Las empresas de robótica e IA física levantaron 33.400 millones de dólares en todo el mundo solo en la primera mitad de este año, según datos de PitchBook. La cifra supera ya los 28.700 millones de todo el año pasado y multiplica por casi siete los menos de 5.000 millones de 2020. Para un founder, la señal es doble: hay capital disponible como nunca para hardware, y hay valoraciones que se están pagando antes de que exista tracción real.
La robótica deja de ser la apuesta incómoda de Silicon Valley
Durante décadas, el hardware fue difícil de vender en Silicon Valley. Fabricar robots exigía componentes caros, fábricas y cadenas de suministro costosas, casi siempre para producir máquinas capaces de una sola tarea. El capital riesgo prefería respaldar a un universitario que abandonaba los estudios para lanzar la próxima aplicación viral.
Ajay Agarwal, socio de Bain Capital Ventures, fue una de las pocas excepciones. En 2004 respaldó a Kiva Systems, pionera en automatizar almacenes con flotas de robots móviles que llevaban los productos directamente a los trabajadores. Bain lideró cada ronda posterior porque Kiva "no era capaz de recaudar dinero en Sand Hill Road", según contó Agarwal a Business Insider. Cuando Amazon la compró por 775 millones de dólares en 2012, Bain era su único inversor institucional.
Leíste lo que hace la IA. ¿Y en tu negocio?
Un agente de IA puede quedarse con parte de tu día: ordenar lo pendiente y pedirte el OK antes de actuar. El Kit «tu mano derecha con IA» trae un video de 11 minutos y una ficha para dejar al tuyo trabajando. CAR está cerrada por ahora; al anotarte, te avisamos cuando abra.
👥 Quiero el Kit →Dos décadas después, la IA cambió la ecuación. Los avances en aprendizaje automático permiten que los robots perciban su entorno, tomen decisiones y se adapten a tareas nuevas. Eso abre la puerta a máquinas versátiles en lugar de un robot distinto para cada trabajo. Y la computación y el hardware más baratos mejoran la economía del sector.
¿Quién está firmando los cheques más grandes?
Los inversores están financiando tanto las máquinas como los cerebros de IA que las controlan. La empresa de defensa Anduril recaudó 5.000 millones de dólares en mayo, en una ronda codirigida por Thrive Capital y Andreessen Horowitz. El astillero autónomo Saronic levantó 1.750 millones en marzo, liderado por Kleiner Perkins.
En el software de control, Skild AI recaudó 1.400 millones en enero con SoftBank al frente, y Physical Intelligence consiguió unos 1.000 millones en mayo, codirigidos por Situational Awareness, de Leopold Aschenbrenner, y Lux Capital. A ellos se suman nombres conocidos de Silicon Valley: Atoms, del ex-CEO de Uber Travis Kalanick, levantó 1.700 millones en julio para automatizar alimentación, minería y transporte; Mind Robotics, del CEO de Rivian RJ Scaringe, ha recaudado 900 millones este año; y The Bot Company, del ex-CEO de Cruise Kyle Vogt, al menos 300 millones.
Las grandes tecnológicas también entraron. OpenAI publicó ofertas de empleo en robótica con salarios base de hasta 500.000 dólares al año. Meta adquirió en mayo la startup Assured Robot Intelligence y prueba robots en sus centros de datos. Google invirtió en el fabricante de humanoides Apptronik, que colabora con DeepMind. Y Andreessen Horowitz recaudó 1.100 millones en agosto para "Machine Age", su primer fondo centrado en la infraestructura física detrás de la IA.
¿Por qué los expertos advierten de una burbuja en la robótica?
El problema no es la tecnología, sino el precio que se paga por ella. Figure AI alcanzó una valoración de 39.000 millones de dólares el año pasado, aunque sus despliegues siguen limitados a pequeñas pruebas piloto en fábricas. "La robótica acabará llegando, y aún se perderá mucho dinero", resume Sarah Guo, fundadora de la firma Conviction. "Ambas cosas son ciertas".
Los veteranos hablan de "turistas del hardware": inversores atraídos por el entusiasmo de la IA que subestiman lo difícil que es fabricar máquinas fiables en el mundo real. El antecedente pesa. En la década de 2010 el capital riesgo invirtió miles de millones en vehículos autónomos y vio cómo las startups quebraban o se consolidaban cuando la tecnología resultó más cara y difícil de comercializar de lo previsto. Años después, solo un puñado de actores con grandes recursos ofrece robotaxis al público.
La robótica tiene su propio cuello de botella. A diferencia de los grandes modelos de lenguaje, entrenados con cantidades ingentes de texto e imágenes de internet, los robots no tienen un tesoro de datos equivalente que les enseñe a actuar en el mundo físico. Decenas de startups compiten por recopilarlos, pero nadie sabe cuánto será suficiente. "La parte más difícil de la IA física es la parte física", advierte Charly Mwangi, socio de Eclipse. "Los próximos años van a ser muy, muy duros para la industria de la robótica".
Sanjay Aggarwal, socio de F-Prime, lo dice sin rodeos: "No se puede recaudar dinero a base de demostraciones para siempre. A mí personalmente me sorprendería que todas estas empresas sigan existiendo de forma independiente dentro de dos o tres años". Matt Murphy, de Menlo Ventures, señaló en un evento de Business Insider que la financiación abundante puede volver a las startups "descuidadas" y multiplica las oportunidades de "sufrir un batacazo realmente grande".
¿Qué señales muestran que algunas startups ya son negocios reales?
No todo es humo. FieldAI, que desarrolla un "cerebro" de IA que funciona en distintos robots, superó los 100 millones de dólares en ingresos y contratos con más de 30 clientes, entre ellos constructoras, operadores de centros de datos y compañías de defensa. Skild AI alcanzó los 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales procedentes de más de 60 clientes, con proyectos que incluyen robots ensamblando los chips Blackwell de Nvidia junto a Foxconn y pilotos de cocina con el conglomerado japonés Mitsui.
Brad Porter, exdirector de Amazon Robotics y hoy al frente de la startup Cobot, cree que el sector está a entre nueve y 18 meses de un avance decisivo en la manipulación diestra, la capacidad de manejar objetos con la destreza de las manos humanas. "Cuando pienso en un 'momento ChatGPT' para la robótica, se trata de descifrar la manipulación diestra", afirma. "Entonces habrá una explosión cámbrica de robots".
¿Qué está pasando fuera de Estados Unidos?
El dinero no se concentra solo en Silicon Valley. Según Crunchbase, la financiación global a startups de robótica alcanzó 9.900 millones de dólares en el tercer trimestre, más del doble de los 4.300 millones del mismo trimestre de 2025, y el acumulado del año crece alrededor de un 185% interanual. China lidera con 13.200 millones invertidos y Estados Unidos le sigue con 12.100 millones; Alemania, tercero, queda lejos con 1.700 millones. Crunchbase añade que unas 75 empresas de robótica figuran ya en la lista de unicornios, y 45 de ellas entraron este año.
Europa empieza a moverse. Humanoid, empresa británica fundada en 2024 por Artem Sokolov, cerró una Serie A de 152 millones de dólares con una valoración posfinanciación de 1.350 millones, y se presenta como el primer unicornio europeo dedicado exclusivamente a la robótica humanoide. La ronda fue liderada por Prime Movers Lab, con participación de Schaeffler, Bosch, Fubon Financial Holding Venture Capital y Aglaé Ventures.
En España acaba de nacer Ánima, la Asociación Española de Robótica Humanoide e IA Física, impulsada por AFM Cluster y AER Automation, que representan a más de 1.000 empresas. Su presidente, Carlos Méndez, recuerda que España es el tercer mercado europeo por instalaciones de robots industriales según la International Federation of Robotics, y que PAL Robotics lleva más de 20 años fabricando humanoides. Méndez también pone el freno: "Existe bastante hype y algunos de los vídeos que se difunden pueden generar una percepción de capacidades muy superiores a lo que un robot puede hacer hoy de manera autónoma y fiable".
Qué significa esto para tu startup
La ola de capital abre oportunidades, pero también define qué se va a premiar y qué no. Tres lecturas prácticas:
- Si construyes software, mira la capa de datos. El propio sector admite que no existe un "internet de datos físicos". Herramientas que capturen, curen y validen datos multimodales —visión, tacto, fuerza— para entrenar robots son un cuello de botella reconocido. Ulrik Stig Hansen, co-CEO de Encord, lo resume: convertir datos de sensores en acciones "es una operación muy cara". Ahí hay espacio para productos B2B.
- Si eres startup de robótica, la venta enterprise es el filtro. Los casos que hoy muestran ingresos reales tienen clientes industriales concretos y contratos de despliegue, no vídeos virales. Diseña tus pilotos con métricas de retorno: horas útiles de trabajo, disponibilidad, coste de mantenimiento y facilidad para aprender tareas nuevas. Sin esos números, el comprador industrial seguirá tratando tu robot como un experimento.
- Cuidado con levantar a valoración de demo. La advertencia de F-Prime y Menlo Ventures aplica a cualquier etapa: una ronda grande a valuación alta fija expectativas que después hay que justificar con ingresos. Si tu sector entra en fase de consolidación, la empresa que levantó de más es la que antes necesita vender barato.
Para founders en España y LATAM, la parte más accionable está en la cadena de valor y no en el robot completo: actuadores, sensores, visión, integración industrial y mantenimiento. Es un mercado que se está definiendo ahora y donde la ventaja no es tener más capital, sino resolver un problema físico concreto mejor que la alternativa disponible.
Fuentes
- Business Insider España (fuente original)
- Crunchbase News
- Ars Technica
- El Español / Disruptores
- Business Wire vía Bolsamania
Leíste lo que hace la IA. ¿Y en tu negocio?
Un agente de IA puede quedarse con parte de tu día: ordenar lo pendiente y pedirte el OK antes de actuar. El Kit «tu mano derecha con IA» trae un video de 11 minutos y una ficha para dejar al tuyo trabajando. CAR está cerrada por ahora; al anotarte, te avisamos cuando abra.
👥 Quiero el Kit →














