Ben Lamm sube al escenario IA de Disrupt 2026 con la de-extinción
El próximo 13 de octubre, en el Moscone West de San Francisco, Ben Lamm, cofundador y CEO de Colossal Biosciences, encabezará una charla en el Real World AI Stage de TechCrunch Disrupt 2026 titulada «Can We Engineer Nature’s Comeback?». Para founders hispanohablantes que trabajan en la intersección de IA, biotech y deep tech, es probablemente la sesión con mayor densidad estratégica de toda la conferencia: el invitado dirige una empresa que, según TechCrunch, estaría negociando una nueva ronda a una valoración de US$20.000 a US$30.000 millones, frente a los US$10.200 millones de la ronda anterior.
Disrupt 2026 se celebrará del 13 al 15 de octubre en Moscone West y proyecta reunir a más de 10.000 asistentes de 113 países, con un 40% de ellos en el C-suite, según los datos publicados por TechCrunch sobre el evento. Entre los patrocinadores confirmados están Google for Startups, NYSE y Mastercard, y la AI Stage contará con speakers de Anthropic, OpenAI, Databricks y Luma AI. En ese contexto, la presencia de Lamm es la nota disonante: mientras casi todos los protagonistas de la agenda aplican IA al software, él la está aplicando al código genético.
Qué ha hecho Colossal hasta ahora (más allá del hype)
Colossal se fundó en 2021 con el genetista de Harvard George Church para traer de vuelta al mamut lanudo, y desde entonces ha ampliado su lista de especies objetivo: dodo, moa, tilacino, bluebuck y, el más mediático, el lobo terrible (dire wolf). En 2025, Colossal anunció el nacimiento de Romulus, Remus y Khaleesi, tres cachorros que la compañía describe como producto de 20 ediciones genómicas en 14 genes sobre la base de lobos grises, con los que comparte el 99,5% del ADN. Viven en una reserva de unas 809 hectáreas (2.000 acres) en Estados Unidos con seguimiento por drones, según publicó The New York Post.
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👥 Unirme a la comunidadPero la jugada que más interesa a un founder no es el mamut, sino el spin-out de tecnología. Colossal ya ha desprendido tres startups:
- Breaking, enfocada en descomposición de plásticos
- Form Bio, plataforma de biología computacional que levantó US$30 millones en financiación
- Astromech, modelado predictivo con IA aplicada a biología, valorada en US$2.000 millones en marzo de este año, según TechCrunch
La sede central, en Dallas, ocupa más de 5.100 m² (55.000 sq ft) y la empresa asegura que más de 75 socios en todo el mundo ya usan su tecnología de conservación.
El negocio detrás del mamut: tres líneas de ingresos reales
Aquí está el dato que cambia la conversación: Colossal ya no es solo un experimento científico. Lamm identificó tres vías de monetización que están empezando a materializarse:
- Contratos con gobiernos. Los Emiratos Árabes Unidos invirtieron US$60 millones en la compañía, según Wired. Además, en junio la empresa anunció una alianza con el U.S. Fish and Wildlife Service para construir el archivo genómico BioVault, una red de biobancos para especies en peligro que, según Lamm, se expandirá a Canadá, Europa y África.
- Spin-outs de propiedad intelectual. Cada subproducto técnico (úteros artificiales, edición genética, modelado con IA) puede convertirse en una empresa independiente o licenciarse.
- Créditos de biodiversidad. Una vez que se reintroduzcan especies como el mamut o el dodo, Colossal plantea vender créditos de biodiversidad, un mecanismo de mercado análogo a los créditos de carbono, según declaró Lamm a TechCrunch.
En el plano técnico, Colossal ha pasado de unas 60 ediciones genéticas iniciales a más de 100 ediciones en su programa del mamut, y la compañía está desarrollando úteros artificiales (uno para aves, otro para marsupiales) que, según Lamm, podrían estar listos el próximo año. La visión más ambiciosa que ha mencionado el CEO es la criopreservación y reanimación de organismos completos, lo que describe como el santo grial de su roadmap.
Lo que se juega el ecosistema deep tech
El momento importa. Según Lamm, citado por Nextgov, podríamos perder hasta el 50% de la biodiversidad en los próximos 25 años; en EE.UU. hay más de 2.300 especies listadas bajo la Endangered Species Act, según The Dallas Morning News. Eso coloca a la biología sintética en una posición similar a la que tuvo el clean tech en 2015 o la IA generativa en 2022: capital disponible, narrativas sólidas y pocos equipos con la capacidad técnica para ejecutarlo.
En Disrupt, además, se dan tres señales que vale la pena mirar:
- El AI Stage ya no habla solo de software. Por primera vez, una de las sesiones principales pone IA y biología sintética al mismo nivel que Claude, GPT-5 o Gemini, según la agenda publicada por InfoWorld sobre Disrupt 2026.
- El fundraising de deep tech se recalentó en 2026. La nueva ronda de Colossal llega «en medio de un boom en longevidad, energía alternativa y otros sectores deep tech», escribió TechCrunch al reportar la operación en julio.
- Los spin-outs son la nueva tesis de salida. Astromech valorada en US$2.000 millones y Form Bio con US$30 millones recaudados demuestran que el deep tech puede devolver capital sin necesidad de IPO.
Qué significa esto para tu startup
Para un founder hispanohablante, la charla de Lamm en Disrupt no es solo una keynote más: es un caso de estudio en vivo de cómo construir una empresa deep tech con tesis de retorno en menos de cinco años.
Tres acciones concretas que puedes implementar esta semana:
- Audita qué parte de tu producto podría convertirse en un spin-out. Colossal no monetiza todo desde la matriz: convierte cada capacidad técnica (biología computacional, modelado con IA, hardware para úteros) en una empresa o licencia separada. Si tu startup tiene más de una línea de I+D, pregúntate cuál tiene mercado propio.
- Estudia la estrategia de clientes soberanos. La inyección de US$60M de EAU no fue filantropía: fue un contrato de tecnología de conservación con un Estado que compra biotech como infraestructura estratégica. Para founders de LATAM y España, esto abre una puerta: los gobiernos están contratando biotech, climate tech y food tech como infraestructura.
- Ve a Disrupt (o mira la grabación) con la pregunta correcta. No preguntes qué especies traerán de vuelta; pregunta cómo Colossal convirtió la biología sintética en un negocio con tres líneas de ingresos. La respuesta está en el modelo: contratos públicos + spin-outs de IP + créditos de biodiversidad.
La sesión de Lamm confirma una tendencia que 2026 está haciendo explícita: la próxima frontera de la IA no es otro chatbot, es la ingeniería de lo vivo. Los founders que estén prestando atención dejarán de ver biología sintética como ciencia y empezarán a verla como infraestructura.
Fuentes
- Hear how AI can engineer nature’s comeback at TechCrunch Disrupt 2026 (fuente original)
- Colossal Biosciences reportedly in talks to raise new capital at $20B–$30B valuation
- To Ben Lamm, extinction is just an engineering problem
- Colossal functional de-extinction: what it is (and isn’t)
- Dallas ‘de-extinction’ company also wants to save endangered species
- Meet the brands activating at TechCrunch Disrupt 2026 this October
- TechCrunch Disrupt: What’s next for AI and software development
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