La generación de científicas argentinas que está transformando la biotecnología en negocio
Ocho investigadoras del CONICET han levantado más de US$ 40 millones en capital privado para convertir décadas de investigación científica en startups biotech con proyección global. Entre 2020 y 2021, una combinación de pausa pandémica y la aparición de nuevos fondos de venture capital les dio el impulso para cruzar el puente entre el laboratorio y el mercado. Hoy lideran empresas que van desde la detección temprana de cáncer hasta bioinsumos agrícolas, demostrando que el talento científico argentino puede competir en el escenario internacional.
El movimiento no es aislado. Según el informe Panorama del Capital Emprendedor Argentino 2026 de ARCAP y EY, la biotecnología fue por segundo año consecutivo el sector con más operaciones del país, concentrando el 43,1% de las transacciones de 2025. En 2026, el sector acumuló operaciones por US$ 32,7 millones en 31 rondas. Un dato revelador: de las startups que recibieron inversión en 2025, apenas el 12,5% tiene una CEO mujer, y todas esas mujeres dirigen empresas de biotecnología.
El ecosistema que hace posible el salto: GRIDX y el capital de riesgo científico
El cuello de botella para estas científicas no fue la calidad de su investigación, sino el pasaje al negocio. Ahí entra en juego GRIDX, el fondo de capital de riesgo más activo del segmento en América Latina. Según su fundador Matías Peire, GRIDX administra unos US$ 41 millones, tiene más de 90 startups en su portfolio y cerca de 190 científicos entre sus fundadores. Lo más destacable: el 75% de sus empresas tiene alguna fundadora mujer.
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👥 Construir en la comunidad"La curva de aprendizaje de un científico para ser el fronting de esa compañía era demasiado larga como para adaptarse a los tiempos del capital", explica Peire. Por eso GRIDX no espera a que los proyectos aparezcan: los arma. Sale a buscar investigadores al sistema científico, forma con ellos la compañía y pone el capital inicial. Su modelo identifica una barrera fundamental: en la región no hay capital suficiente para lo que estas empresas necesitan. "Tienen que ir al mundo a buscar ese capital", dice, y señala el desafío de confianza: "¿Por qué voy a invertir en esta ciencia latinoamericana cuando puedo invertir en algo que salió de Harvard, MIT o Stanford?".
Casos de éxito: de la investigación a la facturación
Microgénesis: lectura de fertilidad donde los estudios comunes no ven nada
Gabriela Gutiérrez fundó Microgénesis tras años de investigación sobre qué factores del cuerpo de una mujer interfieren con su fertilidad cuando los estudios convencionales no encuentran explicación. La empresa desarrolló una metodología que cruza antecedentes, síntomas y biomarcadores metabólicos, inflamatorios y de la microbiota para detectar esos perfiles y orientar el tratamiento. Hoy, tras años de validación, entró en una etapa de atención directa a pacientes con herramientas digitales y una red internacional de profesionales. La compañía levantó más de US$ 4 millones de inversores privados de Argentina, Estados Unidos y Asia, particularmente de China y Singapur.
Oncoliq: detectar el cáncer temprano con una muestra de sangre
Marina Simian pasó más de veinte años como investigadora del CONICET antes de fundar Oncoliq junto a Adriana De Siervi en 2021. La startup busca detectar cáncer de manera temprana midiendo micro ARN en sangre, moléculas que cambian su patrón cuando un órgano empieza a enfermar. La apuesta es llegar a los tipos de cáncer que hoy no tienen tamizaje, de forma descentralizada y de bajo costo. El test cuesta hoy alrededor de US$ 70, el laboratorio propio en pleno centro porteño ya está automatizado con robots y el primer producto, Oncoliq Mama, sale al mercado a fin de año. La empresa levantó un poco más de US$ 4,2 millones y prepara su Serie A, con México como segundo mercado.
OncoPrecision: microavatares del tumor para diseñar la terapia justa
OncoPrecision fabrica microavatares de tumores reales, modelos vivos del cáncer de cada paciente, y con inteligencia artificial estudia por qué ciertas células no responden a los tratamientos. Con esa información diseña anticuerpos capaces de sortear esas resistencias. Salió del laboratorio de letalidad sintética de la Universidad Nacional de Córdoba, de un grupo de ex investigadores del CONICET, pasó por los programas de GRIDX e IndieBio y hoy tiene su terapia más avanzada, ONC001, cerca de los estudios clínicos. Reunió unos US$ 11 millones de capital, de fondos como GRIDX, SOSV y AIR Capital, más New York Ventures del Estado de Nueva York.
Erisea: los erizos de mar patagónicos convertidos en suplementos
Tamara Rubilar convirtió más de veinte años de investigación sobre las huevas de los erizos de mar en suplementos para un envejecimiento saludable con la marca ProMarine, con licencia exclusiva del CONICET. Su empresa, Erisea, fue la primera de base tecnológica de la Patagonia en obtener ese tipo de licencia, y ya concretó su primera exportación a Estados Unidos. Emprender desde Puerto Madryn tiene un costo concreto: Rubilar pasa cerca de quince días por mes fuera de su casa. Pero demuestra que "la innovación no tiene por qué concentrarse solo en el centro del país". La empresa recibió cerca de US$ 5 millones desde su creación, de inversores del sector pesquero, y su equipo es mayoritariamente de mujeres.
Puna Bio: microbios de los salares para que crezca lo que no crecía
Puna Bio usa extremófilos, microorganismos que sobreviven en los salares de la Puna a más de 4.000 metros, donde la radiación y una salinidad ocho veces mayor a la del mar llevan la vida al límite. Traducidos a la agricultura, esos "atletas de elite" mejoran los rendimientos entre un 10% y un 15% y permiten producir en suelos degradados. Detrás hay más de 25 años de ciencia del CONICET y de Tucumán, y un paso por IndieBio, la aceleradora de startups científicas de Silicon Valley. La compañía ya lanzó tres productos, opera en Brasil, Estados Unidos y Paraguay y levantó más de US$ 10 millones, con una ronda en 2025 liderada por la multinacional Corteva y participación de la Fundación Gates.
Bioeutectics: reemplazar los solventes contaminantes de media industria
Bioeutectics desarrolla solventes naturales que reemplazan a los petroquímicos usados para extraer, disolver o estabilizar ingredientes en cosmética, alimentos, agro y materiales. Combina componentes de origen natural, a veces hasta trece, para crear líquidos con propiedades muy precisas, más limpios que los tradicionales. María Fernanda Silva llegó a investigadora superior del CONICET y dirigió un instituto en Mendoza antes de dar el salto, según cuenta, a una edad cercana a la jubilación. Seleccionada primero por GRIDX y luego por IndieBio, la compañía acumula más de US$ 4,8 millones entre capital privado y programas de aceleración, mantiene su laboratorio en Mendoza, sumó una sede en Tulsa y está en medio de una Serie A.
Semion: que la propia planta se defienda de las plagas
Semion desarrolla soluciones que activan las defensas naturales de las plantas. En lugar de atacar a la plaga, hace que el propio cultivo resista mejor sin perder rendimiento. Su tecnología, probada primero en maíz, se volvió urgente con la crisis de la chicharrita de la campaña 2023-2024. En sus primeros ensayos aumentó un 30% el rendimiento en lotes afectados, y ya lleva 23 ensayos a campo, desde Paraguay hasta Córdoba. Victoria Coll Aráoz venía de trece años de trabajo con ese insecto cuando dejó el CONICET en 2023. La compañía levantó alrededor de US$ 1 millón de capital privado, más fondos no reembolsables, y hoy dirige a su equipo argentino desde Houston.
¿Qué significa esto para tu startup?
1. El capital de riesgo científico ya tiene modelo en América Latina
El caso de GRIDX demuestra que existe un modelo replicable para llevar ciencia profunda al mercado. Con US$ 41 millones bajo gestión y más de 90 startups en portfolio, el fondo ha creado un ecosistema que reduce la curva de aprendizaje para científicos emprendedores. Para founders técnicos, esto significa que ya no tienen que convertirse en expertos en venture capital para acceder a financiamiento: pueden asociarse con fondos que entienden los tiempos de la ciencia y aportan el expertise comercial que falta.
2. La propiedad intelectual sigue siendo el cuello de botella
Varias fundadoras coinciden en que el obstáculo más burocrático es la propiedad intelectual. En el CONICET evalúan por papers publicados, y decidir no publicar para poder patentar "genera un vértigo terrible para los investigadores", dice Tamara Rubilar. Para startups deep tech, esto implica planificar con años de anticipación la estrategia de IP y buscar asesoría especializada desde el día cero. La experiencia de estas científicas muestra que las reglas del sistema académico no están diseñadas para la velocidad del mercado.
3. El talento científico es tu mayor ventaja competitiva
Marina Simian de Oncoliq lo resume: "No hay que subestimar lo que puede dar un doctorado y un posdoctorado". La resiliencia científica —esa capacidad de formular hipótesis, fallar y volver a empezar— resulta ser el mejor entrenamiento para emprender. Para founders técnicos, esto significa que sus años en el laboratorio no son tiempo perdido: son experiencia acumulada en resolver problemas complejos con metodología rigurosa, exactamente lo que se necesita para construir empresas escalables.
4. La internacionalización no es opcional, es requisito
Matías Peire de GRIDX lo dice sin rodeos: "En la región no hay capital suficiente para lo que estas empresas necesitan. Tienen que ir al mundo a buscar ese capital". Startups como OncoPrecision (con operaciones divididas entre Córdoba y Nueva York), Bioeutectics (con sede en Tulsa) y Semion (dirigida desde Houston) demuestran que el modelo es viable. Para founders latinoamericanos, esto implica diseñar desde el inicio una estrategia de expansión global, con foco en mercados como Estados Unidos donde el capital es más abundante y la validación científica tiene mayor peso.
5. Las mujeres están liderando la revolución biotech
El dato del informe ARCAP/EY es revelador: todas las startups argentinas con CEO mujer que recibieron inversión en 2025 son de biotecnología. Esto no es casualidad: según GRIDX, el 75% de sus empresas tiene alguna fundadora mujer. La biotecnología, con su enfoque en salud, agricultura y sostenibilidad, está atrayendo talento femenino que encuentra en la ciencia aplicada un camino para impactar directamente en problemas sociales y ambientales. Para el ecosistema emprendedor, esto señala una oportunidad clara: fondos y aceleradoras con foco en biotech deberían priorizar la diversidad de género como estrategia de inversión.
Seis consejos de científicas que ya dieron el salto
No te cases con la solución — Como dice Lucía Curti, genetista que cofundó CASPR Biotech (comprada por Amazon en 2020): "Es como si estuvieras desarrollando un martillo y de repente ves que todo tiene pinta de clavo". Antes de enamorarse de la tecnología, hay que entender qué problema real resuelve y quién pagaría por él.
Cuidado con la palabra "potencial" — Para Curti, ahí se esconde el malentendido más común entre ciencia y negocio: "Un científico habla en potencial porque no tiene aún la evidencia reproducible. Un perfil de negocios lo usa como una promesa. Mismo término, expectativas completamente distintas".
No esperes a sentirte lista — Es la deformación profesional del investigador, entrenado para reducir la incertidumbre antes de actuar. "Que no espere sentirse completamente preparada", dice Gabriela Gutiérrez. "Emprender exige aprender a avanzar mientras todavía existen preguntas abiertas".
Elegí bien con quién te asociás — En biotech, coinciden varias, el equipo pesa tanto como la ciencia. Rodearse de perfiles distintos, de gente que maneje lo que una no domina, es lo que permite pensar diferente y no quedar sola frente a cada decisión.
No todo descubrimiento tiene que ser una empresa — Tamara Rubilar suma una advertencia honesta: hay conocimiento que puede transferirse de otras formas y generar valor sin fundar una compañía. La clave es que no se quede guardado.
La resiliencia científica es una ventaja — Los años de laboratorio entrenan para algo que el mundo emprendedor exige todo el tiempo: convivir con que un experimento, o un negocio, no dé lo esperado. "Toda una carrera formulando hipótesis, fallando y volviendo a empezar termina siendo, sin que nadie lo planeara, el mejor entrenamiento para emprender", concluye Simian.
Fuentes
- Científicas-empresarias: la camada del CONICET que levantó más de US$ 40 millones para fundar startups biotech
- GRIDX | Un fondo centrado en la vida para una revolución centrada en la vida
- Científicas del CONICET crean startups y levantan US$ 40 millones
🚀 Antes de buscar capital, valida el negocio
Una comunidad de emprendedores construyendo con IA como apalancamiento — sin humo de startup, con foco en lo que funciona.
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