El problema oculto detrás de cada bug
Adolfo Ochagavía, desarrollador y mantenedor de proyectos open source, se enfrentó recientemente a un bug complejo en Krossover, una biblioteca que mantiene activamente. El problema parecía lo suficientemente difícil como para requerir un debugger, así que configuró un breakpoint estratégico en el código, esperando observar el comportamiento del programa y destruir el error sin piedad.
Pero el debugger tenía otros planes: ignoró completamente el breakpoint. A pesar de saber con certeza que esa línea de código se estaba ejecutando, la herramienta simplemente no se detenía. Y aquí es donde comienza la lección más valiosa para cualquier founder técnico o ingeniero en una startup.
La trampa de la visión túnel
En modo «resolución de problemas», Ochagavía hizo lo que muchos hacemos: ignorar el problema de la herramienta y buscar rutas alternativas. Modificó el código para agregar logs, intentó diferentes aproximaciones, agregó más código de troubleshooting. Todo esto mientras su debugger seguía roto.
La ironía es poderosa: el deseo mismo de resolver el bug lo estaba volviendo menos efectivo. La urgencia por avanzar le impedía ver que necesitaba dar un paso atrás y arreglar la herramienta primero.
Esta dinámica es especialmente común en entornos startup, donde la presión por entregar features y resolver issues rápidamente puede hacernos sacrificar la efectividad a largo plazo por soluciones inmediatas de corto plazo.
La solución: arregla tus herramientas primero
Cuando finalmente Ochagavía decidió arreglar el debugger, descubrió que el problema era un simple cambio de configuración de una línea. Con la herramienta funcionando correctamente, pudo observar el comportamiento del programa en detalle y resolver el issue original de manera eficiente.
Este caso ilustra un principio fundamental que todo equipo técnico debería internalizar: invertir tiempo en arreglar tus herramientas multiplica tu efectividad. Lo que parece una «desviación» del problema principal es, en realidad, el camino más directo hacia la solución.
Aplicaciones prácticas para founders y equipos tech
Esta experiencia tiene implicaciones directas para la cultura de ingeniería en startups:
Invierte en tu tooling desde el inicio
No esperes a que las herramientas rotas se conviertan en cuellos de botella. Configurar correctamente debuggers, profilers, loggers y herramientas de monitoreo desde las primeras fases de desarrollo paga dividendos exponenciales a medida que el proyecto crece.
Reconoce cuándo estás en modo supervivencia
La presión por entregar puede crear una mentalidad de «parchar y seguir» que es tóxica a largo plazo. Si tu equipo constantemente está agregando logs en lugar de usar debuggers, o haciendo deploys manuales en lugar de automatizar, es momento de detenerse y arreglar el proceso.
Mide el costo real de herramientas deficientes
Cada hora que un desarrollador pierde luchando con herramientas rotas es una hora que no está construyendo producto. En una startup donde cada sprint cuenta, este es un lujo que no te puedes permitir. Calcula cuánto tiempo está perdiendo tu equipo cada semana por problemas de tooling y compáralo con el tiempo de arreglarlos.
Crea una cultura de mejora continua
Fomenta que tu equipo reporte y arregle problemas de herramientas cuando los encuentren, no que los eviten. Esto requiere que como founder o líder técnico valores explícitamente este trabajo, incluso cuando parece «no estar avanzando features».
El debugger como metáfora
Aunque Ochagavía habla específicamente de un debugger, la lección se extiende a todo el stack de herramientas que usamos diariamente: entornos de desarrollo, pipelines de CI/CD, sistemas de monitoreo, frameworks de testing.
En el contexto de startups tecnológicas, esto también aplica a herramientas de negocio: CRMs mal configurados, sistemas de analytics que no rastrean las métricas correctas, procesos de onboarding que friccionan innecesariamente. Todas estas son «herramientas rotas» que merecen ser arregladas.
Conclusión
La paradoja que identifica Ochagavía es universal: a menudo, la urgencia por resolver un problema nos impide ver que necesitamos arreglar nuestras herramientas primero. Para founders y equipos técnicos en startups, esta lección es crítica.
Arreglar tus herramientas no es una distracción del trabajo real; es una inversión en tu capacidad de hacer ese trabajo de manera efectiva. La próxima vez que te encuentres luchando con un problema difícil, pregúntate: ¿estoy usando las mejores herramientas para esto, o estoy trabajando alrededor de herramientas rotas?
Como dice Ochagavía: arregla tus herramientas. Harán maravillas por ti.
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Fuentes
- https://ochagavia.nl/blog/fix-your-tools/ (fuente original)













