Suecia prueba paneles rosas sobre brócoli: 18% más suelo

Qué encontró el experimento sueco con brócoli bajo paneles rosas

Un equipo de la Universidad de Mälardalen, en Suecia, cultivó brócoli bajo paneles solares semitransparentes de color magenta y obtuvo plantas del mismo tamaño que las cultivadas a pleno sol. El matiz está en el calendario: tardaron 25 días más en madurar (104 días frente a 74) y pesaron algo menos, 170 gramos frente a 188, una diferencia que los investigadores no consideran significativa.

El dato que debería interesar a quien mira el sector energético o agritech no es el brócoli, sino que el suelo rural deja de ser un recurso de un solo uso. La eficiencia en el uso de la radiación bajo los paneles fue 4,5 veces la del campo abierto. Conviene leerlo con precisión: no significa 4,5 veces más brócoli, sino que la planta convierte mejor la poca luz que recibe.

Cómo se montó el ensayo y qué mide la ratio de uso equivalente de la tierra

En 2024 el equipo instaló dos estructuras de 20 x 20 metros en la granja Kärrbo Prästgård, cerca de Västerås: una con paneles de 50% de transparencia y otra de 70%, más una parcela de control a pleno sol. Los módulos son de telururo de cadmio y llevan una capa de color que modifica el espectro de luz que llega a las plantas: dejan pasar más luz roja y azul, las longitudes de onda que las hojas usan para la fotosíntesis, y menos luz verde, mientras el resto se destina a generar electricidad.

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Hay un hallazgo con implicancias de negocio: el brócoli rindió de forma parecida con ambos niveles de transparencia. Si el cultivo no distingue entre 50% y 70%, el diseño con más densidad de células, el que produce más electricidad, es el que conviene desplegar.

Por qué la agrivoltaica importa: el suelo agrícola es el campo de batalla

Los parques solares necesitan mucha extensión y el suelo rural es el candidato natural por ser más asequible, así que compiten de forma directa con la agricultura. En Suecia esa tensión ya dejó jurisprudencia: en 2022 la junta administrativa provincial de Escania (Länsstyrelsen i Skåne) rechazó el parque solar de Svedberga por considerar que la producción de alimentos debía priorizarse. Un tribunal lo aprobó ese mismo año, pero en abril de 2024 el Tribunal de Apelación de Tierras y Medio Ambiente anuló esa aprobación y rechazó el parque, dando más peso al interés agrícola.

La agrivoltaica propone que no haya que elegir. El modelo del estudio estima una ratio de uso equivalente de la tierra (LER) de 1,18, es decir, un 18% más de productividad que producir cultivo y electricidad por separado. Medido con el mismo indicador, el fenómeno no es nuevo: el Fraunhofer Institute for Solar Energy Systems ISE documentó en un proyecto piloto levantado en 2016 cerca del Lago Constanza, en Alemania, un incremento del LER de entre el 56% y el 70% en 2017 y de casi el 90% en el caluroso verano de 2018, con papa, apio, trébol y trigo de invierno bajo los paneles.

Suecia tampoco parte de cero: en octubre de 2024 se inauguró el primer parque agrivoltaico a gran escala del país, Svea Solar, donde se rotan colza, pradera y trigo bajo los paneles. Y la línea de investigación viene de antes: las universidades de Cambridge y Greenwich ya habían probado en invernadero, con albahaca y espinacas, que los paneles semitransparentes de color naranja pueden generar electricidad y producir cultivos con mejores características nutricionales, aunque con menor rendimiento vendible.

El mercado acompaña esa expectativa. Un informe de ResearchAndMarkets difundido en febrero de 2026 proyecta que el mercado global de agrivoltaica pase de USD 5.260 millones este año a USD 18.400 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 12%.

¿Funciona la agrivoltaica con cualquier cultivo?

No, y la evidencia es reciente. Un estudio de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign publicado en PNAS simuló 15 años de sistemas agrivoltaicos en el Medio Oeste de Estados Unidos, con paneles cubriendo el 33% de cada sitio, y encontró resultados opuestos según el clima: en el este húmedo la sombra redujo el rendimiento del maíz un 24% y el de la soja un 16%, mientras que en la zona semiárida moderó las pérdidas del maíz y aumentó la soja un 6%. La conclusión de los autores es que el diseño debe ser específico para cada región.

En Europa el marco regulatorio empuja en esa dirección. Según un reportaje de Euronews, Francia exige que los proyectos mantengan al menos el 90% de la producción de cultivos respecto a los rendimientos de referencia locales, e Italia que al menos el 70% de la superficie siga dedicada a la agricultura. El mismo reportaje recoge que Amazon y Apple firmaron contratos para comprar energía de proyectos agrivoltaicos a gran escala en el sur de Italia con una capacidad conjunta superior a 150 megavatios, y que un estudio de 2023 estimó que Europa podría generar con agrivoltaica 25 veces su demanda actual de electricidad.

Hay también una advertencia sobre el reparto del valor: un análisis de 2025 del diario italiano Today.it, citado por Euronews, concluyó que cerca del 86% de los aproximadamente 775 millones de euros en fondos públicos destinados a proyectos agrivoltaicos fueron a grandes instalaciones, incluidas algunas propiedad de multinacionales extranjeras.

Y el propio ensayo sueco pide prudencia: es un solo cultivo, en un único lugar y durante una temporada. El brócoli se adapta bien al clima fresco y no se sabe cómo responderían los cereales o los frutales. El estudio tampoco es económico: no calcula costes, mantenimiento ni plazo de amortización. Los 25 días extra de maduración, además, mueven el calendario agrícola completo: rotaciones, riesgo de plagas y exposición a una helada antes de cosechar.

Qué significa esto para tu startup

1. El diferencial no está en el panel, está en el diseño agronómico. El ensayo sueco muestra que dos configuraciones muy distintas de transparencia, 50% y 70%, dieron rendimientos parecidos en brócoli. Antes de invertir en un módulo presentado como especial para agrivoltaica, valida con datos locales qué combinación de cultivo y densidad de células te da el mejor par. La sombra no es un problema genérico: en el Medio Oeste húmedo destruyó un cuarto del maíz y en el semiárido mejoró la soja.

2. Si vendes al agro, el argumento es el doble flujo de ingresos. El modelo de pastoreo solar, con ovejas rotando entre paneles y contratos de vegetación, ya se practica y, según Michigan State University Extension, deja al productor dos fuentes de ingreso sobre el mismo campo. Para un agricultor la propuesta no es energía limpia: es un segundo ingreso y protección frente a granizo y calor extremo.

3. En España y LATAM hay una ventana regulatoria abierta. Según el Fraunhofer ISE, España, el país con mayor diversidad agrícola de la Unión Europea, aún no cuenta con normativa específica que distinga la agrivoltaica de una planta fotovoltaica convencional, y la actividad agrícola en plantas agrivoltaicas no tiene reconocimiento legal, lo que bloquea el acceso a ayudas de la PAC. Cataluña está desarrollando su propia regulación. Quien llegue con proyectos bien documentados antes de que el marco se cierre tiene ventaja.

4. El riesgo reputacional del greenwashing es real. Con el 86% de los fondos públicos italianos yendo a grandes instalaciones, la etiqueta agrivoltaica se está usando para proyectos que en la práctica son un parque solar con algo de cultivo al lado. Si tu propuesta no puede demostrar que la agricultura sigue siendo el uso principal del suelo, el escrutinio llegará.

Conclusión

El brócoli sueco no resuelve el conflicto por el suelo, pero sí demuestra que la disyuntiva entre energía y comida es un problema de diseño, no de física. Un LER de 1,18 y una eficiencia de radiación 4,5 veces mayor son señales de que el mismo terreno puede rendir dos veces. La letra chica, esos 25 días más de maduración, un solo cultivo y ningún análisis de costes, es la que separa un titular prometedor de un modelo de negocio. Para un founder, la lectura es simple: el suelo agrícola es un activo con dos capas de valor, y quien sepa medir ambas tendrá una ventaja que los parques solares convencionales no pueden replicar.

Fuentes

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