¿Por qué Microsoft incluyó un juego gratis en Windows?
Cuando Windows 3.0 llegó al mercado en 1990, traía dentro algo que ningún sistema operativo había puesto antes delante de tanta gente: un juego de cartas. El Solitario, en su variante Klondike, no estaba ahí por casualidad. Estaba ahí para enseñar a usar el ratón.
Vale la pena recordar el contexto. En 1990 la mayoría de los usuarios no había tenido nunca un ratón en la mano. Las interfaces gráficas existían desde principios de los 80 con los primeros Mac —basados a su vez en las investigaciones del laboratorio Xerox PARC—, pero su precio las mantenía fuera del alcance del grueso del mercado.
Para Microsoft eso era un problema comercial de primer orden: un sistema operativo que el usuario no sabe manejar es un sistema operativo que no se adopta. La respuesta fue convertir la curva de aprendizaje en un juego.
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👥 Probar 7 días"Microsoft puso el Solitario en Windows para tranquilizar a la gente que pudiera sentirse intimidada por el sistema operativo. Les dio algo familiar, algo divertido que hacer con el ordenador, al tiempo que les enseñaba a usar el ratón", explicó Libby Duzan, entonces jefa de producto de entretenimiento de la compañía, en una entrevista con The Washington Post recogida por Xataka.
Con el Buscaminas, que llegó con Windows 3.1, Microsoft completó el kit de instrucción: el juego de cartas enseñaba a arrastrar y soltar, mientras que las minas afinaban la precisión del ratón y acostumbraban al usuario a distinguir el clic derecho del izquierdo.
El Solitario lo escribió un becario que nunca cobró por él
El autor del juego más usado de Windows no fue un equipo de desarrollo ni un estudio externo. Fue Wes Cherry, un becario que escribió el Solitario durante el verano de 1988, mientras trabajaba en Microsoft.
Cherry lo hizo para él mismo: había jugado a un juego de cartas parecido en Mac y quería tener una versión para Windows. Al terminarlo, lo dejó en un servidor que un grupo de programadores de Microsoft usaba para experimentar con el sistema y aprender su API, y donde algunos dejaban juegos creados por ellos mismos. Según su propio relato, un jefe de proyecto lo vio ahí y decidió incorporarlo a la siguiente versión del sistema operativo.
No recibió un pago por eso. Microsoft le dio un IBM XT para ir arreglando bugs durante el curso, y no cobró royalties de ningún tipo. En una entrevista con b3ta.com retomada por BBC Mundo, Cherry lo contaba con sorna: "Sólo pido un centavo por copia. Si lo hacen, todos están invitados a mi fiesta".
Lo llamativo es que Cherry intuía el nivel de adicción que podía generar el juego. Programó una boss key, una tecla secreta que mostraba código C aleatorio en pantalla para disimular si el jefe pasaba cerca del escritorio. Microsoft obligó a quitarla antes de incluirlo.
Hoy el creador del Solitario está lejos del software: tiene una empresa de producción de sidra en la isla de Vashon, cerca de Seattle.
La baraja la diseñó una diseñadora de Apple
Si el origen del juego es insólito, el de su estética no se queda atrás. Los dorsos de las cartas del Solitario original los diseñó Susan Kare, la diseñadora gráfica responsable de buena parte de la interfaz de los Mac de los años 80: las tipografías Chicago, Geneva y Monaco, el clásico Mac sonriente y el símbolo de la tecla command de Apple.
Hasta la versión de Windows XP se usaron mayoritariamente aquellos diseños originales, algunos con animaciones. Una ironía de manual: la imagen más recordada de Windows la firmó una diseñadora de la casa rival.
Del Solitario gratis al modelo con anuncios y suscripción
La primera versión ya era sorprendentemente completa para ser un extra gratuito: permitía elegir entre varios diseños de dorso, sacar una o tres cartas a la vez, alternar entre puntuación estándar, puntuación Vegas o ninguna, y jugar contra un cronómetro para sumar más puntos.
Durante más de dos décadas el juego se regaló y se fue refinando: Windows 2000 permitió mover cartas con doble clic —se suponía que ya habíamos aprendido a arrastrar—, y en Windows Vista y Windows 7 llegaron las estadísticas de partidas ganadas y la posibilidad de guardar una partida sin terminar.
El punto de quiebre llegó con Windows 8. Microsoft retiró el Solitario gratuito de siempre y lo reemplazó por Microsoft Solitaire Collection, descargable desde la tienda, con cuatro modalidades adicionales (FreeCell, Spider, TriPeaks y Pyramid) más el Klondike clásico, y con anuncios en vídeo entre partida y partida. Quien quisiera eliminarlos tenía que pagar, según detalla Xataka. La reacción de prensa y usuarios fue muy negativa.
Con Windows 10 Microsoft dio marcha atrás a medias: el juego volvió a venir integrado en el sistema, pero siguió siendo la misma versión free to play. Ese modelo se mantiene hoy en Windows 11 y en las versiones para iOS, Android y navegador: gratis con anuncios que desaparecen con una suscripción o con Xbox Game Pass.
¿Cuánta gente sigue jugando al Solitario hoy?
Mucha más de la que el relato nostálgico sugiere. Para su 30 aniversario, en mayo de 2020, Microsoft aseguró que el juego seguía teniendo más de 35 millones de jugadores al mes en más de 200 países y 65 idiomas, y que cada día se jugaban más de 100 millones de partidas.
En 2019 entró al World Video Game Hall of Fame del Strong National Museum of Play, junto a clásicos como Super Mario Kart o Mortal Kombat. Y para quien se anime a competir: según las instrucciones de Microsoft recogidas por BBC Mundo, la puntuación máxima posible es de 24.113 puntos.
El costo de productividad que Microsoft no quiso ver
El Solitario fue probablemente una de las primeras formas de procrastinación frente a un ordenador, y lo que pasó después es casi un documental sobre cultura de oficina. Al Washington Post lo contaban con crudeza dos testigos de la época: Frank Burns explicaba que antes las oficinas se armaban con la parte trasera de los monitores hacia la pared, "y ahora es al revés, para que el jefe no pueda pillarte jugando al Solitario"; Dennis Pyles, dueño de una tienda de ordenadores, decía que el juego "se ha tragado empresas enteras".
Los casos extremos existieron. En 2006, el entonces alcalde de Nueva York Michael Bloomberg despidió a un funcionario municipal tras encontrarlo jugando al Solitario durante una visita a su oficina, según relató BBC Mundo. Y en 1995, la doctora Maressa Hecht Orzack abrió en Massachusetts la primera clínica para "adictos a Internet" del mundo, motivada por su propia adicción al juego.
La anécdota final involucra a Bill Gates, que según las versiones que recoge Xataka era adicto al Buscaminas y llegó a borrarlo de su ordenador de trabajo para jugarlo en el equipo de Mike Hallman, entonces presidente de la compañía, donde habría marcado un récord personal de 5 segundos. Después, Tom Reeves, jefe de desarrollo, escribió una macro que resolvía el puzzle sola y lo batió con 3 segundos. Al enterarse, Gates escribió: "Mis habilidades más importantes están siendo desplazadas por un ordenador".
Qué significa esto para tu startup
La historia del Solitario es un caso de estudio de producto disfrazado de nostalgia. Cuatro cosas concretas que puedes llevarte:
- Diseña onboarding como juego, no como manual. Microsoft no escribió una guía para enseñar el ratón: puso al usuario a jugar. Si tu producto exige que el usuario aprenda un gesto, un flujo o un vocabulario nuevo, prueba a enseñárselo dentro de una tarea real que le entregue valor en el primer intento. Mide el tiempo hasta el primer "clic que sirve", no el tiempo en la página de bienvenida.
- Abre un canal para los proyectos internos. El Solitario no salió de una hoja de ruta: salió de un archivo que un becario dejó en un servidor compartido y que alguien con criterio vio. Si en tu equipo no existe un espacio visible —un repo de demos, un demo day interno, una revisión mensual de prototipos—, tu próximo producto puede estar ya escrito y nadie lo sabe.
- Cierra la propiedad intelectual desde el primer día. Cherry nunca cobró por el juego más usado de Windows y, dice, le pareció bien. Es una decisión legítima en su caso, pero no una buena política por defecto: si trabajas con becarios, freelancers o contratistas, define por contrato quién es dueño de lo que se construye y cómo se compensa.
- Piensa dos veces antes de cobrar por lo que ya regalabas. El episodio de Windows 8 muestra el costo reputacional de convertir un básico gratuito en un modelo con anuncios. Si cambias de modelo, mantén una versión funcional gratis y reserva la suscripción para valor adicional —como hace el bundle con Xbox Game Pass— en lugar de poner el precio como peaje para algo que el usuario ya daba por sentado.
Y una nota sobre las teclas que no se dejan poner: el boss key fue eliminado porque la empresa prefirió proyectar seriedad antes que resolver un uso real que su propio creador había anticipado. No es un detalle menor cuando decides qué funciones entran a producción.
Conclusión
El Solitario nació como ejercicio de una sola persona, se convirtió en la aplicación más usada de Windows y sobrevivió a tres décadas de cambios de modelo, incluida la etapa más criticada de su historia. Su valor como caso no está en la nostalgia, sino en tres decisiones: usar un juego como interfaz de aprendizaje, capitalizar ideas internas que nadie había pedido y entender que lo que parece un extra puede terminar siendo el producto más usado de tu empresa. Si algo deja claro esta historia es que la adopción no se pide, se diseña.
Fuentes
- Xataka: la historia del Solitario (fuente original)
- BBC Mundo: los 25 años de un juego creado para dominarlos a todos
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