Un mercado informal de 40.000 personas que EE.UU. nunca quiso ver
Durante más de una década, escribir ensayos y trabajos de fin de carrera para estudiantes universitarios en EE.UU. y Reino Unido fue un oficio remunerado —y a veces muy bien remunerado— para miles de jóvenes kenianos con buen inglés escrito y acceso a internet. Era un mercado informal, técnicamente ilegal en su destino final, pero operaba con plazos, revisiones y especificaciones de citas por estilo (APA, Chicago, MLA). El reportaje publicado por The New York Times el 5 de septiembre lo reconstruye desde dentro.
El protagonista es Teresios Bundi, primer miembro de su familia en ir a la universidad, que llegó a Nairobi en 2011 desde una aldea cafetera. Su primer encargo le pagó 7 dólares por tres horas: un ensayo de dos páginas sobre los beneficios de una fruta que no conocía, para un estudiante del que no sabía nada. En su punto máximo cobró entre 40 y 70 dólares por trabajo y estima haber escrito más de 2.500 ensayos a lo largo de doce años, a veces tres al día. Con el dinero llegó a alquilar una casa cerca de la universidad, llenarla de escritorios, internet rápido y colchones, y contratar a otros estudiantes que escribían entre clases.
En el momento álgido del mercado, a principios de esta década, los investigadores calculaban que al menos 40.000 personas en Nairobi vivían de este trabajo, según el reportaje del NYT recogido por The Next Web. En Nairobi el dinero se notaba: Subarus nuevos, teléfonos de última generación, mesas en los clubes. No era trabajo degradante; era trabajo conocido.
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👥 Aplicarla en la comunidadPor qué el caso importa más allá de la anécdota
El NYT lo explica a través de dos capas que se superponen y que cualquier founder debería mirar con atención.
La primera es coyuntural. Kenia adoptó en 2022 un Plan Nacional Digital a diez años que empujaba explícitamente a sus recién graduados al trabajo de outsourcing online: transcripción, entrada de datos, diseño gráfico, desarrollo web. ChatGPT se lanzó ese mismo año, según recuerda The Next Web. La cronología importa porque la política pública keniana apostó por un sector que iba a quedar obsoleto antes de consolidarse. Más de 100.000 estudiantes se gradúan cada año en universidades kenianas y la juventud tiene una tasa de paro superior al 25%, según los datos citados en el reportaje.
La segunda es estructural y es la que más debería preocuparte si diriges una pyme de servicios. Internet de fibra barata y plataformas de pago online habían permitido por primera vez que un graduado de Nairobi cobrara tarifas próximas a las de un escritor de Nueva York sin emigrar. La IA ha cortado ese acceso en un sector y lo está cortando en otros.
La transcripción cayó primero, desde 2017
El caso de los ghostwriters académicos es la versión ruidosa de algo que empezó antes y en silencio. Frida Mwangi, entrevistada por el NYT, se pasó a la transcripción en 2015 mientras criaba a cuatro hijos. Transcribía entrevistas con inmigrantes de Ellis Island e historiales médicos. Desde 2017 el trabajo empezó a secarse, porque la transcripción fue de las primeras tareas que el software pudo hacer. Las tarifas cayeron. Sus empleadores le pedían pasar el audio por IA y corregir lo que la herramienta fallaba.
La paradoja es que corregir a la IA resultaba más lento que transcribir ella misma, porque los modelos destrozaban la terminología médica. Los empleos desaparecieron igual. «Mi trabajo se fue por completo», resume Mwangi, que ahora hace campaña por los derechos de los gig workers.
El NYT también menciona el caso de Sama, que contrataba kenianos para moderar contenido de Meta, y de Scale AI, que descontinuó parte de sus operaciones en Kenia.
El número que dice que esto no ha terminado
Lo más citado del reportaje es un índice elaborado por Scale AI y el Center for AI Safety que mide cuánto trabajo freelance online —diseño de producto, análisis de datos, redacción— pueden completar los modelos líderes. En octubre de 2025, los modelos hacían el 2,5% de las tareas. En julio de 2026, el porcentaje había subido al 16%. En menos de un año, la capacidad de la IA para ejecutar trabajo de conocimiento bajo demanda se multiplicó por seis.
Mark Graham, profesor de Oxford que estudia la economía gig global, lo dijo sin rodeos al NYT: «La IA ha venido y se ha llevado grandes pedazos de estos mercados laborales», y Kenia no será el único lugar afectado.
EE.UU. empieza a ver las mismas grietas en sus propios datos
Lo que en Kenia parece un caso aislado tiene correlato en los datos oficiales de EE.UU. Un análisis de la Reserva Federal de Dallas publicado en septiembre, basado en millones de ofertas de empleo online en Texas, muestra que las ofertas para ocupaciones con tareas más automatizables por IA cayeron un 5% respecto a las menos expuestas a finales de 2023, y cerca del 8% en el primer trimestre de 2025. Las empresas ya existentes, no las nuevas, explican la mayor parte del ajuste: redujeron vacantes y cambiaron la composición de sus anuncios hacia puestos menos expuestos.
En términos agregados, la exposición a la automatización por IA redujo el total de ofertas de empleo online en Texas alrededor de un 1,8% en 2024 y un 2,6% en 2025, según el informe. El efecto agregado es modesto, pero «significativo y relevante para tipos concretos de trabajadores». La Reserva Federal subraya que la contracción de la demanda se concentra en personas que se incorporan por primera vez al mercado laboral y en quienes intentan transicionar, exactamente el perfil del graduado keniano.
¿Qué queda? La industria de «humanizar» textos de IA
El reportaje documenta lo que llama una paradoja completa del ciclo: la IA destruye un mercado y crea otro basado en ocultar la IA. Las personas que aún escriben ensayos para universitarios no compiten ya con los ghostwriters clásicos; compiten con ChatGPT y ofrecen el servicio de editar el output del modelo para que no active los detectores de plagio y supere los sistemas anti-fraude académico.
Una de las personas entrevistadas por el NYT, que dio solo su nombre de pila —Alphline— porque teme por su futuro profesional, asegura que su negocio «es tan bueno como siempre»: usa IA para redactar un primer borrador y reescribe a mano. Rehúye de las herramientas专为 disimular texto de IA y prefiere su propio estilo, según recoge Gizmodo. Son los estudiantes sin experiencia de escritura, dice, los que caen.
¿Qué significa esto para tu startup?
Si tu modelo de negocio depende de trabajo de conocimiento subcontratado a coste bajo, la lección de Kenia no es opcional: tu cadena de suministro tiene fecha de caducidad visible. Lo que en Nairobi era un sector de 40.000 personas en 2022 quedó reducido a casi nada en menos de tres años. El índice de Scale AI multiplicó por seis su capacidad de sustituir trabajo humano en menos de un año.
Dos acciones concretas que puedes tomar esta semana:
- Audita qué parte de tu servicio es realmente «trabajo de conocimiento» susceptible de automatizarse. Pregunta a tres clientes reales qué pasaría si tuvieras que entregar su entregable generado íntegramente por IA. Si la respuesta es «casi nada cambiaría», tienes un problema estructural, no de pricing.
- Reposiciona tu oferta hacia lo que la economía NYT/Dallas Fed llama el espacio residual: edición humana, validación, criterio, contexto local, regulación. En Kenia eso ya está pasando: lo que sobrevive no es el ghostwriter sino el «humanizador». En tu sector, el equivalente puede ser consultoría, auditoría o trabajo que requiera firma responsable.
Bundi ya no escribe trabajos ajenos. Trabaja ahora para una organización alemana de cooperación al desarrollo ayudando a jóvenes kenianos a encontrar oportunidades en la economía digital. Cuando le preguntaron por el futuro, dejó la frase que mejor resume el momento: «La IA viene por los banqueros, por los contables, viene por los ingenieros, y vendrá por los arquitectos. Viene por todos».
Fuentes
- ChatGPT destruyó el mercado de los ghostwriters kenianos (wwwhatsnew.com)
- Kenya bet its graduates on gig work in 2022. ChatGPT launched that year (The Next Web)
- Spare a Thought for the Kenyan Essay Writers Who Used to Help Students Cheat Before AI (Gizmodo)
- Job postings show early signs of AI automation impact (Dallas Fed)
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