Continental Resources entra a la Faja del Orinoco
Continental Resources, la empresa del magnate petrolero Harold Hamm, firmó esta semana un memorando de entendimiento con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para desarrollar el bloque Ayacucho 2, dentro de la prolífica Faja del Orinoco, según reportó Bloomberg y replicó Diario Financiero. El bloque cubre unas 126.000 acres y, según la compañía, contiene una estimación de 30.000 millones de barriles de petróleo.
El anuncio lo hizo Hamm en la cumbre de ministros de energía del G20 en Houston. “Creo que esto también puede ser el renacimiento energético que Venezuela necesita. Tal vez no solo volver a los niveles máximos de producción anteriores, sino incluso extenderlos aún más”, dijo el empresario, citado por el Financial Times. Continental Resources aclaró que el acuerdo es por ahora un MOU y que esperan cerrar un contrato de largo plazo “en las próximas semanas”.
El movimiento se inscribe en la presión de Washington para que empresas estadounidenses inyecten capital en el sector petrolero venezolano. Según el FT, la meta que ha manejado la Casa Blanca es alcanzar hasta US$100.000 millones en compromisos bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez.
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👥 Unirme a la comunidadQuién es Harold Hamm, el magnate detrás del acuerdo
Harold Hamm, nacido en 1945 en Lexington, Oklahoma, es uno de los pioneros del fracking de esquisto en Estados Unidos. Fundó Shelly Dean Oil Company en 1967, que más tarde se convirtió en Continental Resources, la compañía que desarrolló comercialmente el campo Bakken en Dakota del Norte y Montana. Esa apuesta, según Wikipedia, fue decisiva para que Estados Unidos se convirtiera en el mayor productor de petróleo y gas del mundo.
Hamm fue asesor de la campaña de Mitt Romney en 2012 y estuvo cerca de ser secretario de Energía si Donald Trump ganaba las elecciones de 2016. En abril de 2024, según el Washington Post, organizó una cena en Mar-a-Lago donde Trump pidió a grandes ejecutivos petroleros recaudar alrededor de US$1.000 millones para su campaña, a cambio —según el reporte— de una agenda regulatoria más permisiva. De acuerdo con DeSmog, el propio Hamm donó más de US$1,6 millones a esa campaña y Continental Resources aportó otros US$2 millones. En marzo de 2026, además, llamó al gobernador de Oklahoma Kevin Stitt para postular al escaño vacante de Markwayne Mullin en el Senado de EE.UU., reportó Oklahoma Watch.
En lo que va de 2026, Hamm ya había expandido la presencia de Continental en la región: en agosto declaró al FT que la empresa lideraba una campaña de perforación multimillonaria en la Vaca Muerta, una de las mayores cuencas de esquisto del mundo, en Argentina.
Una ola de acuerdos energéticos entre Washington y Caracas
El acuerdo de Continental no llega solo. En las últimas semanas, Chevron, GE Vernova y Eni también firmaron acuerdos con el gobierno interino venezolano en una ceremonia en Caracas, según Bloomberg. A esa lista se suman Geopark Limited y Aspect Holdings. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, describió el paquete total como inversiones por “decenas de miles de millones de dólares” y una “transformación para Venezuela”.
El FT también reportó que Washington negoció una participación del 35% en North American Blue Energy Partners, empresa del empresario venezolano Alejandro Betancourt que recibió contratos por 100 años sobre 17 campos petroleros. En agosto, Trump aseguró que Estados Unidos había alcanzado un “acuerdo para obtener el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de petróleo” en el país. Chevron, en tanto, anunció que duplicará su producción en Venezuela en los próximos cinco años en un plan valorado en US$7.000 millones, mientras que Primavera, cofundada por el expresidente de Coinbase Fred Ehrsam, firmó recientemente un acuerdo similar para un yacimiento. La productora Sable Offshore, con sede en Houston, está en negociaciones avanzadas.
En paralelo, en el mismo G20 de Houston, la firma neoyorquina Heeney Capital —cofundada por Henry Heeney y Sean Pi— firmó una concesión con Corporación Venezolana de Minería (CVM) para desarrollar una mina de oro en el distrito El Callao, dentro del Escudo Guayanés. Según el comunicado de la propia compañía, el proyecto catalizará hasta US$1.000 millones en inversión inicial, con potencial de expansión. La operación se licenció por 30 años, prorrogables, con producción objetivo de 200.000 onzas anuales. En abril, Heeney Capital y la suiza Mercuria ya habían firmado acuerdos de compra con Venezuela en aluminio, níquel y productos ferrosos.
El contexto político es determinante. La nota del FT parte de un punto sensible: tras la captura de Nicolás Maduro por parte del ejército estadounidense en enero, Washington ejerce un control creciente sobre los recursos naturales del país. Esa presencia militar explica, en parte, el cambio de cálculo de las grandes petroleras, aunque muchos analistas y directivos citados por Bloomberg —como Dan Pickering, de Pickering Energy Partners— recuerdan que restaurar la producción diaria a los 3 millones de barriles que Venezuela tuvo hace unos 15 años requerirá grandes inyecciones de capital y que el país arrastra dos décadas de expropiaciones bajo Hugo Chávez que enfriaron a la industria.
Qué significa esto para tu startup
Para un founder que mira el escenario global, este paquete de acuerdos no es ruido geopolítico lejano: redefine cadenas de suministro en sectores que ya tocan la tecnología y los minerales críticos. Tres implicancias concretas:
- Materias primas y energía más baratas, pero con riesgo de cola. Si Chevron, Continental y compañía cumplen los planes, en cinco años Venezuela podría volver a inyectar crudo pesado y extra-pesado al mercado, con impacto en precios de referencia para petroquímicos, lubricantes y asfaltos. Founders de hardware, manufactura aditiva o logística de commodities deberían modelar escenarios con crudo más barato como input, pero también dejar margen de seguridad por eventuales expropiaciones o sanciones secundarias.
- El oro y los minerales críticos se reordenan. La jugada de Heeney Capital en El Callao es parte de una tendencia más amplia: Estados Unidos busca asegurar fuentes de oro, aluminio, níquel y productos ferrosos fuera de su órbita de influencia. Si tu startup toca fintech de metales, trading de commodities o maquinaria de minería, hay una ventana para asociarse con operadores locales o construir software de compliance para empresas que operen en jurisdicciones nuevas.
- El “petrodólar político” abre mercados regulados. Cuando Washington respalda acuerdos energéticos de esta magnitud, suele exigir condiciones de transparencia, trazabilidad y remediación ambiental. Es una oportunidad para vender software de compliance, KYC para commodities o monitoreo satelital a empresas que entren a Venezuela con contratos de 30 a 100 años.
El riesgo sigue siendo el mismo que hace dos décadas: la fragilidad contractual en un país con historial de nacionalizaciones. Continental, Chevron y Heeney lo saben —y por eso firman MOUs antes que contratos definitivos. Esa misma prudencia debería ser el reflejo de cualquier founder que evalúe operar, proveer o invertir aguas abajo de estos acuerdos.
Fuentes
- Un aliado de Trump quiere invertir en Venezuela: quién es el magnate detrás de la apuesta (DF/FT)
- Billionaire Harold Hamm Makes Deal to Explore for Venezuela Oil (Bloomberg/Yahoo Finance)
- Heeney Capital Signs Landmark Gold Mining Agreement in Venezuela (PR Newswire/Yahoo Finance)
- Harold Hamm (Wikipedia)
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