El dato es real: el problema está en la página 10
Donut Lab publicó el 21 de octubre un informe de VTT, el centro tecnológico estatal finlandés, con el resultado de un ensayo a −30 °C. El número que circuló por todos lados: la batería conserva el 93 % de su energía. La cifra es exacta, el PDF está completo, firmado y es legible.
Lo que no circuló igual está en su página 10. Durante la descarga en frío, la temperatura interna del módulo alcanzó aproximadamente +38 °C, mientras la superficie se mantenía en unos −6 °C.
Textualmente, el documento dice: «The internal module temperature reached approximately +38 °C during discharge and +63 °C during charge». El módulo partió de −30 °C tras cinco horas de estabilización y se calentó solo al entregar corriente a 1C durante una hora. Dicho de otro modo: no estuvo a −30 °C mientras trabajaba.
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👥 Probar 7 díasPara un founder que evalúa comprar, invertir o integrar tecnología deep tech, este expediente es el mejor caso de estudio del año sobre una pregunta incómoda: ¿qué mide exactamente un test cuando el test lo paga el proveedor?
¿El ensayo es una trampa o es un avance real?
Conviene ser justo en las dos direcciones. El ensayo de referencia a +25 °C también se autocalentó: llegó a +57 °C internos. La comparación real, por tanto, no es «frío contra calor», sino «arranca congelado contra arranca templado». Cualquier módulo con esa masa térmica se calienta solo al entregar corriente.
Eso hace que el 93 % sea bastante menos tramposo de lo que parece a primera vista. La empresa tampoco esconde el fenómeno: su comunicado reconoce que «a functioning battery heats itself; which can be seen directly in VTT's results, where the cells heat up during discharge».
El problema no es el dato. Es dónde está colocado: la temperatura de partida va arriba y el autocalentamiento aparece tres párrafos más abajo.
¿93 %, 97 % o 99 %? Las tres cifras salen del mismo PDF
Aquí está la parte más útil del caso. El módulo entregó 26,821 Ah y 1.253,9 Wh a −30 °C, frente a 27,770 Ah y 1.353,9 Wh a +25 °C. Eso equivale al 96,6 % en amperios-hora y al 92,6 % en vatios-hora. La diferencia entre ambas lecturas la explica la caída de tensión: la media de descarga baja de 48,75 a 46,75 voltios, unos 0,14 voltios por celda.
La empresa abre su comunicación con el 97 %, la mejor de las dos cifras. La prensa anglosajona tituló con el 93 %, la peor. Y el consejero delegado, Marko Lehtimäki, recuerda en el propio comunicado lo que se prometió en enero: «our technology retains 99 % of its capacity in minus-30-degree conditions». Ese 99 % no se ha medido.
Ninguna de las tres es falsa. Todas salen del mismo documento. Elegir cuál va en el titular es una decisión, y esa decisión es la que marca cuánto se parece tu comunicación al dato.
La frase del director técnico que desmiente la literatura
Ville Piippo, director técnico de Donut Lab, afirmó que «a typical lithium-ion battery would struggle to provide power, even for a brief moment, in such cold temperatures». No es así. Un trabajo revisado por pares publicado en Energies midió a −20 °C y 1C una retención del 74,8 % en celdas LFP, del 68 % en LMO y del 45,2 % en LCO. Entregan menos. Pero entregan.
Hay que ser honesto también con la laguna del otro lado: no existe una cifra equivalente a −30 °C en fuente revisada por pares de acceso abierto, y la caída entre −20 °C y −30 °C no es lineal, así que no se puede extrapolar. La conclusión defendible es más modesta: el ensayo no demuestra superioridad tecnológica, solo que el producto funciona mejor de lo que sugiere la frase de su propio CTO.
Los diez informes y la pregunta que ninguno responde
El ensayo midió descarga, no carga en frío. Un solo régimen de corriente. Dos ciclos, de los que se reporta el segundo. Nada de degradación por ciclado a baja temperatura, nada a nivel de pack de vehículo, nada de autonomía real.
Donut Lab dice que su batería está diseñada para 100.000 ciclos. En la lista de ensayos publicados no hay ninguno de vida útil: diez informes —siete de VTT y tres de Intertek— y ni uno de ciclado. Tampoco hay precio: solo «menor coste que el litio-ion», sin una cifra.
Y hay un detalle que cambia la lectura de todo: el informe no dice qué química es. VTT describe la muestra como «energy storage device supplied by the customer», y la etiqueta «solid-state» aparece únicamente en el nombre del proyecto, que lo pone el cliente. Lo que sí publica es la ventana de tensión: 2,70 a 4,15 voltios por celda en la V1 y 2,3 a 4,25 voltios en la V1.5.
Sobre la independencia: es un informe de un centro tecnológico estatal, firmado por Ari Hentunen, revisado por Mikko Pihlatie y aprobado por Antti Arasto, vicepresidente de Energía. Eso es bastante más de lo que ofrece la mayoría de los anuncios del sector. Pero es un informe de cliente, y lo admite el propio documento: «Testing was performed according to the customer's test plan», con una muestra «supplied by the customer». VTT mide bien lo que le piden medir; no audita la química, no verifica que la muestra sea el producto final y no eligió el protocolo.
El detalle de las celdas es el más incómodo. La celda del ensayo en frío es la V1, de la generación Gen1. El ensayo de densidad energética que dio 409,3 Wh/kg se hizo sobre la V1.5, y a 0,1C, un régimen muy suave. Y, según declaró el consejero delegado a un medio finlandés y recogió Electrek, la celda que VTT probó «is not even the cell that's going to be shipped to customers». Tres celdas distintas en la misma conversación.
El antecedente que conviene conocer: la investigación de junio
Esto llega después de un verano complicado. En junio, una investigación del canal Ziroth, con aportaciones de más de veinte especialistas, sostuvo que las curvas de tensión de los informes de VTT corresponden a litio-ion de alto níquel con ánodo de grafito, no a una batería de estado sólido sin litio. Uno de ellos, Julian Zahnow, del Fraunhofer, resumió su impresión tras reunirse con representantes del proveedor de la tecnología: «The first impression I got was that these people have no idea how a battery actually works».
La empresa respondió que mantiene «fully behind the technical data and commitments we have provided» y señaló que el canal tiene una asociación comercial pública con CATL. Su respuesta no entró a discutir la química ni el contenido de litio.
La prueba que Donut Lab presentó para cerrar el debate fue un análisis elemental por ICP-OES de Intertek, sobre material de una celda abierta por la propia empresa. Según recogió Electrek, el laboratorio midió 3,4 ppm de litio y 632 ppm de sodio, pero el encargo era exactamente eso: cuantificar litio y sodio, y nada más. El informe no dice qué es la celda, solo qué no es. Las muestras llegaron en condición de teardown entregadas por el cliente, y el propio documento aclara que «opinions and interpretations contained herein are outside the scope of UKAS accreditation».
¿Qué significa esto para tu startup?
Tres acciones concretas:
- Pide el protocolo antes que el resultado. Cuando un proveedor te muestre un benchmark, pregunta quién diseñó el plan de ensayo, quién lo pagó y qué quedó fuera. Un informe de cliente es una medición válida; no es una auditoría. La diferencia es exactamente la que separa un 93 % de un 96,6 %.
- Busca el ensayo que falta, no el que sobra. En due diligence técnica, el dato decisivo suele ser el que no está. Aquí la promesa es de 100.000 ciclos y no hay un solo informe de ciclado entre los diez publicados. Cuando evalúes a un proveedor deep tech, haz la lista de lo que su producto necesita demostrar y comprueba cuál de esos ensayos no existe.
- Cuida la jerarquía de tu propia comunicación. El caso enseña algo que aplica a cualquier startup: colocar el asterisco tres párrafos abajo no es mentir, pero se lee igual. Si tu producto tiene una condición (temperatura, régimen, tamaño de muestra), ponla al lado de la cifra. El inversor técnico que descubre el asterisco en la página 10 no descarta solo el dato: descarta el resto de tu deck.
Dónde sí está el estado sólido, con números
Vale la pena mirar el sector sin el ruido de un caso puntual. Un informe de ResearchAndMarkets publicado en septiembre de 2026 proyecta el mercado global de baterías de estado sólido desde unos USD 1.200 millones en 2025 hasta USD 30.500 millones en 2035, con Samsung SDI apuntando a producción en masa hacia 2027 y Toyota entre los fabricantes más comprometidos con la integración en vehículos.
La letra pequeña también es útil: otro informe, de BIS Research, sitúa el mercado en USD 149,8 millones en 2025 y USD 2.740 millones en 2035. Dos proyecciones del mismo mercado con una diferencia de casi ocho veces en el punto de partida. Si tu plan de negocio usa un TAM de estado sólido, revisa de dónde salió ese número.
Y hay una opinión que ordena la conversación. Nathan Niese, responsable global de vehículos eléctricos y almacenamiento en Boston Consulting Group, señaló a PCMag que el estado sólido no resuelve el problema que más pesa en un coche eléctrico accesible: el coste. Para ese segmento, dice, el sodio-ion es más interesante porque ataca el precio directamente. Sobre cuándo llegará la tecnología a un vehículo asequible, su respuesta fue «a 2030s story, likely later 2030s».
Mientras las grandes apuestan por rampas industriales, el negocio inicial está en otro lado: Eric D. Wachsman, director del Maryland Energy Innovation Institute, apunta a la electrónica de consumo como primer mercado viable, porque no exige volúmenes de fabricación tan grandes. Para lo que sí está llegando al mercado con fecha, la referencia son las baterías semisólidas que MG venderá en Europa a finales de 2026.
Lo demostrado y lo que sigue faltando
Este informe es, a la vez, lo mejor y lo más revelador que ha publicado Donut Lab. Lo mejor, porque es una medición real de un laboratorio serio con el PDF entero a la vista, y porque buena parte de los anuncios del sector no llega ni a eso. Lo más revelador, porque el documento entrega gratis el dato que desarma su propio titular.
No hay contradicción entre ambas cosas: hay jerarquía. Y la jerarquía de la información es una decisión, igual que elegir el 97 % y no el 92,6 %.
Queda la pregunta que ninguno de los diez informes responde, y es la única que decide si esto es un cambio de reglas o una batería más: cuántos ciclos aguanta. Hasta que exista ese ensayo, lo demostrado es que un módulo con buena masa térmica entrega casi toda su energía si lo cargas en caliente y lo descargas rápido desde el frío. Es un resultado honesto. No es el que vende el titular.
Fuentes
- Donut Lab publica el informe a −30 °C (fuente original)
- Donut Lab really wants us to believe its 'miracle solid-state battery' is real (Electrek)
- What's Up With Donut Lab? Lots of Tests, But No Solid-State Batteries in Production (PCMag)
- Solid-State Battery Market Set for Strong Growth Through 2035 (ResearchAndMarkets / GlobeNewswire)
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