AVS cumple 20 años: de fabricar componentes espaciales a construir aceleradores contra el cáncer
AVS (Added Value Solutions) cumple veinte años. La empresa guipuzcoana, fundada en Elgoibar en junio de 2006, ha pasado de fabricar equipos especializados para misiones espaciales y grandes instalaciones científicas a desarrollar satélites y sistemas completos de aceleración de partículas. No cambió de sector: cambió de eslabón en la cadena de valor.
El salto se mide mejor en las cuentas que en el comunicado de aniversario. Según Cinco Días, la compañía cerró 2025 con una facturación de 26 millones de euros y prevé alcanzar los 40 millones en 2026, con unas 240 personas en plantilla y proyectos en 26 países. Su fundador y consejero delegado, Miguel Ángel Carrera, resume la tesis del negocio en una frase: «Hacemos las herramientas necesarias para que los científicos puedan hacer ciencia».
¿Qué cambia cuando pasas de fabricar piezas a vender el sistema completo?
Fabricar un componente para un telescopio o un sensor para un rover es un negocio de precisión, pero acotado. Desarrollar el satélite entero o el acelerador completo es otro juego: más margen, más responsabilidad de integración y más dependencia de tu propia capacidad de ingeniería.
¿Y esto cómo se aplica en tu negocio?
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👥 Probar 7 díasAVS recorrió ese camino por etapas. En 2014 empezó a trabajar con la NASA, un hito que Carrera califica como el más importante de la historia de la empresa. Aquella colaboración culminó el 18 de febrero de 2021, cuando el rover Perseverance aterrizó en Marte con un sensor de viento y un sistema láser desarrollados por AVS. En 2024 la firma lanzó LUR-1, su primer satélite propio, y a partir de ahí abrió una línea de negocio nueva: ahora desarrolla satélites para dar servicio en órbita y trabaja con GMV y la ESA en la misión CAT, que probará la retirada de basura espacial con una mano robótica.
La lección de estrategia está en cómo eligen los contratos. «Si llegamos a una licitación con 15 empresas, nos hemos equivocado», dice Carrera. AVS busca concursos donde compiten dos o tres compañías, es decir, donde el problema técnico es tan difícil que la competencia por precio queda en segundo plano. Es una decisión de posicionamiento que cualquier startup deeptech puede copiar: elegir el problema que casi nadie puede resolver, no el mercado más grande.
La industria de la ciencia: el mercado que España tardó en ver
AVS no vende a consumidores ni a empresas convencionales. Vende a grandes infraestructuras de investigación: aceleradores de partículas, reactores de fusión, telescopios y misiones espaciales. Es lo que la compañía llama industria de la ciencia, un segmento intensivo en I+D y muy exportador que, según Cinco Días, genera en España entre 650 y 800 millones de euros anuales.
Durante años, más del 70% de la actividad de AVS procedió de mercados internacionales. Eso está cambiando: el desarrollo de infraestructuras científicas en España está tirando del sector. La empresa participa en el acelerador IFMIF-DONES de Granada, ha suministrado tecnología para un telescopio en Tenerife capaz de buscar vida en otros planetas y para el Centro de Láseres Pulsados de Salamanca, y trabaja en el reactor experimental de fusión ITER en Francia. También suministra equipos a centros como Berkeley, Stanford o Los Álamos.
La estructura de costes de este negocio explica por qué es tan difícil de copiar. Según el CEO, la adjudicación de un contrato puede tardar años y su ejecución se extiende entre siete y diez. AVS tiene cartera de trabajo asegurada hasta 2029. En ese contexto, el reto ya no es vender: es gestionar el crecimiento. En julio de 2023, el grupo vasco Talde invirtió en la firma, un movimiento que Gananzia recogió entonces.
Hadronterapia: por qué el cáncer es el próximo mercado de una empresa espacial
El giro más llamativo del aniversario es el sanitario. AVS desarrolla un acelerador de hadronterapia en Valencia, una técnica de radioterapia oncológica que modula la irradiación sobre el tejido tumoral con mucha más precisión que la radioterapia convencional, lo que reduce el daño al tejido sano.
El proyecto tiene números públicos. Según el CSIC, el Gobierno comprometió 21,8 millones de euros para la primera infraestructura de investigación de hadronterapia basada en un acelerador de iones de carbono de España, ubicada en el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), centro mixto del CSIC y la Universitat de València. La instalación arranca con un inyector lineal de iones de carbono de al menos 10 MeV/n; la construcción del edificio estaba prevista para 2025, la recepción de componentes para 2027 y el funcionamiento, a finales de 2028. El proyecto se financia con fondos FEDER 2021-27 y cuenta con el asesoramiento del CERN.
¿Por qué le importa esto a un founder? Porque muestra una vía de financiación que en España se usa poco y se conoce menos: la Compra Pública Precomercial (CPP) del CDTI, el mecanismo por el que la administración paga por desarrollar tecnología que todavía no existe. Para una startup deeptech sin clientes privados dispuestos a financiar I+D durante años, ese contrato público puede ser el equivalente a una ronda.
¿Qué significa esto para tu startup?
- Elige competir donde casi nadie llega. La regla de AVS —si hay 15 competidores en la licitación, algo se hizo mal— es aplicable a cualquier vertical. Antes de entrar en una categoría saturada, pregúntate si tu equipo puede resolver algo que solo dos o tres empresas en el mundo saben hacer.
- Diversifica en verticales con ciclos distintos. AVS sostiene espacio, fusión nuclear y aceleradores de partículas porque son sectores que no se mueven al mismo tiempo: cuando uno baja, otro compensa. Si tu negocio depende de un único tipo de cliente o de un único presupuesto público, el siguiente recorte te va a doler.
- Mira la compra pública como fuente de capital. La CPP del CDTI financia el desarrollo de soluciones que aún no existen, con la administración como primer cliente. Para deeptech con ciclos de venta largos, es una alternativa realista al venture capital.
- Acepta plazos largos o cambia de modelo. Contratos que tardan años en adjudicarse y entre siete y diez en ejecutarse exigen una caja distinta. Si tu startup no puede sostener ese ciclo, tal vez el negocio sea vender componentes o licenciar tecnología, no el sistema completo.
Conclusión
AVS cumple veinte años sin haber cambiado de misión, pero habiendo cambiado de posición en la cadena de valor: empezó fabricando piezas para que otros hicieran ciencia y hoy vende satélites y aceleradores completos, con una previsión de 40 millones de euros de facturación en 2026. El aprendizaje para el ecosistema hispanohablante es que existe un mercado deeptech rentable fuera del software, con clientes institucionales, ciclos largos y barreras técnicas altísimas. La pregunta no es si hay espacio para más empresas así, sino cuántas están dispuestas a esperar los años que exige entrar.
Fuentes
- Gananzia — En su 20 aniversario, AVS pasa de fabricar componentes espaciales a desarrollar máquinas para investigar el cáncer
- Cinco Días — AVS, la empresa vasca que ha viajado hasta Marte con la NASA y prevé elevar su facturación a 40 millones
- CSIC — El Gobierno invertirá cerca de 22 M € en la primera infraestructura de investigación de hadronterapia de España
- Gananzia — Talde invierte en la firma spacetech AVS
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