado por el carrete: el dron no puede alejarse más allá de la longitud del cable. Los Te-UAS tácticos operan típicamente con tether de 50 a 100 metros, lo que sitúa la cámara y la antena decenas de metros sobre los 2-4 metros habituales de un mástil vehicular.
- Sincronización de velocidad: en modo seguimiento, el dron tiene que acompasar la marcha del ISV-U para no someter el cable a tensión excesiva.
- Entornos con arbolado denso o edificios: el cable puede enredarse, cortar la línea de visión o engancharse en estructuras. Esto excluye, en la práctica, cierto tipo de terreno urbano y boscoso.
A esto se suma una métrica que el MBL está pesando con cuidado: el footprint logístico. Aunque se elimina la rotación de baterías, el vehículo sigue cargando con la aeronave, el carrete, la estación de control, los repuestos, el payload y el sistema eléctrico que alimenta el sistema de forma continua. La métrica útil para adquisición no será la autonomía del dron, sino cobertura persistente por soldado y por vehículo, como recuerda Army Recognition.
Qué significa esto para tu startup
Aunque el contexto es militar, hay tres lecciones de producto que cualquier founder que trabaje con hardware, drones, edge computing o conectividad debería mirar:
- Persistencia frente a autonomía es el nuevo eje competitivo. En drones comerciales de inspección, agricultura o entregas, la métrica que el cliente paga no son los minutos de vuelo, sino horas de cobertura continua. Un Te-UAS no es tu próximo producto, pero la pregunta "¿cuánto del tiempo está cubierto el activo, no cuánto vuela el dron?" sí lo es. Si vendes vigilancia perimetral, monitorización de obras o inspección de líneas, una solución tethered —o un tether híbrido como backup— puede ser la diferencia entre un RFP ganado y uno perdido.
- La capa física vence a la capa lógica en entornos hostiles. El cable es la versión extrema de una idea que el mundo civil ya conoce: cuando el espectro está congestionado (eventos masivos, zonas rurales sin cobertura, emergencias), una conexión por fibra o cable sobrevive donde la radio falla. Startups que trabajen en mesh networks, resiliencia de comunicaciones o anti-jamming comercial tienen aquí un argumento técnico prestado del mundo militar para pitches a clientes corporativos de energía, logística o defensa civil.
- Operación "hands-off" como feature. La capitán Sarah Runion, del MBL Live Experimentation Branch, contó al US Army que lanzó y recuperó el dron en minutos con un único botón, y que el vuelo fue "prácticamente manos libres". Si tu producto de hardware exige un operador dedicado durante 24 horas, estás vendiendo un cuello de botella. El benchmark de Pagliaro —"ya en el aire, el operador mira el vídeo, no pilota"— debería ser el listón de cualquier herramienta de campo.
Acciones concretas esta semana:
- Audita tus despliegues de drones comerciales y cuenta cuántas horas de cobertura real tienes al día frente a cuántas horas el cliente necesita. La brecha es tu mercado.
- Si trabajas en comunicaciones críticas (defensa civil, energía, puertos), incorpora un caso de uso "jamming asumido" en tu deck. Los militares ya lo hacen; el cliente corporativo entenderá el riesgo cuando se lo pongas en términos de horas de caída, no de siglas.
Conclusión
La evaluación del MBL no es una compra —es una recomendación. Los resultados, combinados con feedback de soldados y métricas de footprint, irán al proceso de adquisición para decidir si el Te-UAS sobre ISV-U merece un programa formal. Lo que ya está claro es la dirección: la doctrina americana posterior a Ucrania premia la persistencia a nivel de pelotón, y el cable es, por ahora, la única forma de conseguirla sin emitir espectro RF. Para las startups de hardware hispanohablantes, la pregunta no es si construirán un Te-UAS, sino qué parte del stack —gestión de tether, edge AI sobre video tethered, repetidores de malla, integración vehicular— puede resolver el mismo problema en un mercado comercial que, en silencio, ya tiene la misma necesidad.
Fuentes
- WWWhatsnew: el Ejército de EEUU prueba un dron con cable sobre ISV-U (fuente original)
- Army Recognition: US Army tests tethered drones on moving ISVs to counter signal jamming
- US Army: Soldiers, developers assess tethered drones to extend maneuver unit vision, range
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