Una startup chilena que reemplaza el cemento con algas y microbios del desierto
NIDO Contech desarrolló un material que sustituye el cemento combinando alginato marino con microorganismos extremos del Desierto de Atacama. Lo definen como el «primer sistema de climatización natural del mundo», porque el material terminado entrega inercia térmica, resistencia al fuego y aislación acústica en una sola capa. El objetivo declarado por su cofundadora, la bioquímica Karina Gómez, es «descarbonizar a un bajo costo» la industria de la construcción.
Para un founder, el dato relevante no es la anécdota científica: es que una startup de un país sin ecosistema de construcción industrial masivo está atacando uno de los insumos más contaminantes del planeta con materia prima local y barata. Esa es la jugada.
¿Qué es NIDO Contech y cómo reemplaza el cemento?
La compañía viene de otra innovación: antes había creado un material de aislación térmica ecológico. Sobre esa base construyó el metamaterial que hoy presentan como alternativa al cemento.
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👥 Quiero el Kit →El proceso, según explicó Gómez en conversación con el programa Esa es la Idea de Cooperativa, parte de dos insumos que no compiten con la cadena de valor tradicional: alginato marino y microorganismos extremos provenientes del Desierto de Atacama. Al procesarlos, asegura, «este metamaterial reemplaza el cemento».
La diferencia funcional es interesante para quien construye: el cemento tradicional resuelve estructura y masa térmica, pero necesita capas adicionales para aislar y proteger del fuego. Un material que entrega inercia térmica, resistencia al fuego y aislación acústica al mismo tiempo simplifica el sistema constructivo, reduce partidas en obra y baja horas de mano de obra. Ahí está el ahorro operativo, no solo el argumento verde.
Algas y microbios de Atacama: por qué la materia prima es la ventaja
Gómez fue enfática en que NIDO no extrae recursos de forma destructiva. La búsqueda declarada es una «relación simbiótica con la naturaleza» mediante cultivos regenerativos que absorben dióxido de carbono de la atmósfera.
Sobre el potencial geográfico, la investigadora destacó: «Chile tiene un capital intelectual increíble y una naturaleza salvaje que tomamos como ventaja competitiva».
Ese punto merece atención estratégica. Los microorganismos extremófilos del Desierto de Atacama son un activo biológico difícil de replicar en otras latitudes: sobreviven en condiciones de radiación, salinidad y sequedad extremas, y ese tipo de cepas suele tener aplicaciones industriales en biotecnología. Para una startup, significa propiedad intelectual con raíz territorial, algo que un competidor en Europa o Estados Unidos no puede copiar simplemente comprando un equipo.
También implica una advertencia: depender de un recurso biológico específico obliga a resolver escala biológica antes que escala industrial. Producir alginato y mantener cepas activas son procesos que no siguen la lógica de una fábrica de materiales.
¿Cuánto contamina el cemento y por qué esta carrera importa?
La magnitud del problema justifica el interés inversor. Según VoxelMatters, la fabricación de cemento es responsable de aproximadamente el 7% de las emisiones globales de carbono, impulsada por dos factores: la producción de clínker, que exige procesos de calentamiento, mezcla y enfriamiento intensivos en energía, y la calcinación de la piedra caliza, que libera CO2 en la reacción química misma.
Es decir, no basta con usar energía renovable en la planta: una parte de las emisiones es intrínseca a la química del material. Por eso las alternativas biológicas atraen capital y atención regulatoria.
Qué dice la investigación internacional sobre biocemento
Fuera de Chile, la línea más avanzada es la biocementación. En ETH Zurich, la investigadora Karen Antorveza Paez, tras completar su doctorado en el Departamento de Arquitectura, desarrolló un método para unir granos de arena con bacterias y convertirlos en elementos constructivos sólidos, según documentó Phys.org.
El paralelo con NIDO es directo en un insumo clave. El «bio-ink» de Antorveza combina un gel de agua con alginato y xantano, más arena y bacterias vivas. La pieza impresa se sumerge luego en un baño de urea y cloruro de calcio, donde las bacterias precipitan carbonato de calcio: el proceso completo toma entre dos y cinco días y se hace a temperatura ambiente, sin hornos.
Antorveza describe el proceso comparándolo con cocinar: «Es un poco como hornear un pastel. Tienes la masa, que todavía es muy maleable y delicada. Solo el horno puede convertirla en algo sólido». En su caso, las bacterias hacen de horno.
La principal conclusión de esa investigación es un baño de realidad para el sector: el material biológico se parece más al mortero que al hormigón. Hoy sirve para fachadas y tabiques divisorios, no para elementos portantes. «La gran pregunta ya no es si el biocemento funciona, sino qué tan bien se pueden gestionar sus propiedades», cierra la investigadora.
En 2025, durante la Biennale Architettura de Venecia, el equipo mantuvo funcionando sin interrupción durante seis meses un brazo robótico que rocía capas de bacterias, minerales y arena, demostrando que el proceso se puede automatizar.
Y hay un problema ambiental sin resolver: la reacción produce amonio, un subproducto dañino para el entorno. Antorveza lo advierte sin rodeos: si no se incorpora la disposición de ese residuo al diseño, el biocemento no será realmente una práctica sostenible. Cualquier startup que se declare verde en este espacio tendrá que responder esa pregunta ante inversionistas con tesis ESG.
¿Qué significa esto para tu startup?
1. Si vendes materiales, revisa tu ángulo de «capa única». El argumento comercial de NIDO no es solo ambiental: es que un solo material resuelve tres funciones (térmica, fuego, acústica). Ese tipo de reducción de partidas es lo que un constructor compra sin pedir análisis de ciclo de vida. Busca en tu propio producto cuántas capas del sistema reemplazas, y pon ese número en la propuesta comercial antes que la palabra «sostenible».
2. Si tu ventaja depende de un insumo biológico o territorial, resuelve la cadena de suministro desde el día uno. Algas y cepas de Atacama no salen de un proveedor industrial estándar. Mapea qué pasa si duplicas volumen: ¿puedes cultivar el insumo o dependes de extracción? La respuesta define si tu empresa es escalable o si es un proyecto de laboratorio.
3. Evalúa el antecedente de ETH Zurich como hoja de ruta técnica. El camino de la biocementación combina alginato, sales de calcio y bacterias, y funciona a temperatura ambiente con procesos de días. Eso abre una puerta concreta: la automatización robótica ya está probada a escala de demostración pública. Si trabajas en construcción, la frontera no está en descubrir la biología, sino en controlar la fabricación.
4. Si estás en LATAM, convierte la biodiversidad en propiedad intelectual. Gómez lo dijo sin vueltas: la naturaleza salvaje es ventaja competitiva. Protege cepas, procesos y formulaciones con patentes locales y acuerdos de acceso a recursos biológicos firmados antes de levantar capital. Sin eso, el diferencial no se sostiene frente a un inversionista global.
Conclusión
NIDO Contech pone sobre la mesa algo que el sector construcción necesita desde hace años: una ruta biológica, con materia prima local, para reemplazar el cemento. La nominación de Karina Gómez a Women in Tech Europa 2026 es reconocimiento al trabajo, pero el desafío de fondo sigue siendo el mismo que enfrenta la biocementación en cualquier parte del mundo: pasar de una muestra atractiva a un material con propiedades controladas, cadena de suministro resuelta y residuos gestionados.
La lección para cualquier founder deeptech en América Latina no está en el material, sino en el método: tomar un insumo que solo existe en tu territorio, convertirlo en capital intelectual registrable y buscar alianzas entre ciencia e industria —el llamado explícito de Gómez— antes de salir a levantar capital. Esa secuencia es lo que separa una innovación nominada a un premio de un producto en obra.
Fuentes
- Cooperativa: Startup sustituye cemento utilizando algas marinas y microbios atacameños
- Phys.org: Bacteria turn 3D-printed sand into solid building elements
- VoxelMatters: Can bacteria and 3D printing make construction more eco-friendly?
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