El mito de que la tecnología siempre destruye empleos
Durante décadas, uno de los grandes temores frente a la automatización fue que las máquinas simplemente reemplazarían a los trabajadores. Pero la historia de los cajeros automáticos (ATMs) y los empleos bancarios cuenta una historia mucho más matizada, y profundamente relevante para cualquier founder que hoy se pregunta qué va a hacer la inteligencia artificial con su equipo o con su industria.
La conclusión que sorprende a casi todo el mundo: los ATMs no eliminaron los empleos de cajeros bancarios. De hecho, durante más de treinta años, ambas cosas crecieron juntas. Lo que sí los destruyó fue el iPhone.
Cuando los ATMs llegaron… y los cajeros siguieron creciendo
Los primeros cajeros automáticos aparecieron en Estados Unidos en 1969. Para mediados de los años 90, ya había más de 400.000 ATMs instalados en todo el país. La lógica parecía inevitable: si una máquina puede dispensar dinero las 24 horas, ¿para qué necesitas a una persona detrás de un mostrador?
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👥 Unirme a la comunidadLa realidad fue completamente distinta. Los datos del Bureau of Labor Statistics (BLS) muestran que el empleo de cajeros bancarios creció de manera sostenida durante toda esa época, incluso a un ritmo superior al promedio del mercado laboral. ¿Qué ocurrió?
El principio de complementariedad tecnológica
Los ATMs redujeron el costo operativo de cada sucursal bancaria. Una sucursal típica antes de los cajeros automáticos necesitaba alrededor de 21 cajeros; después de adoptarlos, bastaban con 13. Pero ese ahorro no se tradujo en despidos netos: lo que hizo fue hacer rentable abrir más sucursales en nuevas ubicaciones.
Este fenómeno tiene nombre: complementariedad tecnológica. La tecnología no sustituyó al cajero, sino que transformó su rol. Los cajeros dejaron de procesar transacciones de efectivo repetitivas y comenzaron a enfocarse en atención al cliente, asesoramiento financiero y venta de productos. La productividad subió, el costo bajó, la red se expandió y la demanda total de trabajo aumentó.
El economista James Bessen, uno de los principales estudiosos de este fenómeno, señala que cuando una innovación reduce los precios de un servicio y amplía el acceso, tiende a sostener y hasta multiplicar los roles humanos, al menos hasta que llegue una tecnología que reemplace la interacción en sí misma.
Entonces llegó el iPhone — y eso sí cambió todo
En 2007, Steve Jobs presentó el iPhone. En los años siguientes, la banca móvil pasó de curiosidad a canal dominante. Transferencias, depósitos, pagos, consultas de saldo: todo podía hacerse desde la palma de la mano, sin pisar una sucursal.
A diferencia de los ATMs, la banca móvil no redujo el costo de operar una sucursal: directamente hizo que la sucursal dejara de ser necesaria para millones de usuarios. Aquí no hay complementariedad; hay sustitución. El empleo de cajeros bancarios, que había crecido durante décadas, cayó en picada. Las sucursales físicas en Estados Unidos pasaron de cerca de 100.000 en 2009 a menos de 80.000 en 2023, y la tendencia sigue.
La diferencia clave: ¿complementa o sustituye?
Esta es la pregunta que todo founder debería hacerse al evaluar una nueva tecnología:
- ¿La tecnología reduce el costo de hacer algo y permite escalarlo? → Complementariedad. Probablemente amplíe el empleo en ese sector.
- ¿La tecnología elimina la necesidad de la interacción o el proceso humano por completo? → Sustitución. El empleo en ese punto exacto va a caer.
Los ATMs reducían el costo de atender a un cliente en persona. La banca móvil eliminó la necesidad de atenderlo en persona. Esa diferencia, aunque sutil en teoría, fue devastadora en la práctica para decenas de miles de empleos.
¿Qué nos dice esto sobre la IA hoy?
La pregunta del billón de dólares: ¿la inteligencia artificial se parece más al ATM o al iPhone en términos de impacto laboral?
La respuesta honesta es que depende del rol y del sector. Pero el marco conceptual sí es claro:
- Cuando la IA amplifica lo que hace un trabajador (más velocidad, menos errores, mejores decisiones), actúa como un ATM. El trabajador se vuelve más productivo, el servicio se abarata, la demanda crece y el empleo neto puede mantenerse o subir.
- Cuando la IA replica la función completa de un trabajador —y el cliente ya no tiene razón para interactuar con el humano—, actúa como el iPhone frente a la sucursal bancaria. Ese puesto de trabajo desaparece.
En el ecosistema startup, ya vemos ambos patrones. Herramientas de IA generativa están complementando a ingenieros, diseñadores y marketers: hacen más en menos tiempo. Pero también están sustituyendo ciertos roles de atención al cliente, moderación de contenido y análisis de datos básicos, donde la interacción humana ya no agrega valor diferencial.
Lo que los founders deben mapear en su propia empresa
Si lideras un equipo o construyes un producto, este análisis histórico te da un marco accionable:
- Identifica qué tareas en tu empresa son transaccionales y repetitivas: esas son candidatas reales a sustitución por IA. Planifica con anticipación.
- Identifica qué tareas requieren juicio, relación o contexto profundo: ahí la IA probablemente actúa como complemento y puede hacer a tu equipo mucho más efectivo.
- Observa si la tecnología reduce el costo de un servicio o lo hace innecesario: esa distinción determina si expandirás tu equipo o lo reducirás.
- Forma a tu equipo para moverse hacia el lado de la complementariedad: tal como los cajeros migraron de procesar efectivo a asesorar clientes, los roles del futuro cercano exigirán habilidades que la IA aún no puede replicar bien.
El error de las predicciones catastrofistas (y de las optimistas)
Cuando llegaron los ATMs, hubo voces que predijeron el fin del empleo bancario. Se equivocaron durante treinta años. Pero eso no significa que la tecnología nunca destruye empleos: el iPhone demostró que sí puede hacerlo, y de forma acelerada.
El error más común es generalizar: decir que toda tecnología destruye empleo (visión catastrofista) o que ninguna lo hace porque siempre hay compensación (visión ingenuamente optimista). La verdad está en el análisis caso a caso, sector a sector, rol a rol.
Para los founders que construyen startups hoy, esto significa que la pregunta no es ¿la IA va a afectar mi industria?, sino ¿en qué puntos exactos la IA complementa y en cuáles sustituye? Quien haga esa distinción bien, y se posicione del lado correcto, tendrá una ventaja competitiva enorme en los próximos cinco años.
Conclusión
La historia de los cajeros bancarios es una de las lecciones más ricas y subestimadas sobre tecnología y empleo. Los ATMs, contraintuitivamente, crearon más empleos de cajeros al reducir costos y expandir sucursales. El iPhone los destruyó al hacer innecesaria la visita física al banco. La diferencia no está en si una tecnología es poderosa o disruptiva: está en si complementa o sustituye la interacción humana en el núcleo del servicio.
Para los founders del ecosistema tech en LATAM y el mundo hispano, este marco es una brújula práctica. Antes de temer o celebrar a ciegas el impacto de la IA en tu equipo o en tu mercado, hazte la pregunta correcta: ¿esta tecnología baja el costo de la interacción humana o la elimina? La respuesta determinará si estás frente a una oportunidad de escalar tu equipo o frente a una necesidad urgente de reinventarlo.
Profundiza estos temas con nuestra comunidad de founders que ya están navegando el impacto de la IA en sus equipos y negocios.
Fuentes
- https://davidoks.blog/p/why-the-atm-didnt-kill-bank-teller (fuente original)
- https://www.aei.org/economics/what-atms-bank-tellers-rise-robots-and-jobs/ (fuente adicional)
- https://andamaninspirations.com/2018/04/12/50-years-of-automated-teller-machineswhy-didnt-teller-jobs-disappear/ (fuente adicional)
- https://www.ncratleos.com/insights/a-history-of-atm-innovation (fuente adicional)
- https://politicalcalculations.blogspot.com/2011/06/trends-in-number-of-bank-tellers-and.html (fuente adicional)













