Por qué Wall Street discute hoy la cartera 60/40
Los bonos del Tesoro estadounidense a más de 20 años perdieron 31,9% desde octubre de 2019, mientras el S&P 500 ganó 187,1% en el mismo período, según cifras de Bank of America citadas por Bloomberg Línea. En esos mismos años, el índice agregado de bonos estadounidenses acumuló una rentabilidad de apenas 2,8%, equivalente a un 0,4% anualizado.
La conclusión es incómoda: la pata defensiva de la cartera 60/40 no defendió. Durante décadas los bonos amortiguaron las caídas bursátiles, y esa relación se debilitó cuando la inflación y las tasas altas empezaron a golpear acciones y bonos al mismo tiempo.
El primer problema está en la renta fija. El aumento de las tasas provocó pérdidas, sobre todo en los títulos de largo plazo, y las preocupaciones fiscales de Estados Unidos siguen presionando los rendimientos de la deuda.
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👥 Probar 7 díasEl segundo problema está en las acciones, y es menos evidente de lo que parece. Aunque un índice como el S&P 500 agrupa a cientos de empresas, el 67% del índice corresponde a sectores de crecimiento y las diez principales compañías vinculadas con inteligencia artificial concentran cerca del 42% de la capitalización bursátil estadounidense, siempre según Bank of America.
La concentración también es geográfica: Estados Unidos pasó de representar el 44% del MSCI All Country World en 2006 a cerca del 70% dos décadas después, según el mismo banco. Para Bank of America, "los inversores están asumiendo más riesgos que nunca en índices de renta variable y renta fija concentrados".
Traducción para un founder: una cartera etiquetada como diversificada puede depender de un puñado de tecnológicas estadounidenses y de las expectativas sobre IA. Eso no es diversificación, es una apuesta con nombre nuevo.
¿Cuánto deberían pesar los bonos en una cartera?
Goldman Sachs ubica entre 35% y 55% el rango histórico de asignación óptima a bonos, según las condiciones del mercado, y aclara que recuperar exposición estratégica no es lo mismo que aumentar posiciones ya. A tres meses mantiene una asignación neutral y, a doce meses, sobrepondera acciones y conserva una posición neutral en bonos.
El banco reconoce que la renta fija vuelve a ser atractiva por sus rendimientos, aunque no da por recuperada su capacidad de protección: "el riesgo de caídas de las carteras 60/40 sigue siendo elevado", advierten sus analistas.
Los rendimientos, efectivamente, son los más altos en años. 247wallst reportó que el bono del Tesoro a diez años rendía 5,22% el 8 de octubre y el de treinta años 5,60%, mientras el bono a tres meses pagaba 4,25% el 9 de octubre. Con esas tasas, quien compra deuda hoy cobra un ingreso real; el problema es que cada bono viejo que paga menos vale menos.
CNBC documentó la tensión: el rendimiento del bono a diez años superó el 5,1%, su nivel más alto desde 2007, y el ETF iShares Core 60/40 Balanced Allocation (AOR) cayó en una sola jornada. Aun así, Brad Collins, de Vanguard, sostuvo que "viva la cartera 60/40" y que la estrategia fue redimida en los últimos tres años gracias al poder restaurador de los rendimientos. Lotfi Karoui, de Pimco, agregó que el punto de partida actual es muy distinto al de 2022, cuando el mismo ETF se derrumbó cerca de 17% en un año.
¿Qué propone Bank of America para reemplazar el 60/40?
Bank of America apunta a activos menos dependientes de las grandes tecnológicas estadounidenses. Su comparación: las acciones internacionales de pequeña capitalización y valor acumularon un 166% desde octubre de 2020, frente al 136% de las grandes acciones estadounidenses de crecimiento, y cotizan a una relación precio-beneficio cercana a 11 veces, contra 24,8 veces de las growth estadounidenses.
Entre los instrumentos que identifica figuran los ETF Avantis International Small Cap Value (AVDV) e iShares International Developed Small Cap Value Factor (ISVL), además de empresas pequeñas estadounidenses, compañías con alto flujo de caja libre y mercados latinoamericanos. Que LATAM aparezca como destino de diversificación es un ángulo poco habitual en este debate.
En renta fija propone estrategias dinámicas con bonos corporativos de alto rendimiento, préstamos senior y CLO (obligaciones de préstamos garantizados). Su estrategia Dynamic Prudent Yield muestra una rentabilidad retrospectiva de 11,5% desde 2023, contra una caída de 8,7% de los bonos del Tesoro a largo plazo. Son resultados teóricos, no de una cartera real.
El ejercicio más citado por la entidad: una cartera hipotética con 50% en acciones de calidad, 30% en renta fija dinámica, 10% en fondos de cobertura y 10% en efectivo habría rendido 11,1% anual desde 1945, frente al 9,2% del 60/40 tradicional. Son simulaciones históricas, no promesas.
¿Sigue vigente la cartera 60/40?
JPMorgan la defiende. Shayan Hussain, especialista en renta fija estadounidense del banco, afirma que "el aumento de los rendimientos de los bonos ha creado una oportunidad generacional en los mercados de renta fija" y que "el argumento a favor de la cartera tradicional 60/40 se ha restablecido de manera significativa". Sus datos: en los últimos tres años el índice agregado de bonos estadounidenses rindió 4,06% anualizado, contra 8,02% de los bonos de alto rendimiento.
BlackRock se movió en la dirección opuesta. Elevó a sobreponderar los bonos del Tesoro de corto plazo y redujo a neutral su exposición a acciones estadounidenses, después de que el bono a diez años rozara 5,25%. "Estamos gestionando el riesgo a corto plazo, no cambiando nuestras convicciones fundamentales", dijeron sus analistas.
Vanguard aporta el punto más práctico: rebalancear. Según sus cálculos, una cartera 60/40 sin rebalancear se habría desviado a 73% en acciones y 27% en bonos, es decir, a más riesgo del que el inversor creía estar asumiendo. También destaca el 5,56% de rendimiento del índice agregado de bonos y las oportunidades fiscales de compensar pérdidas.
Y hay una cuarta vía que gana terreno: el oro. En enero de 2026, los columnistas de Reuters Breakingviews publicados en Cinco Días señalaban que una cartera 60/40 de S&P 500 y bonos del Tesoro había rendido 18% desde 2025, mientras que cambiando los bonos por oro el retorno superaba el 50%, y que Morgan Stanley presionaba por asignar al menos 20% al metal.
El flujo de dinero confirma el desconcierto. Según 247wallst, en el último mes entraron más de US$75.000 millones a ETF de renta fija y en lo que va del año los ingresos alcanzan un récord de US$525.000 millones (dato de Nate Geraci, de NovaDius Wealth Management). Al mismo tiempo, el índice amplio de bonos estadounidenses cae 2,32% en el año y los bonos del Tesoro de largo plazo, 7,32%. La gente compra bonos por el cupón, no por la cobertura.
¿Qué significa esto para tu startup?
La discusión suena a banca de inversión, pero toca una decisión que toda startup toma: dónde poner el runway. Las tesorerías corporativas son, en la práctica, carteras 60/40 sin nombre. Nadie las rebalancea ni las revisa hasta que llega la próxima ronda.
Tres movimientos concretos:
- Separa por horizonte, no por instrumento. El efectivo que necesitas en los próximos 12 meses no debería estar en bonos de larga duración. Según CNBC, la estratega de Morningstar Amy Arnott sostiene que el tramo corto e intermedio de la curva está relativamente a salvo de nuevas subas de tasas, y Steve Laipply, de iShares, ubica el punto óptimo para plazos largos en el rango de 5 a 6 años.
- Mide la concentración real de tu exposición accionaria. Si tu caja corporativa o tus inversiones siguen un indexado al S&P 500, recuerda que cerca del 42% de la capitalización bursátil estadounidense depende de diez compañías ligadas a IA, según Bank of America. Un solo golpe a las expectativas sobre IA mueve tu posición completa.
- Rebalancea con calendario. El caso de Vanguard es contundente: sin rebalanceo, el 60/40 se convierte en 73/27 y asumes un riesgo que no elegiste. Fija una revisión trimestral o semestral del mix, aunque no muevas un dólar el resto del año.
Para founders en LATAM y España hay un ángulo extra: Bank of America menciona a los mercados latinoamericanos entre las alternativas para salir de la concentración estadounidense. Si tu empresa opera en la región y tu caja está en dólares, buena parte de tu exposición ya es emergente, no una cobertura.
No hay respuesta única, y eso es lo relevante: Bank of America, JPMorgan, BlackRock, Vanguard y Goldman Sachs discrepan abiertamente. Cuando cinco de los nombres más grandes de Wall Street no coinciden, la lección para cualquier founder es la misma: deja de tratar tu asignación de activos como una fórmula heredada y empieza a tratarla como una decisión de gestión que se revisa.
Fuentes
- Bloomberg Línea (fuente original)
- 247wallst
- CNBC
- Cinco Días
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